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    Misiones Sociales

Mecanismos para impulsar una Economía Social que priorice al Hombre

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Fecha de publicación:
A Luis A. Machado, sobreviviente de la masacre de Yumare.

En mis últimos años de estudios en la Universidad Pontificia de Salamanca tuve la gracia de Dios de contar con un formador que nos presentaba a los aspirantes al sacerdocio la realidad desnuda. Recuerdo que para ir al apostolado con los gitanos teníamos que pasar por la calle La Palma donde las prostitutas estaban de capa caída, ya medio viejas, que pedían cinco duros y la cama por sus favores. En vacaciones, trabajaba en una fábrica de cemento en Wiesbaden, Alemania y echaba más horas que un reloj. En dos meses y medio sacaba los marcos suficientes para pagarme los estudios. Mientras, con el plan cíclico de la HOAC nos íbamos formando desde la lectura de la realidad.

Nacía así la vocación de ser sacerdote misionero en Latinoamérica. Para anunciar la Buena Nueva de Jesús entre los más pobres y el pueblo trabajador.
Uno de los países en quien no pensaba era Venezuela. Porque tenía mucho petróleo, como que en el patio de cada casa había un pozo de oro negro. Y además debido a esta riqueza, no existían las comunidades eclesiales de base, estaba aislada, Venezuela tenía una iglesia muy “españolizada”, los pensadores de la Teología de la Liberación estaban en Perú, Brasil, Centroamérica, Ecuador…Gustavo Gutiérrez, Segundo Galilea, Jon Sobrino, Hélder Cámara, Proaño…de Venezuela yo conocía a Jonny Cecotto y Las Lanzas coloradas y poco más.

Viví mis primeros años de sacerdocio en un barrio de andaluces en Tarragona. Barrio a donde llegaban los pobres, calles de tierra, casas de hojalata, gente derrotada en la guerra civil. Ahí me estrené, “me estrenaron”. Bonavista fue mi propedéutico en la misión sacerdotal. El pueblo, el equipo con Don Faustino, Maite y Antonio, con la AAVV, con el PSUC- los comunistas” democráticos-“, con el grupo de jóvenes y con la Comunidad eclesial de base que estaba formada por hombres y mujeres de la HOAC, qué integridad en aquellas vidas de apóstoles. Qué buena escuela para la utopía socialista de la Salvación! Todo era grupal, era comunitaria la referencia, todo tenía que ver con lo social, sociedad, grupo, comunidad, equipo, asamblea…El anuncio era denuncia del pecado estructural que siempre terminaba siendo materialista, el capital es lo que interesa, la plata es más importante que el obrero y el peón. Y ya en aquel entonces podíamos ver con claridad que muchos curas se alistaban con los terratenientes, con los burgueses de la capital. No les gustaba el barrio.

Al llegar a Venezuela aparece de sopetón la cultura mayamera, en los años ochenta. Lo importado, las tiendas de la 5º avenida o no sé de qué cuadra de Miami. Los niños de esta clase -o especie social curiosa- se divierten en Orlando y Disney World.

Empiezo a entender la canción “Techos de cartón” que había escuchado en el barrio de andaluces. Entonces pude comprender qué era eso de que viene bajando el obrero, deja a la mujer preñada y se mete en la maraña de Caracas. En Petare las escaleras son kilométricas, los pobres, arrinconados, se encaramaron allá, cerca de las estrellas.

Venezuela es un país con unas desigualdades que ofenden. Una inmensidad de hombres y mujeres sólo existen para ser explotados y que les saquen el pellejo. No cuentan, no existen, la pobreza llega a tal grado que los convierte en invisibles. En mis tiempos de sacerdote en Petare creamos las escuelas alternativas para los que “no existían legalmente”. Hijos de padres llegados a Venezuela por los caminos verdes de las hermanas repúblicas vecinas, hijos nacidos en Venezuela, venezolanos hijos de madres del interior pero que no han sido convocados a ser ciudadanos. Creamos escuelas para indocumentados, creamos Justicia y Paz para ayudarles a conseguir un nombre, dimos vida a la Defensoría para que la vida negada a los hijos del barrio naciera.

Los años 80 y 90 conducían a un sin sentido. De escándalo en escándalo. Los errores políticos, provenientes de la clase económica dominante, iban llenando el ambiente hasta llegar a una especie de ahogo: de escándalo el caso aquel cuando el compadre de un ministro, el Sr.Zingg, de origen alemán, cambió el curso del río que regaba las tierras de los yekuanas para llevarlo a sus latifundios. Los famosos casos de la masacre de El Amparo, la represión contra los campesinos de Palo Quemao, en Los Cañizos, Yaracuy, cada manifestación de protesta terminaba con uno o dos muertos, estudiantes y chicos jóvenes abaleados por armas de gobierno, la masacres de Cantaura y Yumare –aún sin reivindicar en su justo y legítimo derecho, cuando un grupo de hombres y mujeres buenos se esfuerzan por construir una Venezuela justa y fraternal, fueron torturados y asesinados por el gobierno de turno Son años de experimentar con el pueblo, con los pobres, las enseñanzas de los “chicos del IESA”, los llamados “Chicago boys” con el ministro “Miguelito” a la cabeza. El viernes negro y esos experimentos económicos terminan en el fracaso-tragedia con el levantamiento popular del 27 de Febrero y la represión consiguiente que termina en masacre. No había harina, ni sardinas, ni aceite, ni pasta, ni arroz, ni…no había nada. Las santamarías se bajaron para el acaparamiento. Miles de muertos por acción del Gobierno de Carlos Andrés Perez, con Italo del Valle a la cabeza. La Peste y las fosas comunes, y ese silencioso esfuerzo de un pueblo luchador- con orgullo confieso que acompañado ese pueblo por una Iglesia católica cercana, con el Cardenal Lebrún a la cabeza, presente en La Peste, en El Amparo, en los templos abiertos para recibir y sanar a los heridos y perseguidos por la locura y rabia neoliberal-. Ese mismo pueblo logró desenterrar la verdad llenándose de legitimidad para desterrar al presidente corrupto. Los años siguientes, previos a la elección del 96 nos muestran con toda impunidad cómo los banqueros amigos y familiares de Miraflores sacan del país miles de millones de bolívares a los bancos extranjeros.(Banco Latino)

El 4 de Febrero está más que justificado. Se veía venir, se necesitaba un cambio de timón. Y el cambio de timón se dio con radicalidad y prudencia.
Había que sacar al país de esa falta de encarnación de la realidad. La cultura mayamera impedía que se hicieran propias las realidades de los pobres. Ese materialismo grosero e insultante no podía seguir dirigiendo los destinos de un pueblo.

Y ahí es donde vamos a la espiritualidad de un nuevo proyecto de vida, de la economía, de la convivencia. Se parte de una nueva constitución que en su número 4 presenta la SOLIDARIDAD COMO UN VALOR Y UN CAMINO A SEGUIR. Y desde ahí, desde la opción de la espiritualidad del ser comunitario vamos a entender la economía, las estructuras económicas, todo el esfuerzo para que el país tenga un desarrollo armónico, y donde el hombre sea el centro.
Estamos haciendo esfuerzos para insertarnos en la realidad de las analfabetas, los no llamados, los excluidos del camino, los caídos desde hace siglos. Insertarnos para conocer desde dentro y dar respuesta. Sólo el que se acerca al caído puede oír su lamento.

Así entiendo las misiones. Como una aplicación de la espiritualidad del Buen Samaritano: los alejados, desplazados, sin empleo, los sin casa, las víctimas de tanta injusticia del neoliberalismo salvaje y de la rapiña. Esos son los heridos por los que viven del dolor ajeno, abandonados por los que almacenan, por tantos epulones que ni se dan cuenta que los “Lázaros” están esperando una oportunidad para vivir.

Lo que está en juego es un proyecto de vida para un país nuevo, donde el destinatario es el hombre olvidado, son los pobres del universo, son los sin nombre, los olvidados. Desde este proyecto espiritual es reconocido el ignorado, se le ha puesto nombre al anónimo, es gente, es… un micrófono de Dios como decía Monseñor Romero. Este proyecto de espiritualidad solidaria va más allá de las fronteras del país. América es la patria grande, los pueblos empobrecidos del mundo son hermanos, todos los pobres del mundo entran a ser parte de esta solidaridad. También los desheredados de Manhatan, de Argentina, de cualquier rincón del mundo. Venezuela con su presidente a la cabeza es un ejemplo a seguir. (Me escribe mi amigo Ricardo Zúñiga contándome cómo está llegando la vida a través de la solidaridad de Venezuela con los municipios de Nicaragua).

El nuevo proyecto social, económico y político busca que cada empobrecido se organice en comunidad y sea protagonista y él sea la voz de él. Ya no sirve que otros sean la voz de los sin voz. Las misiones Róbinson y Rivas, Sucre y Vuelvan Caras, Negra Hipólita y Milagro, los consejos de protección, los consejos comunales buscan que cada venezolano sea él mismo, sea dignidad, sea combate, sea esperanza porque es vida en plenitud como decía Jesús.
Insisto en que todo este proyecto de la espiritualidad de una nueva economía –desarrollo endógeno, cooperativas, EPS, lanceros, misiones, el largo trabajo que llevamos en la parroquia San Buenaventura-todo va enfocado en una misma dirección: la espiritualidad de la comunidad: hacer comunidad, hacer grupo, ser familia, ser asamblea. La propuesta que vivimos en Venezuela es el don de la educación para vivir en comunidad. Vivimos un momento profundamente pedagógico. (Mi amigo Herminio me aporta con frecuencia propuestas de tesis para la reflexión del grupo partiendo de esta rica realidad) Y es bueno recordar que ya en los años 80 en los grupos cristianos de base, en concreto en los barrios de Petare, desde el Barrio Bolívar, ya estábamos en la organización de la botica popular, de la unidad de compra, de la cooperativa de costura, de las escuelas alternativas…qué buena y necesaria es la continuidad de un proyecto, la fidelidad a un proyecto comunitario vence la tentación del egoísmo partidista y la mezquindad del grupito.

Es la lucha frontal contra el egoísmo burgués, contra la mezquindad egoísta de que el capital está por encima del ser humano, del obrero. Es lo nuestro por encima de lo mío. Y aparece la reivindicación del colectivo olvidado: Bienaventurados los pobres, los pacíficos, los que luchan por la justicia, bienaventurados los que lloran, los de los techos de cartón, los de a pie, bienaventurados los que hoy tienen hambre y sed de justicia.

Es el camino para superar esa insultante contradicción de un país tan rico de bienes y con tantos empobrecidos. La tarea no es fácil. Dentro del proyecto que vivimos en Venezuela se han amparado cuotas de aprovechamiento, de cambio de camisa, de burocracia, de engañar al pueblo con promesas que no llegan. La burocracia es asfixiante. Con frecuencia, el gobernante da una orden pero el funcionario no la asimila y se convierte en tranca. El mundo del sindicalismo amarillo sigue siendo una rémora como en los peores tiempos. Venta de reportes, sicariato activo, palancas e influencias, enriquecimiento ilícito. Todavía tenemos mucho camino por delante. Es largo el camino de la justicia, como lo está denunciando diariamente el mismo Presidente. Ese grito de VUELVAN CARAS es un llamado a la honestidad, a la militancia y la mística. Es una convocatoria a la orientación de la espiritualidad: hacer las cosas por amor, por compromiso, siempre pensando en los demás. Es un llamado a gerenciar

Las empresas básicas tienen la “orden” de mirar al pueblo y de apoyar procesos de cooperativas del mismo pueblo. Las riquezas y beneficios no son para malgastarlos mientras tenemos un mundo que necesita fuerzas para levantarse y caminar. /Alcasa asumió la tutela de la EPS textil de San Buenaventura, como Bauxilum está apoyando el proyecto de la EPS Medicina integral de Sapagua, CVG, el proyecto de producción social para elaboración de sillas, mesas y pupitres, Telecom, el proyecto de comunicación.

Es un compromiso con la historia.

Sin embargo, es necesario reconocerlo y denunciarlo, siguen esquemas viejos, igual que antes. Tenemos empresas que no producen, que son un lastre, que si funcionan es porque el Estado tiene que inyectarlas con millones y millones. Después, están los sueldos.

Ahí no se ha sincerado la realidad de una sociedad que se dice quiere tender a una experiencia socialista. Si un diputado, v.g. se mete al mes limpio de polvo y paja 9 millones de bolos, además de las bagatelas de comisiones, dietas, viáticos que podría llegar a los 12 0 13…qué me dice la diferencia con el profesor del liceo o la enfermera del seguro y no digamos nada, con el obrero de a pie

Como que se necesita sincerar situaciones. Porque lo que no vale es que venga el funcionario de la institución tal o del ministerio cual y proclame una arenga o me recite un poema sobre el voluntariado, la cogestión, el amor a la comunidad, el amor al arte y él, por hacer lo que hace o por no hacer lo que debía hacer se meta un billete. Luchamos por la igualdad o por acortar distancias.

Termino. El proyecto está claro. Vamos con todos los hierros por el camino de la organización comunitaria y una economía humanizadora. Lo que está por lograrse es ese cambio, esa transformación del ser humano, para que el hombre sea el centro, sea el punto de síntesis de lo que nos rodea. Que el hombre sea dueño de la situación, sea el señor de la historia. Sin esclavitudes, ni despojos. Señor y dominador de todo lo creado. Y así para beneficio de la comunidad, desde una liberación ecológica, social, económica, política. Desde la espiritualidad de la solidaridad en el servicio y la entrega. Hasta dar la vida por el hermano que en este caso es el pueblo, la colectividad organizada. Porque como nos dice Mosén Sol:

“No sabemos si estamos destinados a ser río caudaloso o si hemos de parecernos a la gota de rocío que envía Dios en el desierto a la planta desconocida, pero más brillante o más humilde nuestra obligación es cierta: NO ESTAMOS DESTINADOS A SALVARNOS SOLOS. (Beato Manuel Domingo y Sol)”
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