Misión Vivienda pero sin violencia

La Gran Misión Vivienda Venezuela, es uno de los objetivos más loables y necesarios que se han ejecutado en estos años de cambio positivo, y de empuje hacia una Venezuela que estaba prácticamente derruida por el peso del bipartidismo cómplice de AD y Copei. Se alternaban para favorecer sólo a la plutocracia que giraba en torno a ellos, contratos y subsidios salían de nuestras arcas hacia una supuesta clase “empresarial” que siempre obtuvo beneficios a través de las importaciones.

Nada o casi nada se hacía en el país. Nunca hubo transferencia de tecnología por parte de las famosas inversiones extranjeras, y los años pasaron con un empresariado tanto nacional como extranjero, parásito, y enriquecido a costa de nuestro petróleo.

Todo esto aunado a la migración de centenares de miles de campesinos provenientes de un campo abandonado y buscando “oportunidades” en las grandes urbes, las cuales sólo ofrecían trabajos míseros.

Esto abonó el terreno para una zona alrededor de las ciudades llamadas “cinturones de miseria” bajo la vista impasible de quienes sólo les importaba sus ganancias y su enriquecimiento personal. Miles de “ranchos” de zinc, tablas de madera y si acaso bloques, fueron construidos para albergar seres humanos en situación precaria y sin la menor posibilidad de servicios públicos para sobrevivir.

Nunca les llegó agua a esos barrios, educación y mucho menos gas para cocinar y ni que pensar siquiera en una comunidad protegida por órganos de seguridad que en todo caso su misión era reprimirlos.

Estas comunidades entraron en un ciclo de ocio indescriptible, trabajos a destajo, y el que conseguía uno fijo dejaba, a sus hijos solos y recibiendo lecciones de la escuela de la calle, y como si fuera poco la droga comenzó a aparecer hacia los años 1960, para contribuir al embrutecimiento y aletargamiento de esa juventud desasistida.

Todo esto engendró una red de narcotráfico para ganar dinero fácil y darse la ilusión transitoria de un bienestar sin esfuerzo. Por supuesto acompañado de la TV y su influencia consumista hacia bienes inalcanzables. Esto engendró al principio el robo de zapatos deportivos y más recientemente el de tecnologías celulares y de audio.

Hago esta introducción ya que me han llegado informaciones de habitantes de un excelente complejo habitacional llamado “Ciudad Belén” cercana al barrio “El tamarindo” en la carretera Guarenas-Petare. Aquí se construyeron y siguen construyendo una serie de etapas habitacionales con todos los servicios.

Sin embargo las quejas que he escuchado son deprimentes, se ha establecido prácticamente un toque de queda por parte de antisociales, producto precisamente de esa gran mayoría de familias abandonada a su suerte y que no tuvieron en su momento las herramientas para sacar a estos muchachos de la delincuencia.

Sea como sea ya el mal está hecho y la gran mayoría que desea vivir en paz y no sentir más la pesadilla del amedrentamiento, están pasando por una grave situación delincuencial. Los “malandros” se encargan de amenazar a sus habitantes y cuando pregunto por la policía me han respondido que a ella también le responden con balas.

No se puede iniciar un complejo habitacional sin antes hacer un censo e investigar antecedentes penales y que la comunidad denuncie anónimamente a estos delincuentes. No es justo que después de tantas penalidades la gente decente que quiere lo mejor para sus hijos y para sí mismos se vea acosadas, chantajeadas y agredidas al punto de haber varias muertes a la semana.

Si hay que entrar casa por casa donde haya una denuncia y lograr desarmar a estos individuos, pues que se haga ya que el terror seguirá presente con el consecuente deterioro moral de sus habitantes, en especial de los más jóvenes.

No a la impunidad de una minoría que debe ser sacada y llevada a centros de reclusión para que puedan luego ser reinsertados a la sociedad. La mayoría son menores o adolescentes para quien la vida no pareciera valer nada y mucho menos la de su prójimo.

Todo el peso de la ley en esta materia y sobre todo Consejos Comunales bien asistidos por la fiscalía, la policía nacional y organismos que dejen un mensaje claro en estas nueva y hermosas comunidades que están naciendo.

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Luis Ortega


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