Ruralidades

Abuelas, abuelos, coetaneos

Con la alegría que nos caracteriza a los adultos mayores de la Casa del Abuelo de Barcelona celebramos el éxito de la Misión en Amor Mayor y nos reunimos en nuestra sede con la presencia de la televisora VIVE TV y la visita de la Alcaldesa Inés Sifontes. Allí disfrutamos el canto maravilloso del abuelo José Pepe Tovar quien nos interpretó la canción de Piero “Mi Viejo”. Recordamos anécdotas propias de los adultos mayores, por ejemplo el comentario escuchado al coetáneo y tocayo Pedro Albino: “cómo nos llena de satisfacción y orgullo cuando nuestros nietecitos y nietecitas nos reciben al regresar de un descanso merecido en la Casa del Abuelo”, y se regocijaba al decir que cuando llegaba a su casa, lo hacía con un caramelito en cada bolsillo de la chaqueta para que sus nietecitos se engolosinaran después de un beso y un toque de bolsillo.

Cuánta dulzura para los “viejitos y viejitas”, como nos dicen algunos cuando podemos “agarrar” con la mano de todos los días, el reencuentro con nuestros seres queridos, por eso añoramos que, en todas las casas de reposo para los adultos mayores llegue la posibilidad de esos reencuentros familiares. Esto nos anima a hacer un llamado al camarada Mauro de Catia, a objeto de que le lleve “el chisme” a nuestro presidente Hugo Chávez respecto a que en casi todas las entidades del país, existen casas de “confinamiento” para el hombre y la mujer de donde no salen nunca por el único delito de ser viejos.

Y si nosotros, abuelos y abuelas, cobijados de lunes a viernes en la Casa del Abuelo de Barcelona (nótese que no decimos Fundación) podemos disfrutar de los reencuentros con nuestros seres queridos, como acordaron en su momento los fundadores Hugo Rafael Chávez Frías, Presidente de la República Bolivariana de Venezuela y el Capitán José Pérez Fernández, para el momento Alcalde del Municipio Simón Bolívar del Edo. Anzoátegui, pero no podemos evitar que el “espíritu burlón” se nos meta por los ventanales de la desidia ajena. Es que es invisible y escurre el bulto.

Así,  el día 07-02-2012, hizo una de sus rubieras contra nuestra tranquilidad. Se valió de sus aliados.  Primero de un periodista de un diario de la zona, quien difundió en su columna unas cuantas irregularidades de las que nosotros, abuelos y abuelas, no tenemos conocimiento. Más, para incrementar negativamente algo que incide en nuestra salud como es la preocupación agudizada por la incertidumbre, lo explica el que se haya escrito y publicado que “los viejitos fueron los que llevaron la tal información al columnista en cuestión”.

Esta situación, repentina para nosotros, trajo como consecuencia una confusión ocasionada por el zarpazo de la intriguilla. Revivió la práctica de la cizaña para dividir la opinión de los abuelos cuando, sin previo análisis para percatarnos de dónde vienen “los tiros”, ya estábamos aceptando como cierta la presunción, con la que mentalmente empezamos a desconfiar de nosotros mismos.

Fue razonable la desesperación de la Directora cuando dijo que “le dolió que alguno de los abuelos llevara a la prensa tales infundios”. Pero ya basta que, de entrada, se nos acuse sin previo análisis. Por esto último, le hacemos un llamado al hombre de Catia para que nos ayude a erradicar tan perversa práctica, como es la de crear cizañas entre los adultos mayores, ya que contribuye a deteriorar nuestra resentida salud. Y al periódico de tan lamentable noticia le agradecemos tomar en cuenta nuestra preocupación por cuanto ni siquiera por tratar de ser veraz, anotó los nombres de los “viejitos dicen…” con sus respectivas cédulas, confrontables con las cincuenta (50) firmas enviadas por nosotros al cuestionado diario Metropolitano.

Patria, Socialismo o barbarie. Venceremos!

                                                                                   *[email protected]


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Pedro Méndez*


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