Las discusiones sobre
la propiedad del espectro radioeléctrico son de vieja data, y no han
dejado de causar controversias entre comunicadores sociales,
trabajadores de la radiodifusión, organizaciones sociales y políticas
así como dueños de medios radioeléctricos, algunos de los cuales
representan a grupos de poder nacional e internacional. El hecho es
que, a pesar de no haber dudas de que el Estado es su dueño
indiscutible, aún existen ciertas personalidades e instituciones que se
empeñan en ignorar lo que a todas luces no debería suscitar ninguna
polémica.
“El espectro radioeléctrico es el espacio donde
circulan las ondas hertzianas y donde se encuentran las frecuencias a
fin de tomar y distribuir a distancia imágenes, sonido y señales a
todas las personas. Es un bien del dominio público, por lo tanto es
propiedad de la República y es administrado por el Ejecutivo Nacional
al igual que el petróleo y las aguas, así como ciertos espacios comunes
como las calles, las plazas o las avenidas, entre otros. Que quede
claro que no le pertenece a ningún particular en específico y que debe
ser utilizado en beneficio de todos los venezolanos”, dice Luis Britto
García, abogado y escritor, quien nos habla sobre la pertenencia y
demás características de este bien del dominio público.
El vencimiento de una concesión ¿Cuál es su opinión sobre la no renovación de la concesión de RCTV? “Una
concesión es el otorgamiento de un derecho que corresponde a la
República, la cual confiere por un tiempo definido a un particular o a
una empresa para que la ejerza. Una concesión no es una propiedad que
se tiene indefinidamente ni que se pueda heredar. Es una especie de
alquiler por tiempo definido. En el caso del espectro radioeléctrico,
el ex presidente Lusinchi estableció que las concesiones tendrían una
duración de 20 años.
En fecha próxima se cumplirá este período
de tiempo y se vencerá para RCTV. Le corresponde a la República ejercer
la soberana potestad de renovar o no esa concesión. Además se entiende
que es un derecho que tiene el particular de acuerdo a la Constitución
y las leyes. Por ejemplo, si alguien tiene una concesión de transporte
no se puede ejercer para transportar sustancias ilícitas prohibidas en
nuestra legislación. Un mal uso de la concesión no daría derecho a
seguirla ejerciendo incluso antes de su vencimiento. Después del
vencimiento con mayor razón”.
¿Qué se puede hacer con esa señal que quedará disponible a partir del 27 de mayo de 2007? “Hay
varias posibilidades, una vez que la asuma el Gobierno, el cual podría
implementar las políticas que se utilizan en Europa. Las mismas
establecen que el espectro radioeléctrico sigue siendo del Estado que
otorga, a través de contratos, el uso de ciertos espacios de esa
concesión por tiempo determinado a algunos productores. Por ejemplo, un
grupo de ellos tendría franja durante horarios determinados para emitir
dramáticos o para hacer programas infantiles. No es propiamente una
concesión sino un contrato de uso para un tiempo determinado y para una
finalidad específica. No se puede pensar en otorgar una concesión para
un uso determinado y luego se desvirtúe su utilización: por ejemplo, se
conceda para programación infantil y posteriormente se decida
transmitir material pornográfico.
La señal también pudiera ser
asumida por un conjunto de comunicadores sociales de las emisoras
alternativas o una asociación de ellas. En todo caso es prudente, que
no se vuelva a incurrir en la práctica peligrosa de extender nuevas
concesiones por 20 años o más. Eso equivale a una concesión casi
vitalicia. ¡Hay que ver lo que significa dos decenas de años!: es toda
una generación. La oposición ha criticado al presidente por decir que
su proyecto político durará hasta el 2021. Resulta que esos medios no
les preocupa en lo más mínimo tener proyectos de teledifusión que
abarquen varias décadas y que pretendan ser eternos. En todo caso,
ninguna de las concesiones que se otorguen, a partir de ahora, pueden
ser por un tiempo tan largo. Creo que hay que pensar en tiempos
razonables, como por ejemplo dos años o un quinquenio”.
El espectro radioeléctrico: “patrimonio de la humanidad” ¿Qué
piensa usted de la tesis que algunos han comenzado a asomar que el
Espectro Radioeléctrico es “patrimonio de la humanidad”? “Más
que trágica la manifestación es cómica. Esa es la misma posición de
quienes dicen que el petróleo no le pertenece a Venezuela sino que es
propiedad de la humanidad, así como la Amazonia. Ahora resulta que cada
vez que denominan a algo “patrimonio de la humanidad” es debido a que
una transnacional se quiere apoderar de ella. Para los dueños de este
tipo de empresas, el espectro radioeléctrico no es patrimonio de la
República Bolivariana de Venezuela sino patrimonio de la humanidad y da
la casualidad de que la humanidad se llama Marcel Granier.
No
sabía que hubiese esa coincidencia de apellidos tan asombrosa. En ese
caso que le pasen a la humanidad -es decir al género humano- las
grandes cadenas que monopolizan la información para que los pueblos
puedan decidir qué hacer con ellas y cuál debería ser el contenido
programático. Gracias a Dios que aquí en Venezuela, nosotros los
venezolanos lo estamos haciendo, granito a granito, democratizar los
medios de comunicación”.
Venezolanización de las empresas audiovisuales ¿Qué medidas hay que tomar para contrarrestar los argumentos en este tipo de tesis? “Hay
que señalar que el espectro radioeléctrico, en esencia, está en manos
de cuatro familias y es un negocio de herencia familiar. Venezuela no
se reduce a ese número sino que somos 25 millones de personas. Tengo
entendido que en RCTV hay una importantísima participación de capital
extranjero, de origen colombiano, por cierto. En ese sentido, sería de
averiguar cuales son los componentes de capital en la televisoras y
radiodifusoras. Una de ellas está estrechamente relacionada con capital
estadounidense. Rafael Caldera, con todo lo conservador que era,
elaboró una Ley de Venezolanización de las Empresas Audiovisuales, la
cual estableció que la propiedad de las mismas debería de ser nacional.
Sólo los capitales venezolanos deberían tener propiedad de medios de
comunicación ya que es una cuestión de seguridad estratégica”.
En este caso, ¿qué sucedería si el Estado no retoma su función de regular el espectro radioeléctrico? “Nuestros
principales medios de comunicación están en manos de capitalistas que
pertenecen a países con los cuales podríamos eventualmente tener
conflictos. No es un secreto: los dueños de medios son testaferros de
consorcios extranjeros como es el caso de Directv. Es lo que pasó con
una empresa llamada Intesa a la cual Pdvsa le entregó el corazón
informático. La misma poseía capital mayoritario de Estados Unidos y
estaba muy vinculada con el Departamento de Defensa de Estados Unidos.
Por esta razón, procedieron a envenenarnos informáticamente y pudieron
destruir las operaciones de Pdvsa en poco tiempo durante el sabotaje
petrolero. Con relación a las plantas de televisión, en medio de un
conflicto, pudieran transmitir informaciones que perjudicarían la
Soberanía Nacional”.
Las apelaciones al pasado no los favorecen Los
directivos están apelando a razones emotivas, a la época “gloriosa” de
ese canal. ¿Cree usted que lo que están haciendo va a tener un efecto
en la población venezolana? “Las apelaciones al pasado no los
favorecen demasiado. Voy a referirme a la televisión privada en
términos generales para no hacer alusión a una planta determinada.
Llegó a existir en ella un animador reconocido unánimemente como el No.
1 de la televisión venezolana, Renny Ottolina, el cual intentó innovar
el medio televisivo. Este deseo bastó para que vetarán a su persona de
por vida en los canales privados. Entonces el número uno tuvo que
dedicarse a hacer programas de radio y a escribir artículos en
semanarios de denuncia, hasta su misteriosa muerte en una avioneta.
Lamentablemente,
gran parte de los directivos de nuestra radiodifusión privada se ha
dedicado a hostigar y a vetar los grandes talentos que en ella ha
habido. Piensen ustedes las veces que José Ignacio Cabrujas estuvo
vetado en los canales. Lo difícil que le fue colocar a algunas de sus
producciones dramáticas en estas plantas de televisión. O Fausto
Verdial a quien, en medio de una telenovela siendo su guionista, de
repente lo botaron del canal así como a los demás productores. Esta
acción le produjo a Fausto Verdial una desazón tan grande que murió al
cabo de un mes”.
Robo de la propiedad intelectual por parte de RCTV ¿Los directivos de RCTV tenían el derecho de desconocer la autoría intelectual de los programas? “Hay
libretistas que han salido de la televisión con depresiones que les han
durado años por el trato que recibieron de los canales. Toda esta gente
hizo telenovelas cuya propiedad no les era reconocida. Se inventaba a
una supuesta “autora” de todos los dramáticos y, entonces, los
verdaderos autores no tenían derecho jamás ni a cobrar un centavo -ya
que sus obras se retransmitían en el exterior- y ni siquiera les
otorgaban reconocimiento público. Prácticamente se producía un robo de
propiedad intelectual. Esos momentos tristes se caracterizan por el
veto que le impusieron a artistas y actores, los cuales no volvieron a
aparecer jamás debido a que los gerentes de las plantas determinaron
que no les gustaba su posición política. Es por eso que hay que
comenzar una nueva era”.
¿No constituye una violación a la
concesión el bloqueo informativo por parte de los medios durante los
días del golpe de abril de 2002? “Sí, efectivamente. En esto
hay que recalcar que no fue sólo RCTV sino casi todos los canales
privados, los cuales establecieron un cerco de censura, también llamado
“el apagón mediático” sobre todo lo que sucedía en el país durante la
dictadura de Carmona. Esto hubiera constituido un magnífico argumento
para revocar la concesión. Pero, debido a la vocación democrática y
extremadamente legalista del Gobierno Bolivariano, no se hizo. Pero no
sólo eso: los dueños de medios fueron a pactar con el dictador Carmona
el apoyo comunicacional. Esto ocurrió en una célebre reunión el 13 de
abril, de la cual hay testigos, entre otros Patricia Poleo, para
brindar apoyo comunicacional a cambio del organismo que regula las
comunicaciones en Venezuela, la Comisión Nacional de Telecomunicaciones
(Conatel)”