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La entrevista radial avanzaba con el cinismo del dictador tratando de justificar la represión del ejército hondureño contra los manifestantes en varias ciudades de la nación centroamericana.
Pero Sanchez Cristo se quedó solo en la línea cuando indagó a Micheletti sobre la legalidad de la instalación de un gobierno fundamentada en el uso de la fuerza militar para secuestrar y luego expulsar al presidente constitucional Manuel Zelaya hacia Costa Rica.
Goriletti como dictador fascista no soportó que desde Bogotá el periodista le preguntara sobre el aislamiento del grupo de facto en el palacio de gobierno de Tegucigalpa. El gorila no aceptó que le recuerden que no existe un pais en el planeta que respalde el zarpazo cometido contra los cambios sociales que transcurren en Honduras, con un cinismo barbaro y expresando gran preocupación por el levantamiento y la resistencia popular se atreve a hablar de autodeterminación y soberanía para negar la fuerte repulsa de los gobiernos del planeta al golpe militar.
