15-10-2007. -
El diario El País ha recibido un alud de protestas por el editorial contra
el Che publicado el pasado 10 de octubre bajo el título
Caudillo
Guevara, donde se calificaba de “asesino” al guerrillero, se afirmaba
que su lucha legitimaba a las dictaduras y se llegaba a comparar con un
terrorista o un yihadista.
Lo ha llegado a reconocer José Miguel
Larraya, a quien llaman Defensor del Lector pero tiene como misión habitual justificar
al periódico ante las quejas de lectores. Según se señala, entre las críticas
está la de Cristina Retta quien afirma que "cualquier latinoamericano
honesto, dotado de un mínimo sentido común, de información auténtica y
sensibilidad social, sabe distinguir entre lo que son 'asesinos disimulados'
bajo la fachada del 'mártir', de la acción de hombres que, equivocados o no con
los métodos a seguir, pretendieron ser coherentes con un ideario tendente a
revertir situaciones de verdadera violencia social en que América Latina estuvo
inmensa por siglos: dependencia económica, explotación del campesinado,
analfabetismo, pobreza extendida, desigualdades e injusticias sociales a
granel". También afirma que "hoy, Latinoamérica vive en gran parte de
sus países un giro político importante, al que se denomina de 'izquierda',
tendente a atender la acuciante situación de esas sociedades en movimiento. Los
cambios se imponen implacables, por maduros y exentos de violencia. Pero sin la
revolución social de los años sesenta, fracasada, dictaduras militares de por
medio, la realidad de hoy no sería la misma".
Por su parte José Manuel Rúa considera que "el punto álgido de la
perversión" llega en el editorial al convertir al Che en coartada para los
regímenes represivos de América Latina. "Según este razonamiento, el que
lucha contra la opresión no hace otra cosa que dar motivos al opresor para
mantener y aumentar la opresión". El Che, recuerda el lector, "no se
enfrentó contra ningún régimen democrático, sino a dictaduras militares".
Y subraya que "el Che renunció a instalarse en el poder y optó por seguir
luchando contra la injusticia y la opresión en otras partes del mundo".
Carlos Neri considera que el editorial "no se queda corto a la hora de
escupir arrogancia".
Ya anteriormente el académico Francisco Fernández Buey publicó una carta al diario indignado
por este editorial en el que lo consideraba de “ignorancia supina”, “sectario”,
de “manipulación incalificable”, “digno del peor revisionismo histórico”, “absurdo”
y “literalmente falso”, lo que le lleva a afirmar que “que tanta ignorancia y
tanta tergiversación de la historia y del presente me parecen indignas de un periódico
que se quiere ‘global’”. Igualmente hizo el colaborador habitual José Vidal-Beneyto
quien calificó de “simplista y sesgada” la argumentación del editorial y criticó
la “agresividad de sus modos expositivos” en una carta publicada el 14 de octubre.
Otros analistas, como Ignacio
Escolar en Público y Pascual
Serrano en rebelión.org, han destacado la comparación entre el editorial
del pasado 10 de octubre y otro de diez años antes en el mismo periódico.
Ante esas críticas, el “defensor del lector” de El País se ha limitado a
señalar que “no es tarea habitual del Defensor dar curso a las cartas que
discrepan de los editoriales del diario. Ni entrar a debatir sobre la figura
histórica del Che Guevara. Los historiadores desmenuzarán su vida y su
obra; se levantará su bandera o se condenará su ejemplo”.