Creo que no existe expresión más exacta para definir a la Sociedad Interamericana de Prensa, que la señalada este domingo 20 de marzo, por el camarada y comunicador alternativo Jorge Amorín: la SIP es el grupúsculo de la mafia del palangrismo latinoamericano.
A la par de esta aseveración, Najeed Amado, dirigente del Partido Comunista Paraguayo también ha declarado: la SIP es una cueva de mafiosos, cuyos miembros tienen un pasado bien oscuro, comprometido con las dictaduras de regímenes fascistas en América Latina. A saber: Fulgencio Batista (Cuba), Stroessner (Paraguay), Pinochet (Chile) y más recientemente, Carmona Estanga en Venezuela.
A estas apreciaciones tan bien atinadas -y sin ningún desperdicio-, yo me atrevo a agregar: la SIP es la cuna del cinismo, la insolencia y la falacia del imperialismo, pues esta organización (apéndice de la CIA), no deja de sorprendernos con el caradurismo –cada vez más sofisticado- de sus seudo-defensores de la libertad de expresión, quienes pretenden legitimar - desde una isla paradisíaca y desde un cenáculo de empresarios y dueños de medios de comunicación- la dictadura comunicacional que nos impone el sistema capitalista a escala planetaria.
Pero, al igual que Jorge Amorín, los comunicadores Oswaldo Rivero (alias Cabeza e` Mango), José Gregorio Nieves y otros compañeros (as) del Movimiento por el Periodismo Necesario, se atrevieron a hurgar las entrañas del monstruo imperial, tomaron sus micrófonos con singular valentía y elevaron su voz de protesta para desenmascarar a los mafiosos de la SIP (concretamente a la delegación venezolana golpista y fascista, liderada por Marcel Granier, dueño de la las Empresas 1BC; Miguel Henrique Otero, director del diario El Nacional; Guillermo Zuloaga, empresario y dueño de Globovisión; José David Natera, presidente del Bloque de Prensa Venezolano; Juan Carlos Abudei, presidente del diario La Verdad, entre otros fieles seguidores del palangrismo y del terrorismo mediático).
A estos vasallos del imperialismo, no les quedó otra sino aguantar el golpe asertivo que le propinara la guerrilla comunicacional venezolana, la cual ha surgido en nuestro país y en otros países de América Latina como expresión contra-hegemónica de los medios privados y en clara sintonía con la artillería del pensamiento que promovió nuestro Padre Libertador. Es la guerrilla que emprende la batalla de las ideas desde una comunicación liberadora, patriótica, popular y alternativa. Es un pueblo que se apropia cada día de la comunicación para elevar su nivel de conciencia revolucionaria.
Por eso hoy, ante las gallardas posiciones asumidas por los camaradas venezolanos, no se hicieron esperar las reacciones de la derecha de la SIP, cuyos voceros oficiales no pudieron disimular el odio y el desprecio que sienten hacia la revolución bolivariana, descalificando la labor informativa que cumplen los medios del estado y los medios alternativos y comunitarios.
En este sentido, las valientes intervenciones que acompañan la dignidad, la franqueza y la defensa irreductible de nuestra soberanía nacional -por parte de comunicadores insurgentes-, cobran mayor fuerza y valor ante la necesidad de construir una nueva hegemonía comunicacional, comprometida con los intereses del pueblo venezolano y con la construcción del socialismo. Estas acciones deben convertirse en ejemplo para quienes siendo comunicadores y comunicadoras sociales, formados(as) en universidades tradicionales, aún permanecemos tímidos y tímidas para defender nuestra revolución bolivariana y nuestro proyecto socialista, con el ímpetu y la claridad política con que lo hacen estos(as) compañeros(as)…sin subterfugios y sin seuda-imparcialidad.
Pero la reflexión también es una tarea urgente para aquellos y aquellas periodistas que -aún manifestando estar con el proyecto bolivariano-, continúan asumiendo posiciones gremialistas mezquinas que terminan haciéndole el juego a tentáculos de la SIP como el Colegio Nacional de Periodistas (CNP), negándose a reconocer a los comunicadores alternativos como verdaderos aliados y no como rivales que le robarán su protagonismo en los medios. Camaradas, no olvidemos que el único protagonista de esta historia es y debe ser el pueblo.
No puedo culminar este juicio de valor, sin antes expresar el gran orgullo que sentí como docente del Programa de Formación de Grado en Comunicación Social de la Universidad Bolivariana de Venezuela, al observa la gallarda participación de nuestro estudiante de comunicación social, quien no vaciló un instante para identificar y denunciar –en sus propias narices- a los fascistas que desde la SIP continúan gestando la contrarrevolución en nuestro país.
Camaradas de la comunicación: comunicadores sociales profesionales, alternativos, populares, comunitarios… creo que es hora de unirnos. Es hora de asumir partido, porque el enemigo sí lo hace a través de la SIP, el CNP, el Sindicato de Trabajadores de la Prensa, el Bloque Venezolano de Prensa, los medios de comunicación privados, entre otras extremidades mediáticas de la burguesía nacional y del imperialismo. ¡Vamos a unirnos... en la construcción de una hegemonía comunicacional popular y revolucionaria!.
Trabajemos todas y todas en la concreción del Consejo Nacional de Comunicadores y Comunicadoras Socialistas…
¡PATRIA SOCIALISTA O MUERTE!... ¡VENCEREMOS!
(*) Lolysabel Yánez Monsalve
C.I: 15.071.519
Comunicadora Social y docente de la Universidad Bolivariana de Venezuela
Sede Barinas-Portuguesa.
Correo electrónico: [email protected].