
La
ilustrada oposición venezolana que durante 40 años controló el poder
absoluto sí sabía gobernar porque sabía escribir bien, no como esas
“bandas del lumpen oficialista (…) y del bandalaje militar que hoy nos
gobierna, incapaz de aprender y respetar el idioma que nos identifica”.
Así nos ‘informa’ con nostalgia un editorial del diario El Nacional. Pero a veces sucede que hasta el más ruin calumniador se ahoga en su propio odio.
La
burguesía y sus partidos asimilados gobernaron Venezuela tan bien que
dejaron un millón y medio de analfabetas para que el gobierno de Chávez
los alfabetizara y le facilitara el acceso gratuito a la universidad a
otro tanto de excluidos.
Si algo no le perdona la burguesía y la
‘gente culta’ a Hugo Chávez y a sus humildes partidarios, además de los
cambios políticos, económicos, sociales y culturales que se intentan
construir, es que personas ‘inferiores’ a su estatus y refinado glamour
ahora gobiernen este país petrolero, sin pedirles permiso. Y lo más
grave -según esas eminencias de la oposición- es el sufrimiento de
sentirse gobernados por seres ordinarios que cometen errores
ortográficos, que no cultivan la gramática, no cuidan la sintaxis ni la
caligrafía Palmer. En fin, verdaderas ‘hordas de la dictadura’ que
torturan a la sociedad civil con semejante violación a los derechos
humanos de su intelecto superior.
La matriz de opinión en los
medios privados de difusión es diluir la realidad histórica de la lucha
de clases y presentar la confrontación actual como una lucha entre su
civilización y la barbarie revolucionaria, entre la modernidad
neoliberal y el atraso del socialismo. La idea es tratar de reafirmar
que la burguesía dominante es la inteligencia y que el pueblo
insurgente es la ignorancia. El diario El Nacional es una muestra de esa campaña sistemática.
E n su editorial del 12-09-2009 (p. 8N), titulado “Oportunidad perdida”, las ilustres señorías de El Nacional
se burlan de unas consignas que alguna vez pintaron en las paredes del
Banco Central de Venezuela un grupo de seguidores del Presidente
Chávez. Con saña y una risita de miembro de la Academia Venezolana de
la Lengua, señalan:
Las pintas fueron escritas por “…las bandas
del lumpen oficialista (…) La mayoría de estos ataques iban adornados
con errores ortográficos muy propios del bandalaje militar que hoy nos
gobierna, incapaz de aprender y respetar el idioma que nos identifica”.
Además, nos aseguran los guardianes de los paradigmas sintagmáticos que escriben en El Nacional,
que tampoco los parlamentarios de la Asamblea Nacional saben escribir y
por eso no hacen leyes tan buenas como las de antes. Por lo menos no
redactan como lo hacían los bufetes de abogados de las transnacionales
ni como los doctos constitucionalistas que redactaron el decreto
dictatorial de Carmona en abril de 2002.
Uno de esos columnistas, en un artículo titulado “Pedagogía opresora” (EN,
26-09-2009, p. 9N), escribe que los diputados de la Asamblea Nacional
(de amplia mayoría chavista) aprueban leyes “…sin siquiera reparar en
los errores ortográficos ni en que la gramática…” sea cubana, debido a
“…sus pocas habilidades para la vida…”. Claro, agregamos, no tienen las
habilidades de los parlamentarios de antes, como Sánchez Bueno, Octavio
Lepage, Paulina Gamus, Hilarión Cardozo o Luis Enrique Oberto.
En el diario El Nacional
hasta los lectores son muy cultos, y también escriben artículos sobre
“Analfabetismo funcional” para referirse al Presidente Chávez y a su
gabinete de gobierno (EN, 18-09-2009, p. 8C). Porque “…si de
comprensión de lectura y conocimiento hablan, entonces debemos decir
que el país está conducido por una secta de iletrados ineficaces”.
LOCADEMIA VENEZOLANA DE LA LENGUA
Resulta que Miguel Henrique Otero, actual dueño de El Nacional,
es un personaje tan preocupado por el buen hablar y el buen escribir
que entre los directivos de su ultraderechista Movimiento 2D tiene a un
individuo de número de la Academia Venezolana de la Lengua. También
tiene en su periódico y en el M2D a miembros de otras academias, por
eso sabe que los ‘chavistas’ y el gobierno de Chávez pretenden hacer
una revolución con participación de “bandas del lumpen oficialista (…)
incapaz de aprender y respetar el idioma que nos identifica”.
Nada comparable con la sabiduría de quienes gobernaron in illo témpore. Esos sí sabían gobernar porque sabían escribir bien.
Entonces, ¿cómo dudar de lo que se escribe en El Nacional?
Gente tan culta y tan ilustrada que nos dice en un editorial, titulado
“Guerra a la libertad” (18-09-2009, p. 8N), que la libertad de
expresión es “…objeto de las más obsesivas agresiones por parte del
Gobierno Bolivariano…”. Es decir, que la gente de oposición
reaccionaria apenas si puede expresarse en este país y copar apenas el
75% de los medios masivos de difusión escrita, audiovisual y radial.
Pero,
continúa el editorial, el problema es más grave, pues se trata de “un
fantasma que recorre América del Sur”. ¡Y peor aún!, se trata de un
fantasma intervensionista. Sí, escrito con s, y no tengo porque dudarlo
si está publicado en El Nacional. Por eso invito al
Presidente Chávez, a los chavistas y a todos los partidarios de la
Revolución Bolivariana a leer el párrafo final de este editorial para
“aprender y respetar el idioma que nos identifica”, como debe ser:
“Argentina
ha marcado el paso de Venezuela. La ley aprobada pone en manos del
Ejecutivo facultades intervensionistas que serán utilizadas de manera
punitiva”.
Ya saben, que no se le ocurra a algún “lumpen
oficialista” escribir en las paredes: “Fuera las bases
intervencionistas yanquis de América del Sur”.
Que tampoco se le
ocurra a algún integrante de la “secta de iletrados ineficaces” que hoy
gobierna, “sin siquiera reparar en los errores ortográficos”, escribir:
“El gobierno no aumentó el precio de la gasolina”. Debemos aprender de
las verdades periodísticas y enseñanzas académicas de El Nacional,
que el 16 de marzo 2009 tituló en primera plana y a cuatro columnas:
“El gobierno no descarta aumentar presio de la gasolina”, con una
flamante s.
Eso le pasa a estos operadores de la
burguesía y del imperialismo por menospreciar al pueblo. Con tanto odio
y petulancia escriben que las vísceras ocupan el lugar de las neuronas.
venezuelacantaclaro@terra.com