Desde
que andamos en la batalla de las ideas, cada día, nos mostramos más
diestros en idear soluciones, adecuadas o no, ante los tantos problemas
que amenazan nuestra revolución. Hoy quiero plantear una medida, que
por sencilla y de fácil ejecución, tal vez parezca insignificante,
intrascendente o innecesaria. Lo cierto es que, tristemente, no se la he escuchado, ni leído a ninguna persona.
En
momentos en los cuales se realizan estudios y se toman medidas para
adecuar la reglamentación que rige la materia y hasta la necesaria
penalización por infracciones en estos supuestos sujetos de
comunicación, quiero aclarar que esta idea es sólo una alternativa más,
que en ningún momento pretende desvirtuar las decisiones que se tomen
en aspectos que resulten más resaltantes y polémicos, sólo espera ser
un muy útil complemento. Me explico.
Me
voy a referir a las propagandas en televisión, por ser el medio más
completo y de mayor influencia, aunque el planteamiento abarca a la
radio y los medios impresos.
Cuando
analizamos, la hoy llamada parrilla de programación de la mayoría de
estaciones de televisión encontramos similitudes, noticieros y
programas de opinión, programas infantiles, deportivos y de concursos, novelas y series enlatadas llamadas de acción, películas (repetidas), etc., y mucha propaganda.
Cualquiera
de estas secciones puede ser suprimida y como muestra tenemos los
canales de programación deportiva, como meridianotv, copia de espn o
canales de noticias como globovisión, calco de cnn y más allá, en la
señal por cable, los canales infantiles, todavía no copiados en nuestro
país como cartoon network, etc., programaciones especificas, que
suprimen la totalidad o buena parte de otras modalidades de
presentaciones.
Lo
que es común a todas las señales y difícilmente pueda ser eliminada es
la propaganda, ya que esta es la primera y mayor fuente de ingresos de
estas empresas y los anunciantes (generalmente grandes empresas o
grupos empresariales) quieren publicidad como arma para mantenerse y
aumentar las ventas de sus productos.
Las
propagandas están presentes a toda hora, todo el día, en cualquier
momento y tipo de programación y en cantidades suficientes (un cuarto
del espacio, 15 minutos por hora). Con la regulación de la Ley Resorte
se logró controlar, en parte, la tendencia que estas llevaban en
dirección probable hacia la depravación de la audiencia, paso seguido a
la pornografía, donde ya estaban ubicadas, pero no se ha logrado
impedir la perniciosa influencia y deformación del consumismo
capitalista, la deformación del idioma y la manifestación extranjerizante contraria a nuestra cultura, por decir algunas.
Les
pregunto: ¿Cómo combatir este constante bombardeo deformante? ¿Qué
campaña concientizadora se requeriría y cuánto costaría realizarla? ¿No
le estaríamos dando más dinero y vida al enemigo mediático? ¿No sería
mejor utilizar este mismo espacio para la concientización de la
audiencia? ¿Acaso no se puede legislar para condicionar de manera
obligatoria la emisión de mensajes formativos en las cuñas? ¿Cuál sería
el efecto en la población si en vez del bombardeo actual de antivalores
capitalista, recibiera el mismo bombardeo sembrando nuestros valores
humanos, que son los mismo cristianos y socialistas?
Creo
que puse de manifiesto la intención de la idea: Legislar (lo cual se
puede hacer de manera inmediata) para controlar y condicionar las
propagandas (Cuando digo propaganda abarco cualquier tipo de
publicidad) y obligando a que envíen solo mensajes positivos, que
rescaten nuestros valores a través de mensajes formativos. Creación de
una sección o departamento del ente regulador, que apruebe las
producciones antes de salir al aire. Esto parece muy engorroso, más no
es así, la cantidad de anunciantes y promociones no son tantos como
parecen. Lo que sí es mucho son las repeticiones de las cuñas cada día.
¿Qué
parece difícil de producir? ¿Acaso los anunciantes no recurren a los
autodenominados creativos? Si aún así no pueden, tengo algunas ideas al
respecto que puedo darles y sé que más de un compatriota, a lo mejor
como yo, no tan creativo, les podrá ayudar aportando buenas ideas.
En
este caso no cabe la argumentación contra la libertad de expresión, ya
que no se regula el medio, si no el mensaje del anunciante o de su
publicista. ¿Quién podría oponerse a una labor tan loable, como
preservar la salud mental de nuestro pueblo, en especial, de nuestros
hijos?
Por
otro lado, si logramos adecentar la transmisión de contenidos, el
comportamiento de los periodistas y moderadores y en general la
programación. ¿No estaríamos arando en el mar, si las cuñas siguen
igual, modelando el comportamiento de nuestro pueblo basado en el
referido modelo consumista?
Todos
sabemos que aquellos identificados como disociados son seguidores de
los medios privados, ¿No estaríamos ayudando y propiciando la cura de
estos o por lo menos impidiendo que sigan recibiendo el mensaje que les
enfermó?
En aras de sintetizar, porque es mucho lo que aún se puede plantear, voy
a dejar hasta aquí esta disertación, esperando que sea leída y
analizada por un buen numero de compatriotas que crean como yo en la
utilidad o el valor que esta medida pueda tener y de ser así, la asuman
como suya y trabajemos juntos para verla convertida en realidad y de
esta forma dar un nuevo paso, seguro y firme, en la ruta que nos hemos
planteado, la de EL SOCIALISMO DEL SIGLO XXI, EL SOCIALISMO VENEZOLANO, BOLIVARIANO Y REVOLUCIONARIO.
¡¡¡VIVA Chávez!!!
PATRIA, SOCIALISMO O MUERTE… ¡¡¡VENCEREMOS!!!
led1701@hotmail.com