Traducción Ernesto Carmona
Las campañas domésticas
de propaganda como "el fiasco de los gurúes del Pentágono"
resultaron expuestas al escarnio público.
Los grandes medios emplearon
a oficiales militares de alta graduación para escribir "análisis"
sobre la guerra en Irak. Pero se descubrió que tenían lazos con contratistas
del Pentágono interesados en la prosecución de la guerra.
Debajo del radar, está
fermentando otro escándalo del periodismo: el gobierno de EEUU está
financiando secretamente a medios de noticias y periodistas extranjeros.
Reparticiones públicas
como el departamento del Estado, el departamento de Defensa, la Agencia
de EEUU para el Desarrollo Internacional (US Agency for Internacional
Development, USAID), el Fondo Nacional para la Democracia (National
Endowment for Democracy, NED), el Consejo Superior de Radiodifusión
(Broadcasting Board of Governors, BBG) y el Instituto de EEUU para la
Paz (US Institute for Peace, USIP), financian el "desarrollo de
los medios" en más de 70 países. La revista In These Times descubrió
que estos programas incluyen mantienen a centenares de
organizaciones no gubernamentales
extranjeras (ONGs), periodistas, políticos, asociaciones de periodista,
medios informativos, institutos de mejoramiento de periodistas y facultades
académicas de periodismo. El tamaño de los aportes puede extenderse
desde algunos miles a millones de dólares.
"El tema que estamos
enseñando es la mecánica del periodismo, así sea prensa escrita,
televisión o radio", explicó Paul Koscak, portavoz de la USAID.
"Cómo hacer una historia, cómo escribir balanceadamente..., todo
ese tipo de cosa que usted esperaría de un verdadero profesional de
prensa".
Pero alguna gente, especialmente
fuera de EEUU, tiene un punto de vista diferente. "Pensamos que
la verdadera intención oculta en estos programas de desarrollo de los
medios son los objetivos de la política exterior [estadounidense]",
argumentó un diplomático venezolano de alto nivel que pidió no ser
identificado. "Cuando el objetivo es cambiar un régimen, estos
programas han demostrado ser instrumentos para desestabilizar gobiernos
democráticos elegidos que Estados Unidos no apoya".
Isabel MacDonald, directora
de comunicaciones de Fairness and Accuracy in Reporting (FAIR) –Imparcialidad
y Transparencia en la Información–, un observatorio de medios de
Nueva York sin fines de lucro, también tiene una visión crítica.
"Éste es un sistema que, a despecho de su profesada adhesión
a las normas de la objetividad, a menudo trabaja contra la verdadera
democracia" –dijo– "apoyando la disensión sofocante y
sin discriminar la información falsa que resulta útil a los objetivos
de la política exterior de EEUU".
Muéstreme la agencia...
Resulta difícil medir
el tamaño y el alcance del desarrollo independiente de los medios porque
existen programas similares disfrazados bajo diversos rubros. Algunas
agencias consideran que el "desarrollo de los medios" pertenece
a su propio campo, mientras otras lo categorizan como "diplomacia
pública" u "operaciones psicológicas". Así, resulta
difícil establecer cuánto dinero ingresa a esos programas.
En diciembre de 2007,
el Centro para la Ayuda Internacional a los Medios, (Center for International
Media Asístanse, CIMA), una repartición del departamento de Estado
financiada por el NED, reportó que en 2006 la USAID distribuyó casi
53 millones de dólares en actividades de desarrollo de medios extranjeros.
Según el estudio del CIMA, el departamento de Estado proporcionó un
estimado de 15 millones de dólares a tales programas. El presupuesto
del NED para los proyectos de los medios asciende a 11 millones adicionales.
Y el pequeño Instituto para la Paz de EEUU (USIP), con sede en Washington,
pudo haber contribuido hasta con 1,4 millones más, según el informe,
que no examinó el financiamiento que otorgan a los medios el departamento
de Defensa ni la CIA.
El gobierno de EEUU es
el proveedor más grande de fondos para el desarrollo de los medios
informativos en todo el mundo, habiendo destinado más de 82 millones
de dólares en 2006, sin incluir el dinero del Pentágono, de la CIA
o de las embajadas de EEUU en los países receptores. Para complicar
el cuadro, muchas ONGs extranjeras y periodistas reciben fondos para
el desarrollo de los medios de otras fuentes de financiamiento del gobierno
de EEUU. Algunos reciben plata de varios subcontratistas de EEUU
y de "organizaciones internacionales independientes sin fines de
lucro", mientras que otros reciben dinero directamente de la embajada
de EEUU en su país.
Tres periodistas extranjeros
que reciben financiamiento para el desarrollo de los medios de EEUU
dijeron a In These Times que tales regalos no afectan su comportamiento
ni alteran su línea editorial. Y niegan que practiquen auto-censura.
Ninguno, sin embargo, diría esto en el expediente.
Gustavo Guzmán, un ex
periodista y ahora embajador boliviano en EEUU, dijo: "un periodista
que reciba tales obsequios no es verdaderamente un periodista, sino
un mercenario."
Una historia torcida
El financiamiento del
gobierno de EEUU a medios extranjeros tiene una larga historia. A mediados
de los años 70, dos investigaciones del Congreso derivadas de Watergate,
las comisiones Church y Pike, del senador Frank Church (D-Idaho) y del
representante Otis Pike (D-NY), develaron las actividades encubiertas
del gobierno de EEUU en otros países. Ambos comités confirmaron que,
además de periodistas financiados por la CIA, extranjeros y estadounidenses,
el gobierno de Washington también subvencionó medios impresos extranjeros,
radios y cadenas de televisión, algo que también hacían los soviéticos.
Por ejemplo, Encounter,
una revista literaria anti-comunista publicada en Inglaterra entre 1953
y 1990, fue desenmascarada en 1967 como una operación de la CIA. Y,
al igual que en el caso de hoy, organizaciones de nombre benigno, tales
como el Congreso por la Libertad de la Cultura, también fueron fachadas
de la CIA.
Las investigaciones del
Congreso establecieron que el financiamiento clandestino de EEUU a medios
extranjeros desempeñó a menudo un papel relevante en la política
exterior, pero en ninguna parte tanto como en Chile a comienzos de los
años 70.
"La principal operación
de propaganda de la CIA, a través del periódico de la oposición El
Mercurio, probablemente contribuyó lo más directamente posible al
derrocamiento sangriento del gobierno de Allende y de la democracia
en Chile", dijo Peter Kornbluh, analista del National Security
Archive (Archivo de Seguridad Nacional), un instituto de investigación
no gubernamental independiente.
In These Times preguntó
a la agencia si todavía financia a periodistas extranjeros. El
portavoz de la CIA Paul Gimigliano respondió: "La CIA, de ordinario,
no niega ni confirma públicamente esta clase de alegatos".
¿Enemigos del departamento
de Estado?
El 19 de agosto de 2002,
la embajada de EEUU en Caracas, Venezuela, envió el siguiente cable
a Washington:
"Esperamos que la
participación de Sr. Lacayo como Grant IV sea reflejada directamente
en su reporte sobre asuntos políticos e internacionales, pues él asciende
en su carrera, y mejorar nuestros lazos con él significaría ganar
a un amigo potencialmente importante en posiciones de influencia editorial".
[Nota del editor: El nombre del Sr. Lacayo se ha cambiado para proteger
su identidad].
El departamento de Estado
había elegido a un periodista venezolano para visitar EEUU bajo el
proyecto conocido como Grant IV, un programa cultural de intercambio
iniciado en 1961. El año pasado, el departamento trajo a unos 467 periodistas
a EEUU, a un costo cercano a los 10 millones de dólares, según un
funcionario del departamento del Estado que solicitó anonimato.
MacDonald, de FAIR, dijo
que las "visitas sirven para construir lazos entre los periodistas
extranjeros visitantes y las instituciones a condición de que... sean
extremadamente acríticos de la política exterior de EEUU y de los
intereses corporativos que sirve".
El departamento de Estado
financia el desarrollo de los medios a través de varias de sus oficinas,
incluyendo el Bureau de Asuntos Educacionales y Culturales (Bureau of
Educational and Cultural Affairs, BECA), el Bureau de Inteligencia y
de Investigación (Bureau of Intelligence and Research, INR) y el Bureau
de Democracia, Derechos Humanos y Trabajo (Bureau of Democracy, Human
Rights, and Labor, DRL), así como directamente desde sus oficinas y
embajadas regionales por todo el mundo. También financia a periodistas
extranjeros a través de otra sección llamada Oficina de Diplomacia
Pública y de Asuntos Públicos (Office of Public Diplomacy and Public
Affaire, OPDPA). Lo más importante es que el departamento de Estado
generalmente decide qué otras agencias, tales como la USAID y el NED,
deben invertir sus fondos en desarrollo de los medios.
(El departamento de Estado
no respondió a los requerimientos de información de In These Times
respecto a su presupuesto para el desarrollo de los medios, pero el
estudio de CIMA 2007 demuestra, por ejemplo, que sólo el DRL recibió
en 2006 casi 12 millones de dólares para el desarrollo del periodismo.)
El caso de Bolivia es
un ejemplo que revela cómo EEUU ha estado financiando el desarrollo
de los medios informativos de un país. Según el sitio web del DRL
[Bureau de Democracia, Derechos Humanos y Trabajo], en 2006 esta oficina
patrocinó en Bolivia 15 talleres sobre libertad de prensa y de expresión.
"Los periodistas del
país y los estudiantes
de periodismo discutieron la ética profesional, las buenas prácticas
de difusión de noticias y el papel de los medios en una democracia",
afirma el sitio. "Estos programas fueron enviados a 200 estaciones
de radio en áreas remotas a través del país".
En 2006, Bolivia eligió
a Evo Morales, su primer presidente indígena, cuyo acceso al gobierno
en repetidas ocasiones intentaron impedir tanto EEUU como los grandes
medios de Bolivia. Morales y sus partidarios alegan que el gobierno
estadounidense está detrás de un movimiento separatista en las provincias
del este de Bolivia, ricas en gas, y alegan que ese apoyo encubierto
implicó reuniones para el desarrollo de los medios, según el periodista
y anterior portavoz presidencial Alex Contreras. Koscak, de la
USAID, negó los cargos.
Éste es el BBG
En 1999, el Consejo Gubernamental
de Radiodifusión (BBG) se convirtió en una agencia federal independiente.
Hasta 2006 recibió un presupuesto de 650 millones de dólares, según
las estimaciones de CIMA, con cerca de 1,5 millones de dólares destinados
al desarrollo de los medios y entrenamiento de periodistas en Argentina,
Bolivia, Kenia, Mozambique, Nigeria y Paquistán.
Además de la Voz de
América, el BBG también opera varias otras estaciones de radio y TV.
La estación de televisión Alhurra, con sede en Springfield, Virginia,
"es una red comercial libre de televisión vía satélite en lengua
árabe para el Oriente Medio, dedicada sobre todo a noticias y a información",
según su sitio web. Alhurra, "el libre" en árabe, ha sido
descrita por el Washington Post como "el esfuerzo más grande y
más costoso del gobierno de EEUU por sacudir a la opinión extranjera
a través del éter desde la creación de la Voz de América en 1942".
BBG también financia
Radio Sawa (para la juventud árabe, con presencia en Egipto, el Golfo
Pérsico, Iraq, Líbano, Levante, Marruecos y Sudán), Radio Farda (para
Irán) y Radio Asia Libre (con programación regional para Asia). El
BBG también financia transmisiones a través de la Radio y TV Martí,
cuyo gasto ascendería a casi 39 millones de dólares en el año fiscal
2008, según la Justificación del Presupuesto para Operaciones Extranjeras
del Congreso (Foreign Operations Congressional Budget Justification).
Banda Del Pentágono
El departamento de Defensa
(DOD) rechazó hablar con In These Times acerca de sus programas de
desarrollo de los medios. Según un artículo de Jeff Perth, publicado
en The New York Times el 11 de diciembre de 2005, "los militares
operan estaciones de radio y periódicos [en Iraq y Afganistán] pero
no destapan sus lazos estadounidenses".
La tarea del desarrollo
de los medios en Iraq "fue conferida al departamento de Defensa,
cuyos contratistas importantes tenían poca o ninguna experiencia relevante",
según un informe de octubre 2007 del USIP.
Un estudio del 2007 del
Centro de Estudios Globales de Comunicación de la Escuela Annenberg
para la Comunicación, de la Universidad de Pennsylvania, descubrió
que Science Applications International Corp. (SAIC), una contratista
de largo tiempo del DOD, recibió un contrato inicial de 80 millones
de dólares por un año para
transformar en "independiente"
un sistema de medios dirigido por el gobierno, mediante un estilo similar
al del servicio de noticias nacionales de la BBC, para contrarrestar
en parte la influencia que tenía Al Jazeera en la región.
"La supervisora
SAIC era una oficina del DOD que se especializaba en operaciones de
guerra psicológica, que muchos creen contribuyó a la opinión de los
iraquíes de que la Red de Medios de Iraq (Iraq Media Network, IMN)
era simplemente un apéndice de la Autoridad Provisional de la Coalición
(Coalition Provisional Authority)", dijo el informe del USIP. "El
funcionamiento de SAIC en Irak fue considerado costoso, no profesional
y fallido en cuanto a dotar de objetividad e independencia al IMN".
SAIC, eventualmente perdió el contrato a favor de otra compañía,
Harris Corp.
SAIC no fue el único
subcontratista de medios del Pentágono que falló masivamente. Peter
Eisler, en un artículo del 30 de abril en USA Today, aseguró que el
sitio web iraquí de noticias Mawtani.com es otro medio de información
financiado por el Pentágono.
USAID: 'de la gente
americana'
El presidente John F.
Kennedy creó la Agencia de EEUU para el Desarrollo Internacional (USAID)
en noviembre de 1961 para administrar ayuda humanitaria y el desarrollo
económico por todo el mundo. Pero mientras la USAID se ufana de promover
la transparencia en los asuntos de otras naciones, es poco transparente
consigo misma. Esto es especialmente verdadero respecto a sus
programas de desarrollo de los medios.
"En un número de
países, incluyendo Venezuela y Bolivia, la USAID está actuando más
como una agencia implicada en acción encubierta, como la CIA, que como
una agencia de ayuda o desarrollo", dice Mark Weisbrot, un economista
del Centro para la Investigación Económica y Política (Center for
Economic and Policy Research), un "tanque pensante" de Washington.
De hecho, mientras los
investigadores han podido obtener los presupuestos generales de los
programas globales de USAID recurriendo al Acta de Libertad de Información
(Freedom of Information Act), así como los nombres de los países o
de las regiones geográficas donde ha estado fluyendo el dinero, los
nombres de las organizaciones extranjeras específicas que reciben este
dinero son secretos de estado, exactamente como en el caso de la CIA.
Y en los casos donde
se saben los nombres de las organizaciones receptoras, y se solicita
información sobre ellos, la USAID responde que no puede "confirmar
o negar la existencia de registros" sobre ellos, usando el mismo
lenguaje que la CIA. (Nota: En 2006, perdí un pleito contra USAID,
en una tentativa por identificar a las organizaciones que financia en
el exterior.)
USAID financia tres importantes
operaciones de desarrollo de los medios: la Investigación Internacional
y Sostenimiento de Intercambios (International Research & Exchanges
Board, más conocida como IREX), la red Internews Network y la Búsqueda
para una Tierra Común, que tiene gran parte de financiamiento privado.
Para complicar el cuadro, esas tres opraciones también han recibido
financiamiento del departamento de Estado, de la Iniciativa Sociedad
del Oriente Medio (Middle East Partnership Initiative, MEPI), del Bureau
de Inteligencia e Investigación (Bureau of Intelligence and Research)
y del Bureau Democracia, Derechos Humanos y Trabajo.
Según sus folletos,
IREX es una organización internacional sin fines de lucro que "trabaja
con socios locales para mejorar el profesionalismo y la sustentabilidad
económica a largo plazo de periódicos, estaciones de radio y televisión
y medios de Internet". 2006 La declaración impositiva "990"
de IREX indicó en 2006 que sus actividades con los medios incluyen
"pequeñas becas concedidas a más de 100 periodistas y organizaciones
de medios; entrenamiento para centenares de periodistas y empresas de
medios" y tiene un personal de más de 400 empleados que resuelven
consultas y despachan programas a más de 50 países.
La red Internews Network,
llamada comúnmente "Internews", recibe sólo algo más de
la mitad del presupuesto del IREX pero es más conocida. Fundada en
1982, la mayoría del financiamiento de Internews proviene de la USAID,
aunque también recibe fondos del
NED y del departamento
del Estado. Internews es una de las operaciones más grandes en el negocio
del desarrollo de los medios independiente, financiando a docenas de
ONGs, periodistas, asociaciones de periodistas, institutos de entrenamiento
y facultades académicas de periodismo en docenas de países a través
del mundo.
Las operaciones de Internews
se han cerrado en países tales como Bielorusia, Rusia y Uzbekistán,
donde ha sido acusada de minar a los gobiernos locales y promover las
agendas de EEUU. En un discurso en Washington DC en mayo de 2003, Andrew
Natsios, ex administrador de USAID, describió a los contratistas privados
financiados por la Agencia como "un brazo del gobierno de EEUU".
El otro mayor receptor
de fondos USAID para el desarrollo de los medios, Search for Common
Ground, recibe más dinero del sector privado que del gobierno de EEUU,
en la mayoría de los casos por "resolución de conflictos",
según el informe de CIMA.
Cuba e Irán son dos
blancos importantes de la USAID para el desarrollo y asistencia de los
medios. El presupuesto USAID para la "Libertad de los Medios y
la Libertad de Información" (Media Freedom and Freedom of Information)
–durante la "transición" de Cuba bajo la Comisión de Asistencia
para una Cuba Libre II (Commission for Assistance to a Free Cuba II,
CAFC II)– totaliza 14 millones de dólares. Esto representa un incremento
de 10,5 millones respecto a la cantidad asignada en 2006.
En Irán, la USAID ha
presupuestado unos 25 millones de dólares para el desarrollo de medios
durante el año fiscal 2008. Forma parte de un paquete de 75 millones
destinados a lo que USAID llama "diplomacia transformacional"
en ese país.
Financiando "democracia"
estilo USA
"Mucho de lo que
lo hoy hacemos lo hizo secretamente la CIA durante 25 años", dijo
Allen Weinstein, uno de los fundadores del National Endowment for Democracy,
en un artículo publicado en 1991 por The Washington Post.
Establecido a comienzos
de los años 80, el NED "es gobernado por una junta directiva independiente,
no partgidaria". Su propósito pretende apoyar organizaciones favorables
a la democracia alrededor del mundo. Sin embargo, históricamente, su
agenda ha sido definida por los objetivos de la política exterior de
Washington.
"Cuando se deja
de lado la retórica de la democracia, el NED es una herramienta especializada
en penetrar a la sociedad civil de otros países por debajo del nivel
de origen popular" para alcanzar las metas de la política exterior
de EEUU, escribió el profesor William Róbinson, de la Universidad
Santa Bárbara, de California, en su libro A Faustian Bargain. Robinson
estuvo en Nicaragua durante a fines de los años 80 y observó cómo
el trabajo del NED con la oposición nicaragüense apoyada por EEUU
debilitaba la influencia de los sandinistas izquierdistas durante las
elecciones de
1990.
El NED también estuvo
bajo un gran escrutinio público en Venezuela, cuando se conoció que
financiaba al movimiento anti-Chávez. En su libro El Código Chávez,
la abogada venezolana-estadounidense Eva Golinger señaló que las beneficiarios
del NED (y de la USAID) estuvieron implicados en la tentativa de golpe
contra el presidente venezolano Hugo Chávez en 2002, como asimismo
en la conducción gerencial de las "huelgas de trabajadores"
contra la industria petrolera del país. Golinger también
observó que el NED financió
a Súmate, una ONG venezolana supuestamente destinada a promover el
ejercicio libre de los derechos políticos de los ciudadanos que orquesto
el fallido referéndum revocatorio contra Chávez en 2004.
Dependencia y obligación
El concepto de la separación
de los poderes entre la prensa y el gobierno es un principio básico
no sólo del sistema político de EEUU, sino también del artículo
19 de la Declaración Universal de Derechos Humanos. El financiamiento
del gobierno de EEUU de cualquier medio de prensa altera las relaciones
cliente-donante como para impedir considerarlo un medio independiente.
"Cualquier donación
de equipos del gobierno de EEUU, tales como computadoras y grabadores,
afecta el trabajo de los periodistas y a las organizaciones del periodismo",
dijo Contreras, el periodista boliviano, "porque crea dependencia
y una obligación a las agendas ocultas de las instituciones de EEUU".
(*) Publicado en:
http://www.inthesetimes.com/article/3697/no_strings_attached/
(**) Jeremy Bigwood, periodista estadounidense.
(***) Ernesto Carmona, investigador y
periodista chileno