Los medios comunitarios no son coyunturales

La historia de los medios de comunicación comunitarios en América Latina está signada por un arduo trabajo de años de persistencia clandestina que ha cobrado la libertad de los que se han interpuesto al orden y control social de los capitales imperiales de las grandes potencias industriales del mundo global, donde no es permisible la letra bajo la lupa, porque ésta es bocado mercantil que suma poder, así tenga que inyectarse con sangre de pueblo, cual aguja hipodérmica que paraliza conciencias a millones de inconscientes humanos que chocan entre sí buscando un falso progreso que se traduce en la peor de las adicciones creadas por el hombre: la carrera psicótica del consumo de todo tipo…hasta de ideas sutiles que esclavizan la libertad de pensamiento. Prospección de vida que relata George Orwell en su novela 1984.

¿Qué es un medio comunitario?

Es difícil de conceptualizar en estos tiempos cuando el emporio comunicacional privado domina la escena y desmerita cualquier intento de buena fe que surja a nivel de comunicación e información de las entrañas del pueblo para el beneficio colectivo. Lógico, si no, se acaba el negocio. Sin embargo, trataremos de acercarnos.

El medio comunitario es una herramienta de difusión que surge dentro, desde y para la comunidad, generando un impacto político-educativo, social, cultural y económico en un espacio delimitado, donde los diversos actores tienen en común la solución de debilidades y el fortalecimiento colectivo, por encima de los intereses particulares.

En este sentido, los medios de comunicación comunitarios, están comprometidos a funcionar como una herramienta democratizadora de la sociedad, utilizando como espacio principal e indiscutible a la educación transformadora, y la defensa de los derechos, comenzando por el derecho a pensar y expresarse libremente (Art. 57 de la Constitución de la República Bolivariana de Venezuela).

Ahora, sin miramientos, l@s ciudadanas/os son agentes políticos, protagonistas, participativos, generadores, portadores de la identidad cultural y garantes de sus derechos, sesgados, en primer término por los gobernantes y segundo, por los mass media e industrias culturales, que han importado falsos modelos de conducta que deforman la realidad social y total de la educación heteroestructurante, es decir, la educación tradicional impide que el conocimiento impartido pueda ser transformado por el educando para generar cambios propios en consonancia con el bien común. Más preciso, es el sistema educativo funcionalista que toca techo en el plano instruccional, de tal forma que las/os estudiantes se les enseña a recibir instrucciones, más no a discernir las razones motivantes del por qué deben seguir las instrucciones.

Sin embargo, en Venezuela existen casi cuatrocientos “medios comunitarios”, de acuerdo a las licencias otorgadas por CONATEL para tales fines. ¿Son verdaderamente comunitarios o alternativos? Definitivamente son alternativos por la siguiente razón: todos siguen la misma estructura informativa y organizacional de los grandes medios privados y podemos apreciarlo en la forma de plasmar las informaciones. Se están comercializando, necesitan pautas para subsistir, pero, ¿qué tipos de pautas comerciales, las del gobierno o las de las misma comunidad?

Entonces, se plantea la discusión entre los medios alternativos ¿Qué las pautas comerciales van a los grandes medios y no a los de las comunidades? Parece que el conflicto es más complejo de lo que especulamos. La razón es que está de por medio el dinero y la mala concepción de lo que debe ser un medio comunitario.

Además, se manejan en el mismo argot periodístico y dicen que son diferentes ¿En que se diferencian?, porque hasta las pautas comerciales las llaman así. También resaltamos que éste artículo no va en contra de nadie en específico. Por el contrario, es tiempo de pensar a conciencia, concienciando a lo interno de cada quien y de apuntar a las bases claramente.

Es obligante investigar las causas para aclarar los efectos de un silencio alentado por la infiltración de los veteranos políticos que saben como quebrar a la gente de los barrios mientras montan un sancocho en medio de un juego de bolas y suficientes friítas (cerveza) donadas por las grandes industrias cerveceras para, dizque, apoyar el deporte barrio adentro.

¿Cuál es el rol de un medio comunitario ante la sociedad?

Un medio comunitario no surge solamente por una coyuntura sino, además, motivado por una visión pedagógica. Significa que el medio viene a ocupar el puesto de sintetizador político, cultural, educativo y económico en referencia a una transformación del pensamiento y de la realidad social.

Por eso, analizando en concreto, expresamos que todavía no tenemos medios comunitarios sino alternativos. Es factible que los existentes se han aproximado a cuáles deberían ser las funciones de una herramienta comunitaria, pero el problema viene, al parecer, desde los talleres formativos impartidos a las comunidades o en la misma génesis de estos medios en los barrios y pueblos que han creado un medio bajo lo que se cree y no de lo que debería ser.

La Ley de Difusión de Televisoras y Radios Comunitarias, en el artículo 16 estipula que cada 3 años debe elegirse a las autoridades del medio ¿Qué comunidad maneja esa información? ¿Cuál medio comunitario e institución ha dado a conocer esa información a la comunidad? Solo hay un caso excepcional. Hace varios años la comunidad residente a las adyacencias de la Ciudadela (ubicada en la entrada de las Lomas, Catia) tomó Radio Rebelde y eligió a las autoridades. Toda la junta decide. No se manejan con pautas comerciales del gobierno y se mantienen con las cuñas de las bodegas, abastos y panaderías de la localidad.

Entonces, qué se impone ¿Un modelo educativo o un modelo desinformativo apadrinado por las élites del poder económico en pocas manos? O una visión de comunicación que copia los vicios arrastrados de anteriores y malas concepciones comunicacionales.

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