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Hace poco recibí un correo donde un alguien se preguntaba si lo que quiere decir Mario Silva cuando comenta “quién detiene a Globovisión” es simplemente referencia sobre una acción tipo comando sobre el canal golpista. Nombraba esta persona a los Guerreros de la Vega y a Lina Ron con sus motorizados como candidatos a ejecutarla. Ante la necesidad imperiosa de parar los desmanes de Globovisión algunos consideran que ha llegado la hora de que vanguardias radicales tomen acciones contundentes. Otros hemos pensado que el estado venezolano no ha conseguido una buena estrategia para cerrar este medio de propaganda contrarrevolucionaria sin que se desate toda la maquinaria de solidaridades de la derecha internacional y el costo político que eso puede representar. Entonces, ¿qué hacer?
Cualquiera puede hacerle un seguimiento a la derecha latinoamericana y darse cuenta de que sin ninguna excepción, cada vez que se ve amenazado su poder, sus privilegios en cualquiera de nuestras naciones, su reacción es violenta, salvaje, cruel, traidora e inescrupulosa, siempre en alineación constante con los intereses imperialistas de EE.UU. Sobran los ejemplos: Chile, México, Colombia, Nicaragua, Cuba, Grenada, Panamá, Honduras, Guatemala, El Salvador, Venezuela, en todos esos países el asesinato, desapariciones, violaciones a la libertad de expresión y los derechos humanos, fueron herramientas de la derecha para imponer su voluntad. Mientras que los gobiernos de izquierda, desde los moderados hasta los más radicales, han sido condescendientes con los intereses de la derecha y más bien blandos para impartir justicia revolucionaria. A excepción de la digna Cuba, los gobiernos electos por el voto en el resto de Latinoamérica han sido más bien blandengues en su accionar para erradicar la contrarrevolución enquistada en todos los ámbitos de la sociedad. Mientras la derecha desaparece, encarcela, asesina y acorrala a sus enemigos, cierra medios opositores y con desparpajo justifica y tapa sus desmanes, la izquierda en el poder perdona, disculpa, da amnistía, llama al diálogo y permite que le “agarren el culo”, no una, sino repetidas veces, ante la sorpresa e indignación del pueblo.
Con RCTV se procedió y con Venevisión se pactó porque sus concesiones se vencían. Con Globovisión eso no ocurrirá en este período presidencial tal como se aplicó con sus hermanas. ¿Quiere decir entonces que será otro gobierno, pues Chávez no puede por ahora ser reelecto, el que tendrá la tarea de no renovar la concesión? ¿Quién garantiza que no negociará? Con la derecha Venezolana no se puede negociar pues es artera, traidora e inescrupulosa. Si eso lo sabe nuestro presidente y lo ha vivido en carne propia, ¿tendrá el pueblo que seguir poniendo los muertos, los heridos, los lisiados y los desparecidos? ¿Cuántos campesinos han matado los terratenientes? ¿Dónde están los autores intelectuales del asesinato de Danilo Anderson? ¿Dónde están los francotiradores del Hotel Edén? Son algunos ejemplos de impunidad.
Los medios oposicionistas, Globovisión a la cabeza, son culpables de asesinato, han sido cómplices de violaciones a los derechos humanos y han inoculado de odio a millones de venezolanos que no dudarían cual autómatas en justificar cualquier cantidad de muertes, con tal de que sean de “chavistas”, en caso de llegar la derecha algún día de nuevo al poder. ¿Tendremos que vivir eso para darnos cuenta del increíble daño que hace la impunidad?
A Globovisión hay que cerrarla, clausurarla. Hay que dejar de perdonar a los enemigos de la revolución. Más aún, hay que dejar de premiarlos. Si, ¡por favor!, hay que dejar de premiarlos, de amnistiarlos. Y el estado venezolano es el único capaz de realizar dicha tarea porque es quien tiene el poder que le dan las leyes y que le cedimos a través del voto. No podemos tomar la justicia por nuestra propia mano… ¿o sí?
rvalbuena@yahoo.com
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