A Lil Rodríguez, que más que un patrimonio cultural es un medio de producción del alma de nuestro pueblo

¿Propiedad sobre los medios de producción?

A veces damos por sobrentendidas las cosas. Más tarde, nos damos cuenta que una cosa piensa el burro y otra el que lo arrea. Nos inflamos de orgullo al hablar de lo nuestro y, a la hora de las chiquitas, estamos hasta los tequeteques saturados de pensamientos, ideologías, filosofías e incluso, de prácticas culturales y científico-tecnológicas que son ajenas a nuestras raices históricas, costumbres y tradiciones. Nos las damos de independientes, soberanos y requete autónomos y, jugamos a las escondidas con estas palabras y con nuestras intenciones, al asumir e internalizar categorías de análisis, epistemologías, hermeneúticas y mayeúticas, que han sido tecnicismos propios de una época en la que todo era diferente y un solo hombre no tenía tiempo para atender a su familia, como Dios manda, cuidar de su salud, como lo dicta la sobrevivencia y, a la vez, ser capaz de ofrendarle al mundo un cuadro de referencia explicativo de la realidad para ayudar a transformarla, sin que corríera el riesgo de entregarle "armas" al enemigo para que la realidad evolucionara según los caprichos de las clases dominantes a los que combatía. Sabe usted amigo lector o amiga lectora, que el Papa Juan Pablo II estudió con rigor el marxismo para "poder comprender al enemigo y derrotarlo" Y por eso, fue uno de los principales protagonistas que ayudó a derrotar al "comunismo". Sabe usted que hay más líderes capitalistas que han leido y estudiado "El Capital" de Carlitos Marx, para entender cómo es que "descubrieron" cómo los capitalistas acumulan capital, se apropian de la plusvalía (incluso, de la ideológica, como nos enseñó Ludovico Silva), convierten todo en mercancia, reproducen el capital, y logran distribuir la desigualdad y quedarse ellos o ellas con la equidad y, cómo es posible construir, mantener y reciclar el capital y el capitalismo (que son dos cosas distintas, aunque las usamos como sinónimos) y, sobre todo, entender que los capitalistas y el capital son necesarios para darle conergia a los otros dos importantes factores de producción: la tierra y la fuerza de trabajo. Y, parece mentira, sabía usted que los que menos leen, escudriñan, analizan, entienen, comprenden y, menos aún, son capaces de aplicar, creativa e innovadoramente, las enseñanzas contenidas en El Capital y en el resto de la literatura marxista, son casualmente los que se autoproclaman de marxistas. Le hago una apuesta y estoy seguro, fuertes a locha, que no la perderé. Preguntele a un "marxista" que le haga un resumen de las principales categorías de análisis propuestas por Carlos Marx y en otra hoja, cómo estas categorías pueden ser aplicadas a nuestra realidad concreta. Le aseguro que lo hace, pero, también aseguro, que un porcentaje alto de "marxistas" escribirán disparates. Por eso, quedan sorprendidos muchos marxistas ¿marxólogos o marcianos?, cuando les digo que Marx, en el tercer tomo de El Capital, escrito finalmente por Federico Engels, habló, no de dos clases sociales en contradición y conflicto, sino de tres clases sociales, reflexión que lo llevó, trialécticamente, a acuñar la expresión "la trinidad de las clases sociales": el capitalista dueño del capital, el terrateniente o latifundista dueño de la tierra y el trabajador dueño de la fuerza de trabajo. Es un solo ejemplo de la tergiversación o la "ignorancia" de los "marxistas" que parece que nos les ha dado tiempo leer sino hasta las primeras páginas de "El Capital". Y es que no es fácil leer "El Capital" y hasta aburrida se pone su lectura. ¿Usted lo ha hecho? ¿Qué espera? Póngase a leerlo para que no le metan "gato por liebre".

Por otra parte ¿Acaso todo lo que dijo Carlos Marx es verdad? Saben ustedes qué hubiera pensado, dicho y ajustado el barbudo, si viviera en estos tiempos o hubiera nacido en Venezuela y hubiera conocido quien fue verdaderamente Bolívar (¿ha leido usted la famosa carta de Marx hablando barbaridades de nuestro Libertador?) y, sobre todo, si hubiera podido hacer uso, como nosotros, de la velocidad que se vive en internet, los celulares, el fax, los aviones supersónicos, el telecable y las teleconferencias ¡Otro gallo cantaría! ¿No es verdad?

Por eso me atrevo a preguntar: ¿Propiedad sobre los medios de producción?

Ahora bien, no sigamos repitiendo como un loro lo que dijo Carlos Marx ¡No! Ya está bueno. Digamos lo que nosotros pensamos, creemos, reflexionamos y hemos estudiado y adaptemoslo a nuestra realidad.

¿Qué cosas se producen y reproducen en la actualidad? Sabemos que, no sólo se producen bienes y servicios, o que sólo producimos en la esfera llamada "económica", ese es otro cuento que hemos heredado desde Adam Smith y, quizás, unos días antes.

No hermanitos, se producen incluso hijos e hijas, es decir: fuerza de trabajo que pueden llegar a conformar luego el ejército de reserva o de desempleados del que nos hablaba Marx ¿Y quiénes lo producen? Sus padres y sus madres ¿Y quiénes son propietarios de esos "medios de producción"? ¿Los abuelos y abuelas? ¿El Estado? ¿Los capitalistas? Y, ¿qué otras cosas producimos? Bueno, producimos también: alimentos, servicios de salud, infraestructura física, tecnología, ideologías e ideas, libros e investigaciones, arte, emociones, guerras y conflictos armados, hechos políticos y religiosos, Leyes y reglamentos, eventos, masacres y delicuentes, vehículos y medios de transporte, accidentes de tránsito y urnas para enterrar a los muertos, servicios turísticos y recreacionales… Incluso, producimos ilusiones e información y noticias (confiable o no, completa o no, oportuna o no) a través de eso que llamamos "medios de comunicación social", que en realidad, forman parte de lo que pudieramos llamar los "medios de producción ideológica" (se recuerdan de Louis Althuser y los aparatos ideológicos del Estado) ¿Será por eso que se le recindirá la concesión a RCTV? Para dar en propiedad colectiva o estatal lo que será, hasta finales de mayo, propiedad privada y, ahora, será propiedad de los que han estado privados de propiedad.

En fin, para hablar de la propiedad de los medios de producción, debemos antes respondernos: ¿Qué se produce en Venezuela o qué importamos de lo que se produce en otros paises? ¿Para quiénes producimos o se produce en esos otros países? ¿Quiénes se benefician y perjudican de esa producción? ¿Quiénes son los propietarios de los medios para producir esa producción? ¿Bajo qué relaciones de producción se producen esos medios de producción? ¿Quiénes y cómo se produce y reproduce el juego social? Y, como está en el tapete, debemos ser contundentes al responder:

¿Qué tipo de propiedad y de relaciones de propiedad debería y es posible que exista en el nuevo socialismo a la venezolana que queremos construir?


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*Hugo Moyer Agostini


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