La Comunicación del Siglo XXI

La aplicación de los vectores socialistas en cada uno de ámbitos de la vida del venezolano crea cada vez más desconcierto e incertidumbre en el pensamiento colectivo, como reflejo de una gran debilidad en el proceso revolucionario: la comunicación.

Es términos fácticos, resulta realmente incomprensible la altísima aceptación que ha tenido la revolución bolivariana en una sociedad tan heterogénea como la nuestra, formada con los ideales más individualistas que el Capitalismo pudo incorporar.

Parece inalcanzable el éxito de un movimiento izquierdista y socialista, que busca romper no sólo con los paradigmas impuestos por el capitalismo, sino dibujar otro modo de vida distinto al vivido por siglos, y lo más incongruente es que todo esto se hará con un solo eslabón en la cadena comunicacional –quizá la más importante – el Presidente Hugo Chávez Frías.

Un trinomio debe aparecer como remedio a este escenario, que de no ser atendido puede concluir en una crisis de proporciones considera. En primer lugar, el Estado, cuna del nuevo pensamiento y facilitadora de las políticas públicas que definen el socialismo del siglo XXI; en segundo lugar, los medios de comunicación social, vitrinas de la realidad que se han convertido en meros productores de entretenimiento; y en tercer lugar, el pueblo organizado o no, ávidos de información que les aclare el panorama incierto en el que se encuentran.

En este sentido el rol de la comunicación en el socialismo del siglo XXI, debe partir de las reacciones de un pueblo desinformado y fácil de manipular por intereses ajenos a la revolución.

Cuando un joven intrigado –y hablo de joven porque es el grupo social con menor antecedente histórico – por la puesta en marcha del socialismo en nuestro país busca algo de información, el único referente accesible es el del socialismo estalinista ruso, que nació y murió en el siglo XX, dejando a la vista los vicios que corrompieron un modelo que tergiversó el fundamento marxista, dándole el poder a un partido político y no al pueblo, al sector campesino que representaba más del 85% de la población rusa agraria de esa época.

Este es el socialismo que se muestra a miles de jóvenes y no tan jóvenes, que no poseen ningún tipo de herramientas para luchar contra las campañas satanizadoras enarboladas por un gran número de medios de difusión informativa, entiéndase radio, prensa, televisión, y canales telemáticos en nuestro país.

El nuevo reto de la comunicación del siglo XXI, modelo exclusivo e inédito en nuestro país, convoca dos nuevos objetivos llenos de dinamismo y versatilidad. En primer lugar, la promoción de los logros y beneficios que conlleva la adaptación del modelo socialista venezolano, en yuxtaposición a los deméritos que dejó el extinto capitalismo neoliberal en sus 40 y tantos años de ejecución.

El segundo propósito fundamental de esta nueva comunicación socialista está relacionada en grandes rasgos al plano teórico, a unificar criterios de acción y preparar una única concepción de lo que realmente es el socialismo del siglo XXI – el hacia dónde vamos que pocos conocen pero nadie difunde.

Es en este objetivo en donde recae el mayor peso de la tarea y acción comunicativa para abordar el nuevo socialismo venezolano, es necesario y perentorio deslindar teórica y prácticamente el proyecto de país, al fracaso soviético, aún cuando sus experiencias no estén sirviendo para mejorar nuestra filosofía.

En estos parámetros se sirva la comunicación del siglo XXI, un modelo debe nacer y conformarse con la pluma que se escribe socialismo y revolución, la pluma del pruebo soberano de Venezuela.

* Periodista y Contador Público

[email protected]

Esta nota ha sido leída aproximadamente 6949 veces.



Recomienda la lectura de esta nota a través de las redes sociales




US Y /medios/a31314.htmlCUS