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Parece que a los líderes de la oposición se les olvido esta alegórica frase del pintoresco ex-gobernador del estado Miranda: Enrique Mendoza, quien paso al penoso olvido, pero en esos cruciales momentos era uno de los principales cabecillas del cobarde golpe de estado impuesto por las televisoras venezolanas. Esta frase quedo grabada en nuestras mentes y representa el verdadero estilo de gobierno de la oposición proimperialista, apoyada y auspiciada desde las estaciones de TV.
Apenas estuvieron pocas horas en el poder y "democráticamente" disolvieron todos los poderes nacionales, se autoproclamo a un presidente, se persiguió a ministros, legisladores, gobernadores privándoles de su libertad y dictando prácticamente sentencia sin juicio previo, a la población que protestó se le reprimió, todo con la complicidad de las televisoras que se dedicaron a ocultar el grotesco golpe. Estas prostitutas del imperio (canales 2, 4, 10, globoterror) se dedicaron a horrorizar a la población venezolana y tergiversaron muy inteligente y siniestramente unos hechos, haciendo creer a un importante porcentaje de la sociedad y al "Rey de España" que el presidente Chávez estaba masacrando a los integrantes de una marcha pacifica tiñendo sus manos de sangre inocente.
Esta "realidad televisiva" no concordaba con lo que en realidad estaba ocurriendo, ya que se demostró contundentemente que jamás los mal llamados "Pistoleros de Llaguno" pudieron disparar contra los marchistas, ya que los mismos no pasaron por ahí, disparaban contra la policía metropolitana del asesino Peña y sus secuaces, quienes si masacraron a la población.
Estos hechos demuestran lo perverso del monopolio comunicacional ejercido por estas prostitutas de Bush, solamente estos hechos eran suficiente para sacarlas del aire e iniciar un juicio que llevara a la cárcel a los dueños de estos medios, a los periodistas y entrevistados que se prestaron para esta terrible infamia, sin embargo, nuestro presidente no cayó en la tentativa represiva, sino que optó por vencerlas en su propio terreno, blandiendo su espada, derrotando a la canalla con la pulcra verdad.
Ahora, la realidad es que las concesiones están por vencerse y al contrario de lo que realizó el desabrido y cobarde Mendoza, que cerró por la fuerza el canal ocho, las televisoras van a ser clausuradas basándose en los lapsos que ellos mismos se establecieron. Lo que nos augura la tan anhelada justicia informativa y comunicativa, permitiendo que la mayoría pueda expresar sin imposiciones su opinión.
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