"(…) bajo las condiciones existentes,
los capitalistas privados inevitablemente controlan, directamente
o indirectamente, las fuentes principales de información
(prensa, radio, educación). Es así extremadamente
difícil, y de hecho en la mayoría de los casos absolutamente
imposible, para el ciudadano individual obtener conclusiones objetivas
y hacer un uso inteligente de sus derechos políticos."
(Albert Einstein, ¿Por qué socialismo? Artículo
publicado en Monthly Review, Nueva York, mayo de 1949)
La observación citada del genial Albert Einstein
fue confirmada casi cuarenta años después en el Plan
Estratégico 1996-2001 de la Organización de las Naciones
Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura UNESCO),
el cual advertía que si la concentración de la información,
la comunicación y el soporte técnico quedaban en pocas
manos, se resentiría seriamente la democracia en el mundo.
La propiedad de los medios de comunicación masiva se ha reducido
significativamente en el mundo en estos diez años, lo que
ha traído como consecuencia el aumento de la concentración
de la información por la monopolización de la propiedad.
Dicha concentración PERMITE de HECHO
que los derechos de expresión de todos y todas consagrados
en el Artículo 18 de la Declaración
de los Derechos Humanos y el 13 de la Convención
Americana sobre Derechos Humanos, sean ejercidos sólo
por los propietarios de los medios y sus empleados obedientes, quienes
agrupados en asociaciones gremiales justifican y mantienen por ser
empresas comerciales la utilización de la información
como una MERCANCÍA al servicio de una visión
unilateral de organización de la sociedad, el capitalismo,
porque les produce enormes ganancias.
Información y opinión: derechos
de todos y todas
En Venezuela los derechos expresión, opinión,
información y a estar informados están establecidos
en consonancia con el espíritu del Artículo 1°
de la Declaración de los Derechos Humanos que señala:
"Todos los seres humanos nacen libres e iguales en dignidad
y derechos y, dotados como están de razón y conciencia,
deben comportarse fraternalmente los unos con los otros."
La defensa del gobierno venezolano de la igualdad en el ejercicio
de estos derechos de TODOS y TODAS, que son indivisibles
y complementarios y no de un grupo que concentre la propiedad de
los medios, le ha ocasionado y seguirá ocasionando constantes
acusaciones de ser una amenaza para el hemisferio, por parte de
la administración de Estados Unidos y de algunos medios nacionales
que manipulan, tergiversan y ocultan la verdadera información.
Prueba de la prepotencia de los dueños de los medios, de
mantener un sistema en el cual sus opiniones son presentadas como
"la verdad" o la "información" son los
ejemplos que se citan a continuación, en los cuales SE
CONFUNDE OPINIÓN CON INFORMACIÓN y se conculcan
abiertamente los derechos de todos y todas establecidos en la Constitución
Nacional, la Convención Americana de los Derechos Humanos
y la Declaración de los Derechos Humanos.
En el marco del "Día Internacional
de la Libertad de Prensa", apoyándose en los "opinadores
de oficio" y en presuntos "analistas" los medios
repiten, la misma vieja historia, según la cual, la libertad
de prensa es una especie de "poder supraconstitucional"
que sólo reconoce su propia Ley.
Un "poder" por cuya causa los Estados estarían
obligados a concederles inmunidad e impunidad para que puedan atentar
libérrimamente contra la institucionalidad democrática,
una concesión extensiva a sus cultores, es decir, a periodistas,
a los dueños de los medios e incluso a las asociaciones gremiales
como la inefable Sociedad Interamericana de Prensa (SIP),
para que no puedan ser objeto de la acción de la justicia
ordinaria, aún cuando estén incursos en delitos de
injuria o difamación cuyas demandas han sido accionadas por
particulares y no por el gobierno como reiteradamente se quiere
hacer ver ante la opinión pública.
La manipulación de un oficio garantiza
la impunidad
Las y los periodistas junto a algunos medios que
acusan al gobierno de agresión, intimidación o de
aplicar "restricciones legales" a la libertad de expresión,
son los mismos que públicamente participaron en el Golpe
de Estado en abril de 2002. Son célebres los documentos en
prensa y los programas de televisión y radio, donde revelan
su participación en dicho Golpe; en el sabotaje petrolero
durante 63 días en diciembre 2002 y enero y febrero de 2003;
y en la violencia callejera (guarimba).
Los medios empleando como arma el "sicariato
moral" de funcionarios e instituciones públicas, juzgan
a priori, dejando entrever y en algunos casos, señalando
de forma directa -sin elementos probatorios- que el responsable
de cualquier crimen es el gobierno bolivariano, llegando al extremo
de acusar directamente al Presidente de la República Hugo
Chávez.
Los escenarios del teatro mediático
Se trata de la permanente puesta en escena del gran
teatro mediático imperial, cuyos acólitos actores
financiados por la National Endowment for Democracy (NED)
son adiestrados en el aprendizaje de los libretos escritos por la
Central Intelligence Agency (CIA) y el Departamento de Estado
para irrumpir luego en los medios de difusión con matrices
de opinión que convierten a las víctimas en victimarios
y a estos últimos en víctimas, una práctica
que justifica intervenciones o ataques según la doctrina
de la "guerra preventiva" y que sirve para consolidar
un nueva jurisdicción, es decir, la "justicia mediática".
(Pulse
aquí)
Esta justicia patrocinada por los "halcones"
de la Casa Blanca, solo juzga la libertad de expresión en
función de los intereses de los dueños de los medios,
de los "periodistas palangristas" -ambos siervos imperialistas-
y discrimina, segregando y negando de plano el derecho a la información
y de opinión del pueblo, pues este derecho es sólo
para aquellos que alcanzan el beneplácito de ser reconocidos
por el imperio y sus cipayos como miembros de la "sociedad
civil".
Inmunidad para delinquir
A propósito del Día Internacional de
la Prensa diversas organizaciones y personeros sesgadamente han
formulado críticas a lo que ellos han denominado: "acoso
judicial"; "censura"; "limitaciones a la libertad";
"restricciones a periodistas"; "intimidación",
"hostigamientos verbal", "ataques" entre otros
que acompañados con cifras igualmente sesgadas sirven para
la apoyar la sistemática campaña de Washington contra
Venezuela.
Dicha campaña queda evidenciada cuando la
Secretaria de Estado norteamericana, Condoleezza Rice, en
una nueva agresión a los asuntos internos de Venezuela afirmó
que: ''en Venezuela, la mezcla de nuevas leyes sobre la difamación
y el contenido de los medios de comunicación, el hostigamiento
legal a periodistas y la intimidación física, tuvieron
como resultado limitaciones a la libertad de prensa y un clima de
autocensura''.
Contrariamente a lo expresado por la Secretaria de
Estado, en la República Bolivariana de Venezuela existe plena
libertad de expresión e información que son garantizados
por la Carta Magna en los artículos 57º y 58º,
el primero de ellos establece la libertad de expresión acompañada
por la plena responsabilidad que debe asumir quien haga uso de este
derecho, es decir, la responsabilidad ulterior. "Artículo
57: Toda persona tiene derecho a expresar libremente sus
pensamientos, sus ideas u opiniones de viva voz, por escrito o mediante
cualquier otra forma de expresión, y de hacer uso para ello
de cualquier medio de comunicación y difusión, sin
que pueda establecerse censura. Quien haga uso de este derecho asume
plena responsabilidad por todo lo expresado. No se permite el anonimato,
ni la propaganda de guerra, ni los mensajes discriminatorios, ni
los que promuevan la intolerancia religiosa."
Mientras que el segundo artículo arriba señalado,
no sólo reafirma el derecho a la información veraz,
oportuna y sin censura sino que dispone la replica y rectificación
de la información inexacta. "Artículo 58:
La comunicación es libre y plural, y comporta los deberes
y responsabilidades que indique la ley. Toda persona tiene derecho
a la información oportuna, veraz e imparcial, sin censura,
de acuerdo con los principios de esta Constitución, así
como a la réplica y rectificación cuando se vea afectada
directamente por informaciones inexactas o agraviantes. Los niños,
niñas y adolescentes tienen derecho a recibir información
adecuada para su desarrollo integral."
Los que delinquen escudándose en la libertad
de expresión
Ibeyise Pacheco, Marianela Salazar y José
Ovidio Rodríguez (Napoleón Bravo) son, entre otras,
las figuras más notorias sobre las cuales se ha diseñado
la estrategia que presenta como cierta la presunta amenaza a la
libertad de expresión por parte del gobierno. Sin embargo,
la periodista Ibeyise Pacheco fue condenada por el Poder
Judicial a través de un tribunal (no por el Poder Ejecutivo)
a nueve meses de prisión por la comisión del delito
de difamación agravada continuada. Se trató de una
acusación privada introducida por el coronel del Ejército
Ángel Bellorín.
El citado oficial, informó que en el año
2002, la mencionada periodista publicó en su columna que
él había cambiado una calificación en la Universidad
Santa María, así como también en su hoja de
servicio del Ejército. Ante ese hecho él envió
a la periodista los documentos que probaban la falsedad de tales
acusaciones, pero la periodista jamás rectificó, en
razón de lo cual él decidió demandarla penalmente
el 22 de mayo de 2002. Agregó Bellorín, que la periodista
solo se dignó a presentarse ante el tribunal transcurridos
414 días (el 10 de julio de 2003) de introducida la demanda.
La propia periodista leyó un comunicado el
09 de febrero (Pulse
aquí para ver la nota sobre este comunicado) desde
el Palacio de Justicia en Caracas, en el cual manifestó públicamente
sus disculpas al Coronel Ángel Bellorín, retirando
los señalamientos efectuados contra este oficial, a quien
acusó en un medio de difusión comercial en 2001, de
no poseer méritos para su ascenso militar, ni para detentar
el titulo de abogado. Un caso que evidencia como una acción
privada se le quiere falsificar endilgándosela al gobierno.
Por su parte, Marianela Salazar confirmó
en su columna del 3 de mayo de 2006 que es suya la voz empleada
en los videos denominados "Venezuela
una amenaza real" cuyo contenido son un claro ejemplo
de la matriz de opinión que se construye en los EEUU para
propiciar su intervención en Venezuela. (Pulse
aquí para verlos). Pero además la periodista
enfrenta un juicio por el delito de calumnia contra el actual Vicepresidente
Ejecutivo, José Vicente Rangel y el gobernador del Estado
Miranda, Diosdado Cabello. A estos funcionarios la periodista los
acusó según un escrito realizado en el año
2003 de haber cometido irregularidades en el desempeño de
sus funciones, realizando negociaciones para la compra de radares.
La Responsabilidad social en radio televisión
vs. Licencia para difamar
Los medios de difusión comerciales han manifestado
su rechazo a la Ley de Responsabilidad Social en Radio y Televisión
(pulse
aquí), un texto legal que establece entre otras
cosas, restricciones para la difusión de la publicidad (alcohol,
tabaco, drogas, violencia y sexo explícito) y de programas
que atenten contra la formación psicológica, afectiva
y educativa de la niñez y de la juventud.
De igual manera, dicha Ley señala en varios
de sus artículos (5º,6º, 7º, 8º 9º,
12º, 13º y 14º) la obligación de las emisoras
radiales y televisivas de ofrecer una programación cultural,
donde se resalten los valores propios de la nación venezolana,
asegurando la participación ciudadana y la contraloría
social de las usuarias y usuarios. En ningún caso esta Ley
establece censura previa, al contrario, ratifica los derechos a
la libertad de expresión e información, acompañándolos
del principio de responsabilidad ulterior dispuestos en la Constitución
Nacional.
En Venezuela al mejor modo estilo de "James
Bond" personaje de ficción que encarna al agente 007
en las películas inspiradas en la obra del escritor ingles
Ian Lancaster Fleming, los periodistas ejercen, sin freno o medida
alguna, una muy particular licencia para difamar y que Martín
Guédez define así: "Devenidos en novísimos
señores feudales a consecuencia de la protección política
que reciben de los grandes centros de poder mundial, no sólo
expresan su opinión, por alocada y agresiva que esta sea,
sino qué, la emprenden contra objetivos personales hasta
no dejar títere con cabeza, o reputación y buen nombre
sucios, siempre que esto contribuya a dar fiel cumplimiento al plan
general desestabilizador detrás del cual se mueven como perros
de presa y por el que cobran". (Pulse
Aquí para leer artículo completo de Martín
Guédez)
Nota: Para mayor información acerca
del tratamiento mediático en Venezuela pulse aquí:
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