¿Y qué pasó con los Robertos?

Y entonces, ¿nos vamos a quedar sin verdaderos y sabios críticos en los medios audiovisuales? En dos domingos sucesivos no aparece el programa número uno en humorismo fino y crítico por excelencia, COMO USTEDES PUEDEN VER, moderado por ese par de intelectuales venezolanos: Roberto Malaver y Roberto Hernández Montoya, especialistas en muchas cosas necesarias, para hacer de la palabra el escudo donde se estrella toda la bazofia humana que busca penetrar con mentiras mediáticas y discursos destemplados al estilo de los líderes adeco .copeyanos y sus descendientes políticos., de forma entretenida, mordaz e inteligente

A Vladimir Acosta lo seguíamos en sus programa de Primera Mano, los lunes en la mañana, cientos de personas por RNV, por su autenticidad, valorada en una investigación perseverante y acuciosa, que no podía desprenderse por su esencia investigativa, de una dosis importante de crítica constructiva hacia la manera como se desenvuelven los episodios históricos en esta, la Venezuela de Chávez y de la gente que maneja con dinamismo y celo el articulado de la constitución nacional, haciendo énfasis en su artículo 5, “La soberanía reside intransferiblemente en el pueblo, quién la ejerce directamente en la forma prevista en esta Constitución y en la ley, e indirectamente, mediante sufragio, por los órganos que ejercen el Poder Público“, de manera que nuestros mensajeros revolucionarios de los medios digitales, no han hecho otra cosa que hacer cumplir este artículo, con eficiencia en tiempos duros.

La elocuencia de Los Robertos, con su don de gente, su sencillez espontánea, sin caer jamás en la “patanería”, no debe ser castrada como si fuera conejillos recién nacidos para prevenir orín contaminante, no, estos señores auténticos representantes del periodismo revolucionario, al igual que Vladimir Acosta y Martín Guedez, son esencialmente, virtuales integrantes de los que constituimos la red protectora del desarrollo progresivo y edificante de una circunstancia política que, desde hace quince años llamamos Revolución Bolivariana, y que como custodias de ese hacer continuo de forma transparente, por una patria nueva, independiente y soberana, estamos en la obligación de apoyar en su digno y perseverante trabajo de comunicadores excelentes. El pueblo que seguía La manera de Nolia y Mario Silva de señalar las amenazas continuas de los líderes cuartorepublicanos a la política de avanzada popular en Venezuela, o las incidencias por demostrar los errores de alguna dirigencia del gobierno, esperaban, como buenos discípulos de las enseñanzas críticas del Comandante Chávez, que al menos, decentemente, con el espíritu de solidaridad militante que debe acompañar a todo ente consciente de la causa revolucionaria, se les llamara para someterse colectivamente a un proceso de discusión y autocrítica, actitud que ha debido tomarse con antelación, como parte del proceso nacional previsto en el llamado golpe de tomón” pero, no ha sido así, y las medidas crudas y tajantes contra esos comunicadores del pueblo, se ahondan en el pesar mas profundo, al pasar desapercibido, la entrega de un camarada, como parte de su vida el valor de la palabra.


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