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Los conceptos y categorías en la jerga políticomilitar adquieren singular importancia en este especial periodo de predominio imperial “unipolar”, periodo signado por una poderosa ofensiva contra las Instituciones de Derecho Internacional y Humanitario establecidas en el periodo de la guerra fría. Sin embargo, en la ruta imperial irán apareciendo grades obstáculos, consecuencia de realidades muy nuevas.
La soberanía, las fronteras, la unidad nacional, la etnia, la religión, las costumbres, los tratados, la agresión, la defensa, el prisionero, la población civil, el comercio internacional, el mar territorial, el interés económico nacional, las fuerzas armadas, el espacio aéreo nacional, y otros tantos conceptos cuya comprensión y alcances fueron plenamente establecidos en la literatura contractual y doctrinaria del periodo de grandeza de la ONU, hoy reciben el ataque despiadado de los voceros imperiales.
El principal objetivo de la agresión global es la Soberanía, que conlleva la Autodeterminación y No Intervención. Un paso más allá, la institucionalidad del Estado y las Leyes que la sostienen que son la expresión de la Soberanía Popular. Este entramado debe ser destruido para imponer los nuevos conceptos y categorías: “libre” comercio, ejércitos innecesarios, acuerdos supranacionales que se convierten en supraconstitucionales, imposición por medios legales e ilegales de la “privatización” totalitaria.
Otra dirección de la ofensiva imperial va directamente contra el conjunto de normas y acuerdos logrados en muchos años de lucha para garantizar a los pueblos del mundo el derecho a la PAZ. Aún después de superado el “peligro comunista”, desguazada la URSS, no por obra de la CIA ni el poder militar imperial sino por vicios del PCUS y de la burocracia soviética, el crecimiento de la industria bélica se ha exagerado.
El momento estelar del triunfo de la política imperial contra el “segundo mundo” fue la primera guerra del Golfo. El momento estelar del triunfo imperial contra “Onusia” fue la segunda. Entre ambos momentos se desarrolla el primer periodo de la campaña imperial contra el sistema de convivencia internacional trabajosamente construido desde la SGM hasta hoy. Este periodo se centró en la eliminación de acuerdos y normas básicas de convivencia entre los Estados, la sustitución maniquea de las prácticas del comercio internacional, la formulación y puesta en práctica de nuevos postulados y nuevas “doctrinas” imperiales.
Envalentonado el imperio con la aplicación impune de su creación contra natura de la “guerra preventiva”, intensifica ahora su política creadora de la ANOMIA GLOBAL, con la incorporación del señor BOLTON (enemigo declarado de la ONU, nombrado a espaldas del Congreso estadounidense) al cargo de embajador de USA ante la entidad mundial. Este periodo, que podría llamarse “era de Bolton” consistirá, es evidente, en la destrucción de la ONU y todas sus organizaciones dependientes DESDE DENTRO. Es posible que se salven de la destrucción algunos nombres o siglas y una que otra institución aséptica para los intereses imperiales. Pero lo seguro es que el “objetivo Bolton” será la transformación de los restos fósiles en un elemento más de la “PAX AMERICANA”.
Por el momento, USA está muy cómodo con el control del Consejo de Seguridad inamovible, inconmovible, y con el bastón de mando del VETO. Sin embargo los conceptos y raciocinios de posguerra, e, incluso, los de pos guerra fría se ven cada día más débiles o anacrónicos, ante fuerzas emergentes que también crean nuevas “doctrinas” que pueden convencer y aglutinar factores de poder internacional.
Tales los ejemplos de México, Brasil, India, Argentina, Alemania y Japón, que no son convidados de piedra. Cada uno de ellos, o en conjuntos, plantearán a breve plazo la necesidad indiscutible de cambios refrescantes en la institucionalidad global, que no representan solamente intereses “geopolíticos”, sino consecuencias de una nueva dimensión de las ideas, una globalización de las comunidades locales.
Fuera de los Gobiernos, de los Estados o de las Multilaterales, también están entrando a tallar los componentes de la globalización SOCIAL (un nuevo mundo es posible). Lo que algunos llaman la descongelación de la mentalidad intelectual, petrificada por el shock de la debacle del segundo mundo.
No es despreciable, para los enfrentamientos previsibles, el hecho de que los votos en la ONU de los “ex comunistas” puedan ser enfrentados o reemplazados por votos latinoamericanocaribeños. En Asia, surgen pueblos ocupándose de sus destinos, contrapartida de la corriente de los “tigres” cuyas ambiciones fueron cercenadas por la cruel acción de los capitales especulativos. En África todo apunta hacia una nueva corriente de la verdad social, económica y política en breve plazo. Cuatro mil años de esclavitud, explotación y oprobio, pueden producir sorpresas memorables.
Sorpresivamente (para la mediocracia) entra en escena, rejuvenecida y en nuevo contexto, la alianza Rusia-China. Esto muestra claramente nuestra afirmación anterior: el temor de USA no es al poder coreano, es temor a China. ¡Maniobras conjuntas en Vladivostoc!, junto a Corea, frente al Japón, en el Pacífico. Ambas potencias, nucleares. Un tercio del planeta Tierra. A seis semanas de la revaluación del yuan. ¿Y cuánta de esta vibración resonará en la India? ¿Y en el Cercano Oriente?
Y Venezuela, inmersa en este proceloso piélago, nace bolivariana a un mundo anti-bolivariano. Como todo proceso de la realidad, como toda afirmación científica, de partos y praxis, crea tesis, antítesis y síntesis, sobre la marcha. Durante los cinco años de agresiones, la revolución bolivariana descubre sus raíces (para sí y para el mundo), investiga, experimenta, convive con el enemigo interno, transa tácitamente con el enemigo externo. Trae a este milenio a Bolívar y a sus colaboradores íntimos y fieles. Bolívar pone la Patria Grande. La Revolución la hace más grande, aquí y ahora.
Todas las revoluciones importantes, entendiéndolas como algo novedoso distinto y opuesto a su entorno, tuvieron que enfrentarse al ataque inmiseridorde en los terrenos de las ideas, de la economía, de las armas. La Francesa, la Rusa, la Húngara, la Alemana, la China, la Vietnamita, la Argelina, la Iraní, la Paraguaya, la Boliviana, la Guatemalteca, la Mexicana.
Los manuales militares, de historia y de diplomacia tienen tabulados los principios que rigen la acción defensiva. En las fronteras, en profundidad, en las alianzas, en el contraataque, con la guerrilla, con la tierra arrasada, en la rendición condicionada, el tratado de paz. El principio de masa, la dirección principal, la maniobra, la estrategia mayor, la ofensiva estratégica, la reserva, la distracción, la información, la inteligencia, el espionaje, el dominio del papel de las distintas armas o componentes, el dominio del terreno y de la vialidad, el conocimiento del clima local, y mil herramientas más se han utilizado para defender una revolución.
Se dice que la reina de las armas es la INFANTERÍA. Agréguese que cuando sólo se dispone de infantería, la reina de las armas es la MORAL COMBATIVA. El “motor interno” en palabras del Ché Guevara, la convicción, la entrega a la causa por la cual se combate, la confianza en el triunfo, la generosidad en el sacrificio.
La más económica DEFENSA EXTRAMUROS es la batalla de ideas. Léase la Enciclopedia francesa, el marxismo para Alemania y Hungría, el leninismo para Rusia, el Libro Rojo para China, la genialidad de Ho Chi Min, “La Historia me Absolverá” en el Caribe, el Sandinismo, el discurso, en fin de tantos héroes y mártires, todas las ideas transportadas en libros, en canciones, en leyendas.
La fundación de Partidos Comunistas por todo el mundo, una extrapolación de “La Internacional”, constituyó una red de defensa extramuros de la revolución leninista. La constitución por Stalin de las “Repúblicas Populares” desde el Báltico hasta el Mar Negro al final de la SGM conformó un colchón de seguridad estratégica para la URSS, una perfecta DEFENSA EXTRAMUROS.
La consolidación de nuestra Patria Grande a través de una verdadera política de solidaridad continental, donde la Revolución Bolivariana pone, en primer lugar el legado de Bolívar, en segundo lugar las ventajas económicas propias de Venezuela y una indiscutible voluntad política de integración latinoamericana, y aún más la integración de todo el Sur global partiendo de la complementariedad económica y del sometimiento de las relaciones entre pueblos hermanos a la más franca y transparente moral solidaria, constituyen los cimientos de la DEFENSA EXTRAMUROS, no sólo de Venezuela, sino de toda la Patria Grande. Los países separados, no podrán sobrevivir a la voracidad del imperio. Un par de siglos así lo enseñan.
Radio Libre Negro Primero
08-09-05
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