¿Lucha de clases?

No, rotundamente no. No caben dudas que las élites de la derecha venezolana que lidera al partido PJ ha impuesto hegemonía sobre el grupo de partidos que conforman la llamada MUD y quieren darle carácter clasista a la lucha política, pero nuestra revolución del amor solo busca la paz y la justicia social en una sociedad moderna, de iguales derechos y deberes. La derecha fascista que auspicia el dominio de la burguesía sobre el resto de la sociedad inoculó en sus seguidores una sobredosis de odio e intolerancia con el propósito de darle esa orientación al proceso electoral del pasado 7-O, pero el pueblo, con el gigante Hugo Chávez a la cabeza, los revolcó, dando al Comandante Supremo un triunfo inobjetable, por margen de 12 puntos porcentuales. Infaustamente, la fortuna nos jugó una mala pasada y se llevó tempranamente a nuestro líder a una dimensión superior no terrena, espiritual. En tan difíciles momentos, como manda la constitución, el CNE convoca nuevamente a elecciones dentro de los 30 días siguientes y el compatriota Nicolás Maduro, como ordenó Chávez, recibió el apoyo del PSUV y del polo patriótico para ser el candidato chavista-bolivariano, con el compromiso de asumir su legado, frenar a la derecha y seguir haciendo patria. Sin embargo la oligarquía creyó que faltando Chávez era fácil acabar con el chavismo llegado el momento de darle a la constitución el zarpazo tanto tiempo planificado e infructuosamente intentado. Con su odio plantearon la lucha de clases dirigida al sector radicalmente burgués de la sociedad, con ofertas de “gobernar con los mejores” y regresar a la privatización que la revolución ha venido desmontando progresivamente, adelantando una ofensiva que calumniaba sin la menor consideración a los lideres chavistas Por otra parte trataron de engañar a los venezolanos que por alguna razón están inconformes con el gobierno –lográndolo en cierto modo - a pesar del carácter humanista, igualitario, no excluyente, participativo y profundamente democrático y popular de la Revolución Socialista, porque se empeñaron duro en ello, con desprecio de valores éticos y morales, contando además con la complicidad de medios audiovisuales, prensa escrita y redes sociales de gran parte del mundo, así como del gobierno de EEUU. Sus expertos en guerra sucia, desestabilización, sus lacayos, los mercenarios de la opinión y de la guerra, todo a un tiempo.

Los sectores populares fueron bombardeados de manera sutil, la estrategia fue otra: Casi que se declaran chavistas, mimetizándose de mil maneras y ofreciendo mantener y mejorar las misiones, cesta ticket a los asegurados, aumento general de sueldos y salarios y generar empleos. Eso era para ver si la pegaran, pero como no estaban seguros, al mismo tiempo diseñaron el plan golpista a implementarse luego del triunfo de Nicolás Maduro, como en efecto sucedió, cumpliendo el juramento que le hicimos al comandante. El descrédito al CNE era fundamental, para cantar fraude y lanzar a la calle las hordas fascistas a arremeter contra el orden instituido, contra sedes de Pdval, Mercal, CDI, la Gran Misión Vivienda, contra las casas de personeros del poder público (Tibisay Lucana) y contra la vida de humildes venezolanos que es lo más vil que pudo hacer esta razzia criminal, junto al saboteo eléctrico y el desabastecimiento, que golpea a los sectores más pobres de la población.

Esta situación continúa, manteniendo en suspenso a los pacíficos venezolanos que solo queremos paz y el bienestar que nos merecemos como contrapartida al esfuerzo colectivo e individual que realizamos cada día de parte y parte, porque hay que reconocer el civismo de la gran mayoría de los que votaron por la opción opositora de forma democrática, desatendiendo luego el llamado a la violencia irracional a que los llamaba irresponsable y tercamente el candidato derrotado. Es una obsesión enfermiza que casi lo convierte en psicópata, movido solo por su desmedida ambición y por los compromisos con la derecha criolla y foránea, sobre todo con los gringos, financistas y estimuladores de locas aventuras contra gobiernos progresistas de cualquier parte del mundo

No pudieron con el pueblo, no pudieron con el socialismo cristiano que impulsó Chávez, los revolcamos de nuevo. El chavismo, con su dolor, logró sobreponerse y en apenas 10 días de campaña logramos una victoria contundente, no por los márgenes a que nos acostumbró nuestro comandante, pero inobjetable desde todo punto de vista. Ahora toca profundizar el socialismo en paz, pero con firmeza, activando las herramientas que nos da la revolución para construir la patria que soñó Bolívar y diseñó Chávez: una sociedad de iguales donde todos seamos ciudadanos libres. Para lograr este objetivo debemos perseverar en la paz y contrarrestar al fascismo en forma resuelta, con la constitución por delante, aplicando con dureza las leyes a quienes las infrinjan, como sigue ocurriendo a diario con la violencia en las calles, inculpando luego al gobierno. Nos acusan de torturadores, pero silencian las muertes ocasionadas por ellos, exigen diálogo pero insultan impunemente. Ellos saben que perdieron y no han intentado los recursos legales, el derecho que les da la constitución de impugnar el resultado ofrecido al país por el ente comicial. Los reclamos al CNE son una nueva excusa para seguir fomentando la desestabilización, así como las opinadoras y opinadores tarifados que invocan el magnicidio para “salvar la democracia” y llaman “Nicolás el breve” al presidente de la República Bolivariana de Venezuela y Comandante en Jefe de la FANB.

Es urgente darles un parao antes que se haga tarde, ya que los planes golpistas permanecen activados y las televisoras privadas cumplen el mismo rol de abril 2002. A los golpistas “hay que reducirlos por la fuerza” y someterlos a derecho. Así dijo alguien que ya no está, cosechando grandes y enardecidos aplausos. Hoy si es válida esa afirmación.

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Manuel Balza


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