¡No se salva, da brazadas al garete, pasajero sin destino es!

¿Qué hace el “periodista” con la información que esconde? ¡Fanático de las mentiras!

Hace falta mucho amor en el mundo, fíjate en este detalle: Chávez, que es audaz pero no temerario, palabras más palabras menos lo viene diciendo a modo reiterativo desde hace bastante tiempo y, no por casualidad sino por causalidad esa consideración florece entre el pueblo, signo de que radicó en la conciencia popular.

El pueblo venezolano estuvo por mucho tiempo desarticulado, hecho que no es casual sino causal pero esa brizna de paja en el viento -que es Chávez- y que tampoco es nada casual sino causal -valga el reitero-, vino nada más ni nada menos que a tratar de liberar los poderes creadores de un pueblo esclavizado, Venezuela, y si ciertamente no lo ha logrado totalmente, viene dando pasos de siete leguas en ese camino, que es el correcto.

Partir de una causa o acaso de más de una, tal vez cinco u ocho causas, para intentar explicar y más, justificar la esclavitud, la explotación, la miseria y el hambre del pueblo, es erróneo; y esa es la tesis del capitalismo depredador y chupasangre; tesis que, por lo demás, sostiene el periodista comemierda asalariado y envilecido, títere de los grandes centros de poderes políticos y militares internacionales.

Manipular la causa, sea cual fuere, deja de ser causalidad y se transforma en falacia cuando la ética del pueblo no está de por medio. Esto es que las grandes corporaciones difusoras mediáticas se valen de falacias persuasivas para forjar una audiencia cautiva, sujeta al consumismo y a la ideología de la quietud porque el yugo frena la turbulencia social.

Mas, llega un momento en que la fuerza y la potencia del pueblo en busca de redención, se hace incontenible y estalla, tal como cuando el Caracazo en Febrero de 1989, explosión social estremecedora y que se extendió a lo ancho y largo de la entonces proscrita e irredenta Venezuela; y habría que haber presenciado aquella verdadera insurrección popular in situ y en la espeluznante magnitud de su estruendo, para intuir al menos lo que puede ser el infierno de una ingobernabilidad.

¡Eso si fue una brutal ingobernabilidad! Recuerdo que ese día 27 de Febrero pude -junto al camarada “Chemaría” Hernández, de la dirección del todavía confiable Partido Comunista de Venezuela- rescatar de la posible muerte, a un alto jefe adeco y Diputado al Congreso Nacional.

Es muy lamentable llegar a extremos de violencia venga de donde provenga y los líderes de todo bando están en el deber y la obligación de evitarlo en cual fuere la circunstancia de tiempo de forma y de lugar.

Lamentablemente, la oposición venezolana apátrida corrupta y corruptora hace todo lo contrario a lo que debe ser evitar la violencia y, precisamente, se vale de periodistas tarifados y enfurruñados, para incubar la violencia, al esconder verdades.

La prensa tarifada e inescrupulosa esconde las verdades que estimulan las expectativas positivas del pueblo, tal como podría ser la inauguración de un complejo de viviendas o la de un cardiológico infantil; mientras que presta, destaca, a toda mecha, en contrario, las medio verdades que puedan causar desaliento en la población, tal sería la falta de leche o de maíz.

¿Qué hace un “periodista” con la verdad que esconde, donde se la mete?

Nadie va a decirme que, callar un dato, implica no evocarlo; si tú sabes algo que -por ética- debes decir y no lo dices, no puedes guardarlo en una gaveta de escritorio y con ello desentenderte del mismo.

¡A otro perro con ese hueso!

Como es de suponer, un/a “periodista” de mala calaña -valga la hipérbole- ha de tener un enorme basurero en la cabeza y, si por añadidura se atesta, podría desbordarse por los ojos, por la comisura de los labios, por los oídos y hasta por los poros.

Tú observas la mirada, las palabras, el rictus, el gesto de los periodistas de Globovisión y de Venevisión -valga por caso para no personalizar ni mucho más ni menos extenderme- y notarás la más notable expresión de odio.

Con sólo bajar el volumen y ver atentamente la imagen de cualquiera de esos sujetos, se puede apreciar lo que os digo, ¡probad!

¿Qué hace el “periodista” o el “editor” -reitero- con la información que esconde, por donde se la mete sí es imposible no llevarla consigo y en la cabeza pudiese ya no caberle?

¡Misterio de la ciencia! Un caso para el Dr. Lupa.

La capacidad de un molde físico no depende de que éste esté lleno o vacío sino de las dimensiones matemáticas que posea; la capacidad mental es otra dimensión distinta a la material pero es evidente que un “periodista” que únicamente transita en el plano material, que solo piense en su cartera repleta, al precio que sea de su reputa(ción), no pasa de ser una sabandija, helas ahí, por ejemplo, en globovisión, tantas sa-ban-di-jas como piedras hay en un pedregal.

Y, no sólo “periodistas”, hay sinvergüenzas de toda laya en todas partes y en todo momento e inclusive pescadores artesanales (lo siento) que no miran más allá de su nariz.

Es de saber que si metes una flor en una letrina, aquella deja de ser flor, así mismo las ideas creadoras también se corroen tal como el hierro, a menos que anden por donde deben andar. Muchos que ayer profesaron la idea de la revolución hoy andan de hinojos ante los enemigos del pueblo trabajador y digno.

Llega un momento en que para que no se le desborde el basurero que tiene en la cabeza, el periodista sedicente apela a secuestrar la verdad inoxidable y, la oxida, porque, atapuzado por arriba y por abajo (¡fo!) de información inconsistente, se convierte en víctima de sí mismo, forma un mazacote de datos y termina siendo candidato para el manicomio, aunque sin saber que lo es.

Dicho de otra manera, los periodistas sedicentes son tan cínicos que hasta una verdad de perogrullo la convierten en mentira, hacen alquimia al revés, oxidan lo inoxidable, así son ellos, el testimonio de sus perversiones cunde por todas partes.

Hay periodistas que se envenenan a sí mismos con sus propias mentiras; no vayas lejos, todos en globovisión, todos en Venevisión, todos en El Nacional y todos en El Universal, en TalCual, en Últimas Noticias, en El País de España y en etc.

Algunos sólo son guabinosos y a veces arriman una pa´el mingo pero, son los menos, cuantitativamente; son tan dañinos como los echaos pa´lante ya que causan la intriga y después meten la cuchara, el propio tira y encoge, el zigzag impenitente.

Por fortuna, hay periodistas de admirable integridad, ahí está José Vicente (aunque a veces yo echo bromas a su costo) pero, José Vicente es él.

Ahí está Walter Martínez, un internacionalista insuperable, ahí está Britto García.

Hay muchísimos periodistas ejemplares a quienes el pueblo llano, el de acá de la catacumba, admira con el más esmerado respeto pero, por solo citar a esos de quienes los pata en el suelo pensamos que ya no tienen chance de echarse para atrás porque están convictos y confesos de parecer íntegros, no desmerece a muchos a quienes no haga referencia ahora.

Valga aclarar que cuando cito en plural es porque tengo los pelos en las manos, pero me responsabilizo por lo que digo, inclusive en nombre del pueblo.

Pero, al grano:

Difundir informaciones envenenadas deja secuelas obvias en la población; días, semanas, meses, años y más, de ver, leer y escuchar la descripción y la imagen de un mundo ajeno, despoja a mucha gente de un modo propio de pensar y de actuar, de concebir el mundo tal cual es, y eso atrofia el sentido crítico del individuo; la televisión capitalista -por ejemplo- despersonaliza a sus “periodistas”, se apodera de sus cabezas a cambio de un sueldo, de ahí que los referidos periodistas sin cabezas secuestren la verdad y a modo de rehén de sus intereses, pretenden que la realidad se adapte a su perversa descripción y, no, en rigor, describir la realidad tal cual es.

Sería demasiado, ciertamente, llegar a la objetividad, ésta es una condición sine qua non intrínseca del objeto; siempre seremos subjetivos en nuestras definiciones, puesto que somos sujetos; mas, a menudo, la definición de la realidad cabe dentro de un margen apreciativo trivial, es decir, que unos y otros podemos coincidir aproximadamente en que, por ejemplo, los peces viven en el agua, que las ramas nacen del tronco, que no por ocultarse El Sol deja de alumbrar, que Superman se pone primero los pantalones en vez de los interiores y que además él es a Klark Kent lo que Monseñor Lückert es a Marta Colomina (y viceversa, respectivamente).

Modificar la descripción de la realidad verdadera para hacerla coincidir con intereses pervertidos es terrorismo mediático aquí, en Roma y en Atenas y, eso es precisamente lo que hace la mediática venezolana privada: Cobear al imperio, lamberle (lamerle) las botas, la ñema y, hasta el culo sucio.

Mas, aunque la descripción de cualquier realidad siempre será imperfecta, a sabiendas de ello, no obstante, es un deber de elemental ética personal tratar de anteponer la esencia de la verdad a cualquier deliberado embuste.

Siempre va a faltar o acaso sobrar algo respecto al paradigma, y es que la perfección existirá tal vez en un mundo ideal pero, aquí, donde tú no puedes dar un paso sin tropezar con una sabandija, nada es perfecto, la perfección no es más ni menos que una aspiración.

_¿Cuál es el modelo informativo que hace falta?

_¡El que, al menos, no glorifique las mentiras!

Veamos a manera de ejemplo preciso: Globovisión y etcéteras apuestan al desgaste psicológico del pueblo, usan de modo grotesco, la representación visual para amedrentar al indefenso individuo y condicionar su manera de ver las cosas, y en el sibilino tira y encoge psicológico de presentación de imágenes trucadas, obviamente, para un observador entrenado para captar y más o menos descifrar la realidad real tal cual es, aproximadamente, se hace evidente que algo se soslaya y algo se destaca, a objeto de manipular los instrumentos de percepción del pensamiento y, con ello, perturbar de modo deliberado el acto de observación concreta de la realidad.

La reflexión del pensamiento debe acompañar el acto de saber porque la mente opera como un espejo de la realidad y, lógicamente, demanda que cada dato deba confirmarse; la función del conocimiento debe ser abatir la ignorancia, ahora bien, si el conocimiento que tú tienes de la realidad es falso, entonces tienes gato por liebre en la cabeza.

A mayor número y, a la vez, calidad de datos de la realidad, la verdad se afianza -valga aclarar, antes de proseguir con el análisis, que la información debe tener relación no sólo con la verdad, sino, además, con la ética- yo creo que es incorrecto decirle a un paciente desahuciado que no pueda curarse.

Estimo que no se debe ser extremista en la información, antes que nada está de por medio la paz social. Otra cosa es el grotesco manipuleo que de la información hace la generalidad mediática privada.

Quien siempre esconde y siempre muestra informaciones que no deben ser es seguro que al mirarse al espejo debe despreciarse a sí mismo, es por lo que se les ve la cara de amargados, enfermos de noticias les digo yo, y para un científico de la conducta humana, esa debe ser una rama investigativa; para el escuálido debe ser una oscuridad penosa la certeza de tener que esperar hasta el año 3021 DC (Chávez) para volver a gobernar a Venezuela y, eso, si acaso.

La globalización informativa pretende que veamos la diversa realidad bajo un solo patrón pero ¿quién maneja la globalización? ¿quién realmente hace hasta lo imposible para imponer el pensamiento único, acaso no es el fatal modelo capitalista?

¿Qué somos y qué seremos más adelante? ¿Debemos analizar la evolución y el sentido del pensamiento popular? ¿Es la opinión pública una roca dura o acaso maleable como la arcilla? ¿Qué, cómo, cuándo y etc circunstancias, determinan que el periodismo necesario entrompe exitoso de contrapeso?

No hay causa ni causas que justifiquen la esclavitud ni mucho menos existe casualidad para que haya un solo esclavo sobre la faz de la Tierra; ni aquí ni allá ni acullá debe haber esclavo alguno para que el oligarca chupasangre y alevoso se dé la vidorra pero, en concreto, aquí en Venezuela el socialismo es la alternativa para materializar esa aspiración, así que un periodista que le mienta al pueblo está conspirando a favor de quienes andan chingos por silbar y en contra de la patria de Simón Bolivar.

Si somos -al decir de McLuhan- lo que vemos y además que la verdad nos hace libres, luego, ¿qué son quienes viven viendo globovisión -valga un atenuante para quienes lo hacen con sentido crítico- acaso son libres? ¿Qué son quienes viven embuchados de mentiras, sí asumimos el pensamiento MacLuhaniano? ¿Si la verdad nos hace libres, entonces que nos hace el embuste? ¿Y, si el embuste te hace esclavo, no es acaso porque te ata a una falsa conciencia de la realidad real?

¿Acaso las víctimas de la prensa sedicente no son enfermos de irrealidades?

Para el proceso revolucionario no basta que haya cambios sino, además, es muy importante que sepamos y vigilemos la dirección de esos cambios. En ese sentido es fundamental apoyarse en el conocimiento verdadero mas no en el especulativo y torcido, manipulado; de tal manera que hay que evitar que el enemigo lleve sus noticias envenenadas a la gente.

De ahí lo importante de contar con una vanguardia informativa veraz, valga como una [informaciónverazvenezolana] información que no guabinee, que vaya al grano como tiene que ir, que el trabajador no tenga que hacer un rodeo para comprender.

El pueblo demanda y merece información de calidad, no basta exhibir la información sino explicar lo que representa, así por ejemplo, cada paquete de arroz que se venda en Mercal debe llevar impreso un mensaje eficaz, en cada cola de espera en Barrio Adentro debe aprovecharse la espera para dar una charla, o exhibir videos acerca de la prevención de enfermedades que pudiesen haber llevado al paciente a tal recinto y, así por el estilo, hay trabajo parejo para los comunicadores de calle, de locales, de la radio, de la televisión y del periódico.

Digo de otro modo, la revolución debe llevarle al pueblo información de alta definición, tal que el conocimiento concreto siempre esté de por medio y si la información no nos hace avanzar hacia el conocimiento de la realidad es que estamos jodidos; mire usted que la estrategia enemiga es difundir a todo trance, sedimentos de informaciones sesgadas para atapuzar de miedo al pueblo y luego cogerlo mansito pero, se equivocan; no obstante hay que andar ojo pelao y dispuestos a darles a los sinvergüenzas una buena patada en el culo.

Si para ser eficaz en la comunicación con el pueblo tú tienes que largar una grosería, bienvenida sea, porque la grosería suele conllevar muchas veces un encanto expresivo e inclusive, literario.

Hasta Su Santidad el Papa Benedicto XVI de seguro dice sus groseriítas pero en latín, para que los pendejos no nos demos cuenta, mas, en su caso eso no es pecado sino pecadillo, pecado cometes tú o yo, el Papa es el Papa.

El riesgo de no tender hacia un verdadero equilibrio informativo es desatar una confrontación desoladora, de ahí que pararle los mochos a globovisión sea una imperiosa tarea para la Conatel, porque para esa fábrica de mentir, el objetivo es desatar la guerra entre nosotros, de ahí su continuo reto a la legalidad institucional, sus continuas provocaciones no buscan otra cosa que romper la paz pública y para ello ensucia el ambiente, para evitar que el pueblo asuma una interpretación coherente de los fenómenos sociales y políticos; toda percepción es una selección y una información que restrinja el campo perceptivo, esclaviza, de eso se trata.

Ahora bien, la realidad no es algo estático sino relacional, en constante evolución, ya lo he citado, la realidad no es una roca inconmovible, luego, a su definición debe corresponderle un carácter dinámico, de ahí que la capacidad de dudar debe acicatearnos para tratar de perfeccionar su definición y, sin temblequerías, decir al pueblo, sólo verdades.

A medida que nosotros nos identifiquemos como portadores de verdades, trascenderemos y el pueblo nos brindará la confianza suficiente para que el proceso revolucionario siga consolidándose.

He ahí a Chávez, que aborda al pueblo con la más áspera crudeza, razón por la cual su ejemplar prestigio se constituye en insignia del presente histórico venezolano.

La oposición cuenta con laboratorios de mentiras; nosotros tenemos que contar con laboratorios de sólo verdades.

La prensa sedicente persigue al pueblo para intentar acorralarlo, miente para intentar recluirlo como en una prisión e impedirle ver otras visiones y con ello, debilitar su coherencia frente a la interpretación de la vertiginosa realidad.

¡Hay que conocer el funcionamiento de la mente humana, saber que los procesos intracerebrales operan con estímulos externos!



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