Política comunicacional: ¿para qué?

Duele decirlo ¡pero es verdad!

Los colonizadores culturales y mentales tienen sus puertos -Hollywood-, en los Estados Unidos de donde parten diferentes formatos con miles de horas de contenidos para el cine y la televisión, para colonizar nuestros pueblos.

De Estados Unidos nos viene la música, moda, franquicias, el arte, la subcultura urbana, los estereotipos del enemigo que se ha de odiar, la marca a consumir, hasta la democracia que debemos tener.

Históricamente el cine y la televisión yanqui nos han enseñado a odiar al “enemigo”: indios, negros, comunistas, vietnamitas, islamistas, árabes, musulmanes, el “narcoterrorismo” -que justifica bases militares en Latinoamérica- y desde el 11 Septiembre de 2001, al “terrorismo internacional”.

Mi generación con las películas y series del oeste “americano” prácticamente nació odiando los pueblos originarios del norte del continente: Apaches, Cherokee, Cheyenne, Comanche, Navajo, Sioux, etc.

Duele decirlo, pero no conocíamos a los pueblos originarios de Nuestra America” y sus luchas


Política Comunicacional para qué

A la oligarquía le aterra que el pueblo conozca el origen e impacto de la propiedad privada en la historia de la humanidad

El gran temor y el odio que le tiene la oligarquía a la historia es que en ella se encuentran las causas que vienen de lejos y las causas recientes que describen y descubren el presente.

A la oligarquía le aterra que el pueblo conozca el origen e impacto de la propiedad privada en la historia de la humanidad.

Por ejemplo, le aterra que la sociedad en su conjunto, conozca cómo la propiedad impactó las relaciones del hombre con la naturaleza, las relaciones entre los hombres y como surgió la sociedad esclavista.

La historia nos explica como las relaciones de producción crearon las estructuras psíquicas, la ideología, el pensamiento y las clases dominantes en cada etapa de la humanidad.

La hegemonía capitalista y sus valores se construyeron y se impusieron a sangre y fuego a lo largo de la historia, hasta que llegaron los medios de comunicación.

La historia ha demostrado que, en cada etapa histórica, la clase social dominante se impone y domina el triangulo: Educación-cultura-violencia, al conjunto de clases de la sociedad, que asumen como natural: el individualismo, adoración al dinero, la propiedad privada, el monopolio, etc.

La política comunicacional-cultural del socialismo debe contribuir al proceso de desaprender, descolonizar mental y culturalmente una sociedad, entendida como: dejar de ver, sentir, soñar y construir, desde la desesperanza aprendida del colonizador y siglos de capitalismo.

Los medios deben ser públicos y contribuir al proceso de transformación ética, cultural, económica y social de la sociedad; a la construcción de una nueva hegemonía, con base en la propiedad social, igualdad, justicia social, democracia directa, etc.

Propuestas para el ¿Cómo?

La Revolución Bolivariana debe acelerar la producción de contenidos audiovisuales del imaginario socialista: grandes y pequeños contenidos, de contrastes, afirmación y reconocimiento de la identidad nacional; de cambios y rupturas, en fin, un proceso de descolonización cultural y mental.

Un proceso de descolonización cultural y mental, que desmonte sin privilegios todo el andamiaje de dominación tangible e intangible.

¿Por qué en Venezuela no creamos nuestro Centro de Producción Contenidos Socialistas para: Libros, Música, Internet, Teatro, Cine, Radio, Televisión, video-juegos, Fotografías, Teléfonos móviles, Mp4, etc.?

Producción de contenidos contra hegemónicos, que no sólo combata la ideología capitalista e imperialista sino lo más importante: Nos diga que es el Socialismo, por qué otro mundo es posible y necesario, que nos diga o sugiera el como se vive en socialismo.

Propuesta radical transitoria

En ese sentido he propuesto que el Estado regule, controle, produzca, adquiera y provea todos los contenidos de la TV en Venezuela (abierta, satélite, cable, etc.) en el horario correspondiente entre las 06 de la tarde y 10 de la noche.

¿Una Locura esta propuesta? Y… ¿ya no existen 5 horas de PRODUCCION NACIONAL INDEPENDIENTE (PNI) EN LA LEY RESORTELEC?

Nuestra humilde propuesta dirige sus baterías a impactar lo mas profundamente (que sea objetivamente posible) a la televisión, el cine, que junto a la familia y la escuela nos “inoculan” desde temprana edad toda la carga cultural, ideológica, simbólica de sumisión ante la hegemonía y dominación capitalista.

Crear nuestro propio imaginario (Venezuela, ALBA, etc.) es una cuestión de sobrevivencia.

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