Polémica sobre televisión en Venezuela

I-. Surgimiento  de la Televisora Privada en Venezuela

Los medios privados de comunicación social en Venezuela alcanzan su papel relevante y preponderante en la sociedad venezolana, a principios de la década del 50 y 60, con el surgimiento de las televisoras RCTV y VENEVISIÓN, las cuales constituyeron durante más de medio siglo dos grandes emporios de la comunicación en el país.

Con el transcurrir del tiempo, fueron emergiendo nuevas televisoras privadas de alcance nacional y local (65 en total); todas vinculadas a reducidos grupos económicos, quienes controlan a su vez los más importantes circuitos radiales. Según datos suministrados por el investigador Luis Brito García, para el año 2003, la burguesía controlaba 180 emisoras AM y  340 emisoras FM, y los más importantes medios impresos, 12 de circulación nacional y 72 de circulación local. (Brito, García; 2006, p.17)

Desde sus orígenes, copiaron y aplicaron los modelos emanados de los grandes laboratorios psicológicos norteamericanos para alienar y desvirtuar la realidad social y cultural del pueblo venezolano. La propaganda, la publicidad, la manipulación, el goebbelslianismo, el terrorismo mediático, la imposición de patrones ideo-culturales son sólo algunas de las variables que han intervenido de forma sistemática en la consolidación de la ideología burguesa.

Hace algunos años se publicó una encuesta en el diario El Nacional, el 28 de diciembre de 1990, acerca de los usuarios de televisión en el área metropolitana. Esa encuesta fue dada a conocer públicamente por vez primera, por la Asociación Nacional de Televidentes en Venezuela, entidad de usuarios propiciada por la Sociedad de psiquiatría y respaldada por la Federación de Asociación de Vecinos (FACUR)

Allí aparecieron datos bien significativos y reveladores. Nada menos que 97,97% de los encuestados pensaba que la programación de entonces estaba “entre mala y muy mala”. Entre las razones alegadas para la crítica figuraban: mala información, exceso de violencia, repetición constante de programas, demasiados “enlatados” infantiles, abuso de telenovelas, sobreabundancia de una publicidad desconsiderada y compulsiva. El 68,65% reclamaba como necesaria una regulación de la televisión. Esta realidad aún hoy poco ha cambiado. Sólo falta ver los canales comerciales para corroborar el uso y abuso de sus programaciones.

La crítica y preocupación  reflejada en esta encuesta de hace 22 años, aún sigue viva, de hecho recientemente destacados analistas expresaron y colocaron sobre el tapete aspectos relevantes sobre la televisión venezolana y la comunicación en general. Así como también se abordó el tema educativo y cultural. Ministros, comunicólogos, periodistas, educadores, historiadores, colectivos e individualidades dieron aportes significativos a la discusión. Además con un elemento importantísimo como lo constituyó la transmisión del debate en vivo y en directo de forma simultánea, desde distintos estados del país por VTV y TVES (Zulia, Anzoátegui y Distrito Capital). Hubo en esos espacios críticas demoledoras que reflejaron y clamaron por la necesidad de un cambio en nuestro aparato educativo, cultural y comunicacional. En este artículo no voy a referirme sobre ello, sino voy a presentar discusiones similares que se dieron en ámbitos académicos, públicos, y otros que se expresaron en libros ó en trabajos de investigación, en época de la democracia representativa, con el propósito de mostrar que dicho clamor tiene sus orígenes y antecedentes bien marcados casi con el nacimiento mismo de la televisión en nuestro país. De manera, que si no se pudieron impulsar los cambios en aquel entonces, llegó la hora de hacerlo y saldar la deuda que se tiene con la sociedad venezolana, ¡es ahora o nunca!

II-.Polémica planteada por filósofos, comunicólogos, educadores, sociólogos, animadores.

La polémica en torno a la televisión venezolana y a los medios de comunicación social privados en general, no es nada nueva, por lo menos se remonta a la década de los años 60, y se extiende hasta nuestros días. En esa discusión, sobre el papel de la televisión en nuestra sociedad, han participado destacados y connotados especialistas, los cuales enfilaron con crudeza severas críticas considerándola como la más antinacional, anticultural y pobre televisión del mundo.

Muchos académicos hoy contradicen los planteamientos que esgrimieron, abrazaron y predicaron ayer, sin embargo, en virtud de que dan aportes significativos a la discusión, se consideró pertinente tomarlo como marco referencial en el análisis (Antonio Pascuali, Marcelino Bisbal).

La polémica allí planteada, refleja el espíritu crítico de los entendidos en la materia, cada cual con sus matices abordan la influencia de la televisión en nuestra sociedad e incluso aportan ideas y planteamientos para hacerle frente a vorágine de estos medios  modeladores de conductas. Algunos con enfoque marxistas aducen  a la televisión como un ente alienante y al servicio de los intereses de la clase dominante, otros centran sus análisis en una visión ética y moralista, otros, lo analizan bajo una visión mercantilista.

También se perciben propuestas más pragmática que invitan a la sociedad venezolana a asumir una postura crítica y a ejercer presión ante los organismos  reguladores del espectro radioeléctrico. Todos los escritos aquí  recogidos a mi juicio tienen un gran valor por cuanto abordan con preocupación el tema comunicacional.

1-. Antonio Pascuali, muy conocido en el campo comunicacional, sostenía en su obra: Cultura y Comunicación de Masas,1990, que la televisión desde que sale al aire en 1952, no cumplió su rol social y menos educativa, ya que editó programas de pésima calidad: De la misma forma y quizás con un tono más radical, cuestionaba a la televisora comercial (RCTV y VENEVISIÓN) debido a que su norte era netamente mercantil, por lo tanto su espíritu era la ganancia y el lucro, dejando de lado una de sus obligaciones, educar.

Concluía criticando al gobierno democrático de entonces por su indiferencia…”Mientras los hombres de gobierno, los responsables de la cosa pública, los personeros de la cultura, no se declaren en rebeldía contra la situación presente no vivan la necesidad de revisar a fondo los métodos de explotación del medio, estaremos excavándole el cauce a un agua que no quiere correr. Hay que crear pues, la rebeldía y las motivaciones al cambio. Es un reto a la capacidad de la cultura nacional de darse un futuro mejor, más racional y menos egoísta” (Pascuali; 1990, p.293).

2-. Así mismo, los cuadernos de educación, en especial “Juicio a Sopotocientos” (Plaza Sésamo) “Educación y Medios de Comunicación” publicada en la década del 70, realiza un interesante estudio bajo el esquema de análisis marxista. En su edición de abril de 1974; N° 14, realiza un conjunto de señalamientos destacando que las clases dominantes no sólo controlan la economía sino también la ideología a través de la difusión cultural de programas y mensajes estereotipados que pretenden alienar y convertir a los ciudadanos en seres acríticos, pasivos, conformistas, carente de identidad y valores, susceptibles a la manipulación, al consumo exagerado, en fin, los medios inculcan según esta visión la ideología de la clase dominante, ocultando la realidad y convirtiéndose en instrumentos para colonizar y mantener una situación de dependencia.

No obstante, emplazan al aparato escolar, a la escuela, liceos y universidades, a convertirse en la conciencia crítica de los medios. Proponen convertir el aparato escolar  en un centro de discusión y de talleres permanentes a objeto de propiciar desde allí los cambios pertinentes. El proyecto incluía a su vez a las comunidades.

3-. El destacado filósofo Ludovico Silva, en su libro Teoría y Práctica de la ideología, 1971, sostiene que “los medios de comunicación social en Latinoamérica, constituyen más que el sistema educativo y religioso, el genuino instrumento ideológico de que sirve el capitalismo monopolista-imperialista para perpetuar la dependencia en las cabezas mismas de los neocolonizados” (Silva, L; 1971. P. 153).

Realiza un interesante estudio sobre los comic y su repercusión en la población infantil, los cuales están cargados de mensajes subliminales donde se impone el capitalismo como sistema económico, social y cultural.

Manifiesta que Mafalda en Argentina y Rius en México, han dado pasos significativos para contrarrestar la arremetida imperialista a través de las comiquitas Rico Mac Pato, Tarzán, El Fantasma, Mandrake El Mago, etc.

4-. Orlando Albornoz, sociólogo dedicado a la investigación educativa, analiza con agudeza a los medios de comunicación y propone elevar el espíritu crítico de los individuos, la familia, la escuela y la comunidad en general, con el propósito de convertir a la televisión en un instrumento educativo y útil a la escolaridad.

Se refiere a la televisión de la siguiente manera “contribuye a reforzar la ignorancia y la sumisión por cuanto maltrata la conciencia de los venezolanos, ofrece violencia, juegos de azar, la llamada farándula(…)desempeña un papel contrario al desarrollo nacional, en conclusión para Albornoz, la televisión ofrece un modelo social que propone diferenciaciones de clase, de raza, de sexo, así como también proyecta símbolos  históricos y culturales que no se corresponden a la familia, a la comunidad, a la nación venezolana”.

Dentro de los pasos a seguir para abordar con capacidad crítica a los medios se encuentran:

1-. Enseñar a los niños y a los adultos, padres y a los maestros a interpretar a los medios de una forma común.

2-. Aprender como la televisión afecta a nuestros sentimientos, emociones y concepciones de la realidad.

3-. Examinar cuidadosamente la naturaleza de la violencia en la televisión así como la moral del medio.

4-.Explicar al niño como la TV distorsiona la realidad.

5-. Ante el mal uso del lenguaje en los programas cómicos, discutir a fondo con los niños sobre el papel adecuado del lenguaje.

Albornoz en su libro La Familia y la Educación del Venezolano, 1990, concluye realizando un llamado a las comunidades a los fines que se organicen, discutan sobre el papel de los medios y en base a ello, eleven la queja ante organismos competentes.

5-. Por su parte, Marcelino Bisbal, exdirector de la escuela de Comunicación Social de la UCV, en un artículo que denominó “Desde la otra orilla”, enfatizaba el carácter ético que deben tener los medios, recalcando que en éstos deben estar presente una eticidad y moralidad que considere al otro como ser humano, agrega a su vez que los medios, un buen número de ellos, no están a la altura de que los tiempos exigen y lo que el ciudadano requiere en orden a la información, el entretenimiento y la cultura. (Bisbal, M; P.228)

Para este comunicador social, la educación no puede ser pensada al margen de las estructuras comunicacionales por cuanto éstas se han edificado como entes mediadores de las sociedades actuales, de modo que las instituciones como la escuela, la familia y la religión vienen siendo reemplazadas por la industria cultural del audiovisual. Finaliza afirmando que la escuela debe jugar un rol en la formación de competencias para clasificar, ordenar, interpretar, jerarquizar y criticar el tan fluido y caótico mundo de las imágenes y palabras en el que vivimos, en ese sentido tendríamos más actores y menos espectadores, rompiendo con el esquema productores, reproductores.

6-. Renny Ottolina, quien realizo un juicio a la televisión venezolana, mediante un escrito publicado por la Revista Resumen, N°346, el día 22 de junio de 1980, destacó que “la TV en Venezuela, suelta sus andanadas diarias de telenovelas donde las hijas se disputan el marido de la madre, la madre no sabe quienes son sus hijos o donde los hijos no saben quienes son sus padres. Gracias a este concepto de televisión surge el programa donde un hombre, impulsado por la necesidad o la ignorancia, no vacila en exponerse al ridículo a costa de su dignidad (…) la televisión venezolana tiene una influencia en el hogar mucho mayor que la de cualquier otro medio de comunicación masiva. Su fuerza es terrible. Esa fuerza implica una mayor responsabilidad. Quién no sabe asumir esa responsabilidad no está a la altura de la fuerza de la cual dispone. Es hora de que la televisión venezolana éste a la altura de su fuerza. Los patrocinadores no deben pagar programas donde haya situaciones que vayan contra de la dignidad familiar ni aquellos que puedan deformar la percepción que los niños deban tener de la vida. Las agencias de publicidad tienen la obligación de no recomendarlos, las estaciones de televisión de no producirlas”.

Como se puede apreciar en los análisis aquí expuestos, ya desde varias décadas se viene reflexionando y proponiendo un modelo comunicacional, educacional y cultural distinto a los impuestos por las clases dominantes. Desde esta trinchera, hacemos un llamado a los ministros responsables (Comunicación, Educación y Cultura) a no desmayar en ese propósito y acelerar los cambios que se requieren, ya que en nuestro país,  la escuela y los medios de comunicación de masas han jugado un rol fundamental en la implantación, legitimación y naturalización de la sociedad capitalista. De la misma forma, la industria cultural ha sido usada como un arma para tales fines.

Dichos aparatos han enfilado todas sus baterías contra la historia y las distintas expresiones culturales de nuestros pueblos, imponiendo sus códigos de consumo, sus símbolos imperiales, sus patrones de conducta, sus valores culturales, su estética, su pensamiento, en fin, sus usos, modos y costumbres. Es por ello que atacan lo autóctono, el sentido de pertenencia, el arraigo, la identidad. Centran sus esfuerzos en borrar la memoria histórica de los pueblos y desaparecer sus raíces históricas y culturales.

Vamos pues ministros, junto a la sociedad venezolana a ejercer los cambios y transformaciones. Los análisis, estudios, diagnósticos, propuestas y sugerencias ya existen; sólo falta voluntad para transformar el aparato escolar, comunicacional y cultural. Sólo así tendremos patria y podremos garantizar una independencia política y cultural real y verdadera.

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