Pluma contestataria

En Respuesta al Periodista y Director del Diario Últimas Noticias Profesor Eleazar Díaz Rangel

Me puedo considerar uno de los tantos asiduos lectores y seguidores de la pagina “Los domingos de Díaz Rangel” que religiosa y gustosamente leo cada semana en el diario Últimas Noticias, del cual usted es director. La ocasión es propicia para plasmar en estas líneas, una sana crítica que nos llame a todos a una profunda reflexión y, a su vez para manifestarle mi más absoluto desacuerdo con el planteamiento que he podido evidenciar en uno de los párrafos de su artículo, pag. 12, con fecha del 02-12-2012 del mencionado diario y que a continuación me permito citar: “ Si el alto gobierno estudia la posibilidad de liberar a varios políticos presos y autorizar el regreso de algunos exiliados, no entiendo por qué la liga de beisbol no reconsidera en esta navidad la sanción del catcher Yorvit Torrealba” fin de la cita. Considero inequívocamente que haciendo uso legítimo de su condición de extraordinario periodista, profesor universitario de varias generaciones y luchador social de una amplia trayectoria que lo caracteriza y apelando seguramente al inicio de la época decembrina, para promover los necesarios canales de dialogo entre los distintos sectores de la sociedad venezolana, los constantes llamados a la convivencia pacifica y a la muy trillada “reconciliación” es que usted trae a colación tal propuesta. Todavía recuerdo con indignación las imágenes de aquel encuentro de beisbol donde el pelotero y catcher de los Leones del Caracas Yorvit Torrealba, se dirigió con tanta agresividad y poco espíritu deportivo al Umpire principal, golpeándolo físicamente y agrediéndolo verbalmente, dejando un sabor amargo en nosotros los televidentes, entre los que se encontraban seguramente miles de niños y jóvenes que ven en estas figuras del beisbol sus ídolos a emular, pero más grave aún fue la deplorable reacción de los fanáticos asistentes al encuentro, que con sus abucheos y pitas hacia el Umpire, avalaron el irresponsable accionar del catcher venezolano . Su violento comportamiento y reprochable actitud en el campo de juego, fue objeto de una severa sanción por parte de la liga venezolana de beisbol profesional, quien le suspendió si mal no recuerdo por 69 partidos, lo que lo ha mantenido fuera de competición parte de la temporada anterior y lo que va de esta. Como seguidor que soy de los Leones del Caracas, condeno enérgicamente este tipo de actitud que distan mucho del profesionalismo que deben caracterizar a un pelotero de grandes ligas, donde muchos de ellos son referencia y modelos a seguir por la juventud.

Muchos venezolanos nos preguntamos el por qué de esta conducta antideportiva que raya en lo vulgar y grotesco y afectan el maravilloso espectáculo de la pelota venezolana, que cuenta con miles de seguidores en todo el país. Rememorando mis años de infancia allá en Santa Cruz de Mora; hermoso pueblo del Estado Mérida, donde el respeto a las personas mayores es considerado un sacrosanto deber, al menos eso fue lo que mi padre me inculcó con tanta vehemencia. Siempre me llamó poderosamente la atención, la cultura contestataria, de permanente irrespeto y altanería de una gran parte de los caraqueños(a) – con sus honrosas excepciones– hacia los pobladores de la provincia, de allí que surgiera el abominable dicho popular “ Caracas es Caracas y lo demás es monte y culebra”.

Y es que esto tiene una lógica antropológica y sociológica, que por razones de espacio y de tiempo me voy a limitar de comentar. En mis cortos años que viví en la ciudad capital pude presenciar un sinfín de espectáculos verdaderamente bochornosos, tanto en entidades bancarias, universidades, Metro, organismos públicos etc. que contrastan radicalmente con la idiosincrasia andina a la que orgullosamente pertenezco. Que ésta cultura respondona -parece haberse extendido por todo el cuerpo de la república- por llamarla de alguna manera, significa el ABC en nuestro país y, es que las ofensas, los improperios, el lenguaje soez están a la orden del día, no solo en el campo de la política y de la farándula, que ya es mucho decir, o del ciudadano común y corriente, sino que ya algunos atletas de renombre se han visto implicados en este tipo de escándalos. Sin pretender ser sociólogo o psicólogo social, estoy convencido de que uno de los factores del problema de la inseguridad, el maltrato infantil y la violencia de genero entre otros, tienen sus causas en la desintegración de familias enteras; en el proceder de algunos ciudadanos que han sido víctimas de un sistema socio-económico injusto e inhumano como es el sistema capitalista, que a diario los arroja al oscuro mundo de miserables flagelos y les niega la posibilidad de crecer plenamente como individuos íntegros y fundamentalmente que contamos con un sistema educativo precario, improvisado y minado de innumerables fallas, que desde el mismo núcleo familiar, pasando por las instituciones educativas en los distintos niveles, constituyen el epicentro de un irrespeto generalizado, ausencia de elementales valores que han convertido a nuestro país en una sociedad potencialmente agresiva,violenta y carente de un mínimo de respeto entre sus habitantes. Se equivocan quienes piensan en que lo sucedido con el catcher Torrealba es un hecho aislado, producto de la euforia propia del beisbol, en lo absoluto, sencillamente responde a lo que anteriormente expuse en líneas anteriores, aunque reconocemos que tuvo el coraje y la disposición de ofrecer disculpas al país entero, no obstante, este arrepentimiento no lo exime de su responsabilidad en el hecho.

Ciertamente Profesor Diaz Rangel usted se acogerá en aquella máxima de que “errar es de humanos y rectificar es de sabios” pero si no se actúa con firmeza y determinación ante este tipo de situaciones que enlodan el buen desarrollo de la fiesta beisbolera, tristemente entonces, serán reiterativas estas indeseables actitudes que ya se están observando en otras disciplinas deportivas que tampoco escapan a esta realidad. Yo saludo la decisión acertada en sancionar al pelotero Yorvit Torrealba, ya que esto marca ineludiblemente un precedente, para que sucesos como estos más nunca vuelvan a repetirse, de lo contrario seguiremos viendo muchos deportistas envalentonados, guapos y apoyados, por instituciones que se harán de la vista gorda, convirtiéndose lamentablemente en cómplices y alcahuetes de estas despreciables actitudes.

Haciendo un paréntesis, permítanme establecer un paralelismo desde el punto de vista social y es con respecto a que hemos tenido lastimosamente un Estado débil, blandengue y permisivo, donde las instituciones que lo conforman, -inexplicablemente en 14 años de proceso revolucionario- permiten que unos Señores llamados PRANES, cuenten a sus anchas con ciertos privilegios y prerrogativas para hacer tropelías de distinta naturaleza, poniendo en Jaque más de una vez al gobierno, en donde unas pantomimas y tarifadas ONG de derechos humanos alzan su voz para señalar y denunciar el atropello del cual son objeto los distinguidos caballeros de la industria carcelaria (al diablo los derechos humanos para tantos melandros). Como dice Eduardo Galeano, ese gran escritor Uruguayo “ el mundo al revés” o en otras palabras, el cinismo elevado a la enésima potencia . Finalmente quiero dejar claro mi posición frente a la conducta del catcher Yorvit Torrealba, que la rechazo y la condeno categóricamente y, en ese particular difiero totalmente con el Profesor Díaz Rangel, quien goza de mi más alta estima y admiración, por ser uno de los pocos periodistas con mayor reputación y credibilidad en la actualidad, por encontrarnos ideológicamente en el mismo bando , aunque no comparta su criterio, soy profundamente respetuoso de los puntos de vistas contrarios a mi parecer, por ende repito con Toby Valderrama: irreverencia en la discusión, lealtad en la acción y en los principios y que continúe por siempre la interesante batalla de las ideas.

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