Un recado para el nuevo Ministro Ernesto Villegas

Nos alegró mucho cuando vimos y escuchamos la designación de Ernesto Villegas como nuevo integrante ministerial del equipo de trabajo del Presidente Chávez, aliñado con una brillante crítica y autocrítica de la gestión oficial a todos sus niveles: una verdadera lección para seguir adelante en la construcción del camino al socialismo.

A Ernesto nos une en lo sentimental-revolucionario, el hecho de haber sido amigo y camarada de su padre el dirigente obrero, fundador de la CUTV y dirigente  nacional del PCV, Cruz Villegas, a quien el "cabillero" adeco Juan Herrera casi mata de un cabillazo en una manifestación y también porque Ernesto formó parte del Jurado que nos otorgó el Premio Nacional de Periodismo (Mención Opinión) en 2007. A través de mi hijo mayor, Ramón Antonio, quien acompaña al Prof. Giordani en el Ministerio de Finanzas, le hice llegar mis felicitaciones y el deseo de algún día poderlo visitar para hacerle personalmente unos planteamientos en torno a la prensa regional.

Por ahora quisiera que el Ministro Villegas se enterara que el problema planteado por el Presidente Chávez sobre la política comunicacional del gobierno, muchos periodistas y comunicadores revolucionarios, o medianamente revolucionarios, también lo veníamos vislumbrando desde hace tiempo y este humilde servidor se dirigió a todos los ministros que han pasado por ese Despacho, proponiéndoles discutir la política comunicacional del gobierno haciendo, primero, eventos regionales en ese sentido, que culminaran con una Gran Asamblea Nacional encabezada por el Presidente Chávez, en la cual desde hace más de ocho años han podido trazarse las líneas maestras de una comunicación social al servicio del proceso revolucionario bolivariano. Ni siquiera por cortesía tuvimos respuesta a nuestra inquietud, porque pareciera que para algunos altos funcionarios de este proceso muchas voces de nuestra provincia aún son menospreciadas como expresiones del "monte y culebra". Menos mal que el Comandante, como comunicador innato detectó el problema y puso los puntos sobre las íes o como se dice popularmente "puso el dedo en la llaga." Tengo confianza, Ernesto, que tu no serás un ministro más, sino el periodista revolucionario que contribuya a dar un vuelco a la política comunicación oficial, fortaleciendo de verdad a la prensa revolucionaria en todos sus niveles y manifestaciones.

Mucha suerte Ernesto confiamos en que lo harás bien.


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