Pildoritas 120 (año V)

Ernesto Villegas P.

Ya lo dije en un articulo anterior, la tarea de Ernesto Villegas como Ministro del Poder Popular para la Comunicación no va a ser nada fácil, sin embargo tiene todas las posibilidades de ser exitosa porque además de ser un profesional experimentado, con excepcional formación académica en el periodismo y en el derecho, ha vivido y se ha desenvuelto dentro de un sistema como el venezolano, en el que las contradicciones entre un periodismo de albañal, mantenido por inescrupulosos, pues tienen como base de sustentación la mentira, el amarillismo, la palangre, la extorsión, la entrega a intereses foráneos, que no es otra cosa que traición, una larga lista de amoralidades, y un periodismo que aunque crítico se ciñe a la disposición constitucional que establece taxativamente que la información tiene que ser veraz y objetiva.

No es un hombre improvisado, conoce a fondo los pormenores y características que se manejan en los medios de comunicación venezolanos y extranjeros, que tienen enfiladas sus baterías contra la voluntad de la mayoría del pueblo venezolano, que como ningún otro pueblo de la tierra ha demostrado su apego al sistema democrático pero a un sistema que se inició constitucionalmente hace 14 años y está en una lucha con todas sus fuerzas y recursos, contra quienes durante muchas décadas explotaron nuestras riquezas para beneficios particulares y del imperio, pero nunca del pueblo, sobre todo de los más pobres.

Esta verdad es la que debe mantener y hacer que prevalezca el nuevo flamante Ministro, un hombre portador de la vena revolucionaria, que no ha tenido jamás veleidades con la derecha y se ha mantenido firme y fiel a los principios inculcados por sus padres.

El pueblo revolucionario ha recibido con alegría la designación de Ernesto y abriga la esperanza de que por fin se establezcan estrategias que coloquen contra la pared a los mercenarios de la información, que deje en evidencia a los que utilizan el micrófono y la pluma para defender intereses foráneos y venden su conciencia al mejor postor pisoteando el código de ética y las leyes venezolanas.

Yo personalmente tengo una enorme fe en que su gestión va a dejar marca imborrable y lo digo porque viví una experiencia muy especial cuando tomé la decisión de donar mi biblioteca, contentiva de más de cien títulos que tienen que ver con temas sociales, autores de reconocida trayectoria dentro de la izquierda, en diferentes épocas.

Le escribí a ministros, al partido, a personajes ligados al gobierno de quienes pensé podrían relacionarme para acordar la entrega, de nadie obtuve respuesta con excepción de Ernesto, quien incluso me puso a la orden el periódico que dirigía para hacer la oferta.

Ese solo gesto me da pie para pensar que el ahora ministro es todo un señor y que en verdad es un profesional a carta cabal, en quien se puede creer que va a dar todo de sí, para que por fin este país pueda demostrar ante el mundo que se pueden derrotar las campañas, que durante tanto tiempo, a través de los medios de la derecha y al servicio del imperio, han dañado la mente de tantos venezolanos y han vendido fuera de nuestras fronteras una imagen  de la Patria de Bolívar totalmente alejada de la realidad.

Liguemos todos al éxito de Ernesto en esta misión nada fácil, pero para la que es quizá el mejor hombre de la Revolución, sin restarle méritos a otros compatriotas que han hecho lo suyo y han sentado las bases para que Ernesto pueda completar una obra nada fácil pero no imposible.

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