Fueron cuatro y no tres, los jonrones de Sandoval

La serie final del beisbol gringo empezó el miércoles pasado entre Gigantes de San Francisco y Tigres de Detroit. Estupenda clausura de esa disciplina deportiva si tomamos en cuenta que, por primera vez, intervienen en dicho espectáculo nueve venezolanos.

Un día después la prensa mundial reseñó la hazaña del compatriota Pablo Sandoval, baluarte en el triunfo sanfrasciscano. Reflejaron los medios que esa victoria tuvo su punto de apoyo en el madero del magallanero (Sandoval es ficha de Navegantes en Venezuela), quien y como acepta el lenguaje beisbolero se fue pa' la calle en tres ocasiones además de ligar contundente hit para una noche perfecta desde el plato.

La gesta del pelotero criollo, a mi modo de ver las cosas, no quedó allí. Al día siguiente los diarios criollos reportaban su proeza como lo que es: un hecho histórico que le permitió unirse al muy selecto grupo de apenas cuatro jugadores (incluyéndolo) capaz de jonronear tal cantidad de ocasiones en un juego de lo que pomposamente llaman Serie Mundial. Los otros tres son Babe Ruth (1926 y 1928), Reggie Jackson (1977) y Albert Pujols (2011).

No obstante, a mi juicio, el forzudo Sandoval pegó un cuatro cuadrangular: obligar a un sangriento diario de circulación nacional a mostrar una última página diferente a como lo hace diariamente. En efecto, el amarillento periódico no tuvo más remedio que ilustrar con la foto de Pablo y el relato de su epopeya en lugar de exaltar sangrientos homicidios como suele hacer.

Gracias al toletero, ese día y durante pocas horas, la incauta clientela lectora de ese medio impreso evadió la tortura a la que constantemente es sometida por la política editorial de esa cadena empresarial que ve en el sufrimiento ajeno una fuente segura de jugos pero cuestionables ingresos.

Afortunadamente, la jornada deportiva no produjo ataques al miocardio. De haber ocurrido, en la misma última página habríamos leído: ASESINO SANDOVAL JONRONEA LAS CABEZAS DE SUS VÍCTIMAS.


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