Hacia una mayor eficiencia comunicacional

Continuando las reflexiones sobre los temas que dentro de la gestión del Estado son sometidos actualmente a una profunda revisión, está semana expondré algunas ideas sobre las que debe orientarse lo comunicacional.

De entrada, una importante aclaratoria: para que la comunicación sea tal debe orientarse permanentemente hacia la dialogicidad, entendida en dos sentidos: 1) como la interacción entre quienes tradicionalmente han cumplido un rol difusor y quienes han sido relegados a la función de meros espectadores; y 2) como el debate entre puntos de vista distintos y aún confrontados, ofreciendo una visión más amplia sobre la realidad y su complejidad. Examinando las prácticas comunicacionales del Estado encontramos que si bien en el primero de los sentidos se ha avanzado bajo el soporte de las redes sociales, en el segundo se continúa en mora pues más allá de los esfuerzos individuales, tanto en la praxis general como en el discurso de algunos de sus participantes, sigue mostrándose preponderantemente sólo parte de la realidad.

Otra idea: Debe evitarse caer en el fetichismo de la tecnología, pues las herramientas sólo eso son, desvaneciéndose si no están sólidamente asentadas en contenidos e ideologías liberadoras. Forma y contenido deben formar un cuerpo único, pues son en sí mismas partes de un mismo mensaje.

Una más: el Sistema Nacional de Medios Públicos debe cumplir un papel orientado no sólo por el ejercicio responsable de la comunicación desde sus distintas plataformas sino que debe ser referencia de respeto a la Constitución y las leyes. Ello obliga a una severa revisión del papel que cumplen las y los comunicadores dentro del Sistema, erradicando procederes irresponsables como la emisión de acusaciones infundadas, el empleo de adjetivos descalificativos y el irrespeto a los límites legales fijados.

Cabe referirme a las responsabilidades del Ministerio de Comunicación e Información. Si bien le corresponde dedicarse a desmontar la agenda desinformativa privada respecto a los avances de la gestión de Gobierno, también debe orientar esfuerzos a promover “el acceso de todos los venezolanos y las venezolanas a la información oportuna, veraz, imparcial y sin censura” como lo señala su Visión Institucional, y aún más, a trascender hacia la construcción colectiva de una comunicación que dé cuenta del protagonismo del Poder Popular.

Al cierre, cito las bien encaminadas palabras del Ministro Villegas: hay que dejar de convencer a los convencidos. Y es que estar bien informados es un derecho de todas y todos que debe garantizar el Estado.

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