Reflexiones sobre el SNMP Actualidad

Recientemente el presidente ha pronunciado declaraciones en cuanto al sistema nacional de medios públicos que han causado revuelo o malestar dentro del mismo en diferentes espacios.

Como venezolano he visto que progresivamente la participación del soberano en los espacio mediáticos del estado ha sido domada, sesgada y canalizada únicamente hacia las directrices que las directivas tengan a bien manejar.

Recuerdo que a principios de este antaño llamado “proceso de cambio” VTV contaba con una excelente tribuna popular representada en aquel magnifico programa llamado “La lámpara de Diógenes” conducido por Diógenes Carrillo, ese conductor con todo su equipo se adentraba en las comunidades haciendo los programas hasta en la calle a pleno sol, algunas veces contaba con un toldito y otras con la impetuosa sombra de algún generoso árbol. Allí las comunidades se expresaban en cuanto a sus necesidades, hacían denuncias concretas de gestiones inconclusas o de personajillos del gobierno que prometían proyectos y luego nunca más regresaban a la comunidad dejando los problemas como estaban y en algunos casos hasta agravándolos con soluciones incompletas.

De pronto Una mañana, al encender el televisor me di cuenta de que aquella lámpara había sido apagada, aquella luz comunicacional fue ahogada por el manto de la censura; aquél programa ya no existía, nadie dio explicación alguna, de lo que si estoy completamente seguro es que aquel programa atacaba reciamente la burocracia y la ineficiencia dentro del gobierno. Quien sabe que poderes oscuros encarnados en funcionarios disfrazados de rojo decidieron silenciar al pueblo.

Hasta el propio presidente ha sido víctima o victimario de tal práctica.

Cuando el presidente inicio su propio proyecto comunicacional. Aló Presidente, la dinámica del programa era bastante sencilla, el presidente lo utilizaba para anunciar a la nación los progresos actuales y los proyectos futuros de su gobierno, y el centro del programa, la fuerza del programa se centraba en las llamadas que atendía el presidente. Era el pueblo hablando directamente con su máximo representante, sin intermediario alguno y con respuesta inmediata. La popularidad de aquella novedad se extendió inmediatamente por todo el país, a las pocas emisiones el flujo de llamadas era prácticamente inmanejable. Luego algunas personas que lograban comunicarse llegaron a plantear denuncias directas inclusive sobre la ineficiencia de ministros. Comenzaron entonces a ponerle sesgo a las llamadas. Estas pasaron de ser atendidas directamente por el presidente a ser atendidas por un equipo que aplicaba filtros y de esas llamadas previamente filtradas en cuanto al contenido que la gente quería expresar era lo que al presidente le pasaban.

El flujo de llamadas seguía siendo inmenso pero el presidente fue reduciendo el número de llamadas atendidas. De pronto un día las llamadas dejaron de ser atendidas y el programa paso a ser una especie de Hola Presidente, en donde bajo una evidente pauta se le permitía a algunos asistentes interactuar verbalmente con el presidente. Se dejo de lado el contacto directo con el ciudadano común y se comenzó a dar cabida a organizaciones de diferentes índoles. Cooperativas, organizaciones comunales, trabajadores de algunos proyectos Ect

Con el paso del tiempo aquella modalidad también desapareció y de la Idea y motivación Original del Aló presidente solo quedo el nombre, dado que la participación e interacción directa del ciudadano con su máximo representante quedo totalmente eclipsada.

El propio Chávez se fue apartando del pueblo O quienes allí estaban a su alrededor lo fueron apartando progresivamente sin que él se diera cuenta. Supongo que nuca lo sabré, lo relevante es que ocurrió.

Así progresivamente he visto como han aparecido programas fugases, que intentaron llenar ese vacío de comunicación directa con el pueblo y que rápidamente eran sacados del aire. Como si una mano diestra intentara desesperadamente mantener la división ancestral entre estado y nación; porque de esa manera impiden el desarrollo del socialismo.

En socialismo necesariamente el estado y la nación debe ser uno, deben estar fundidos, compenetrados y entretejidos, solo cuando la nación sea estado, habremos alcanzado entonces el punto de no retorno, la base sobre la cual edificaremos y puliremos en obra limpia el socialismo.

Sus reflexiones presidente ponen la tarea de una revolución comunicacional en manos de un aparato que ya ha silenciado al pueblo sutilmente con técnicas en donde proclaman canales de participación pero en la praxis real dicha participación es filtrada.

Creer que quienes actuaron de tal forma serán ahora capaces de reformar el sistema es un poco difícil para mí. La resistencia al cambio comienza a notarse en algunos voceros públicos.

La batalla continua, y aquí está el pueblo siempre con su voz alzada, veremos si en lo venidero dicha voz se hace presente realmente en el sistema nacional de medios públicos que además le pertenece a la nación, no a las directivas que lo conforman.

Un segundo de decisión por una eternidad de gloria


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