TVSA y el crisol de identidades de tonos entrecruzados que la convierte en un espacio para el abordaje comunitario

Están pasando cosas en San Agustín que no había pasado nunca y que hoy podemos decir que por primera vez en su historia cuenta con un medio alternativo comunicativo, pedagógico y visual que poco a poco se ha venido consolidando, fogueándose en la brasa que hace arder el fuego, a través de una infraestructura adecuada y con un equipo que se ha venido preparando, adueñándose de esos silogismo, signos e imágenes que se expresan e implican un conocimiento apropiado para deambular con pies firme dentro los andares que los lleva a convertirse en vocero activo, proactivo, alternativos, comunitarios y pedagógicos que se encuentran en el área de lo visual o en unos pequeños mutantes que empiezan a deambular como duendes que se foguean en silencio, entre las recónditas implicaciones que tienen que ver con un compromiso de alta relevancia.

Ya podemos decir que  es un hecho que San Agustín cuenta con una televisora (TVSA) y que es un producto que se ido creando y moldeando al calor de su propia gente, en el que la presencia foránea se ha hecho presente solamente para consolidar la parte técnica y en esto pudiéramos decir, que su aprendizaje se ha convertido en una acción retro alimentadora en el que ha imperado más la soltura,  facilidad, creatividad, transparencia, compañerismo , fraternidad y el querer hacer las cosas bien para que tal proyecto salga adelante, lo cual ha conllevado a que esa necesidad de incursionar en otros ámbitos se haga presente para demostrar que lo san agustinianos  si queremos demostrar que somos capaces de asumir una posición proactiva de crecimiento, que no nos quedamos a la reserva, sino que estamos asumiendo una postura protagónica y participativa que ha conllevado en el sector a que se consolide otra visión de futuro con olor a pueblo y donde la presencia de los sujeto de la acción que se caracterizan por tener una piel negra se encuentran allí como “la savia nueva que prende en los bullones la melífica codicia de los insecto” o como “El más grande árbol y la planta más tierna siente el estremecimiento con que natura lo despoja para dar libre retoño a las yemas nuevas” y “las hojas cubren la humedad de la tierra  y la mullida hojarasca no tardará en podrirse, para abonar el torrente circulatorio de los seres vegetales” (SOJO, Juan pablo -1976-. Noche buena negra (2da Ed.)Biblioteca Popular Mirandina. Colección Rómulo Gallego. Estado Miranda, Venezuela. PP. 87), es decir, deambulando, retrocediendo en el tiempo, buscando respuestas a tantas pregunta, dejando que la miranda se la coma el tiempo, como no queriendo echarle gránulos de polvos al pasando, al cual mira y quisiera retroceder para alumbrarlo como esa deidad cristiana que hay que alumbrar, con cerillos prendidos  que se ahogan, que mutila la calma, que te pone viejo y que le da ala a la paciencia para recobrar algún día la dignidad perdida de haber sido vendido como pieza de ébano por quien creíamos que eran nuestros hermanos, sin ninguna justificación, que se convirtió en una especie de “vacío en su vida el ruido del trafago” que se transformó en “una sensación tediosa que los privaba como un tosigo lento en el amanecer y atardecer que envolvía la paz de los ranchos humeantes; en el gorgotear del rocío en la hojas del cacaotal” (Óp. Cit. Pp. 65).

En este sentido, aplaudimos tal iniciativa que nace de esa base poblacional que siempre estuvo preguntándose cosas, que le daba libre albedrío a sus pensamientos, pero que siempre buscó salir de ese mutismo que lo mantenía parcelado, callado, discreto en silencio  que los había llevado a que aflorara  la necesidad de organizarse para hacer de la idea un hecho que permitiera que los san agustinianos contaran con un medio alternativo, comunitario, pedagógico y visual (TVSA), que fuera propio de la comunidad y que estuviera en mano de creadores como Macías, Gustavo, Dany, Diego Castilla, Diego, Carlos y otros…, todos domiciliados en la parroquia, y que desde hace mucho tiempo había nacido en ellos el germen de la preocupación y porque este se había convertido en una necesidad, porque siendo San Agustín una parroquia de tata trayectoria histórica y musical, adolecía de la existencia de un vínculo interactuante visual que la consolidara como una parroquia patrimonial, lo cual había conllevado a crear una atmósfera negativa que incitaba al escepticismo que ponía en peligro la paz, la salud, la convivencia pacífica que debe existir…, pero que hasta el momento se había hecho sentir con una marcada omisión, en contra del sentir de quienes nos encontramos en el área, puesto que habiendo tantos proyecto socioculturales, todos estaban y están dedicados solamente al desarrollo de la empresas culturales, la  Industria de boulevard o de sus proyectos personales (salvo dos o tres que si están dedicado al desarrollo sociocultural dentro de la comunidad), dejándose de un lado el desarrollo de las otras áreas de la cultura (como el fomento y los estímulos a la creación, la investigación y al desarrollo de la actividad artística y cultural)  y la inquietud en  ahondar en el nuevo Proyecto Ético Socialista Bolivariano que parte de la constatación de una realidad cuyos rasgos se visualizan en la confrontación entre un viejo sistema que no ha terminador de fenecer (capitalismo) basado en el individualismo egoísta, en la codicia personal y el afán de lucro desmedido y un nuevo sistema (el Socialismo) que está naciendo y cuyos valores éticos promueven la construcción de una nuevo estado, donde sus Instituciones están llamadas a ser el espacio por excelencia.

 

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