Venezolanos colonizados que actúan como soldados del imperio

Los colonizadores culturales y mentales tienen sus puertos -Hollywood-, en los Estados Unidos de donde parten diferentes formatos con miles de horas de contenidos para el cine y la televisión, para colonizar nuestros pueblos.

De Estados Unidos nos viene la música, moda, franquicias, el arte, la subcultura urbana, los estereotipos del enemigo que se ha de odiar, la marca a consumir, hasta la democracia que debemos tener.

Históricamente el cine y la televisión yanqui nos han enseñado a odiar al “enemigo”: indios, negros, comunistas, vietnamitas, islamistas, árabes, musulmanes, el “narcoterrorismo” -que justifica bases militares en Latinoamérica- y desde el 11 Septiembre de 2001, al “terrorismo internacional”.

Mi generación con las películas y series del oeste “americano” prácticamente nació odiando los pueblos originarios del norte del continente: Apaches, Cherokee, Cheyenne, Comanche, Navajo, Sioux, etc.

Duele decirlo, pero no conocíamos a los pueblos originarios de Nuestra America” y sus luchas

Los capitalistas dueños de las empresas de comunicación en Venezuela (radio, televisión, prensa, circuitos de cines, etc.) hacen acopio de la producción audiovisual colonizadora y nos siembran los valores e ideología del imperialismo.

La ventaja que tiene el imperialismo en nuestro país, es que sus lacayos van creando constelaciones -quintas columnas- de venezolanos que actúan como soldados del imperio.

Hollywood impone “sutilmente” a Estados Unidos como el tipo ideal de sociedad que debemos calcar: el país que lanzó dos bombas atómicas contra Japón, destruyó Irak, el mayor consumidor de drogas y cocaína del mundo y el que ha cometido el mayor número de crímenes de lesa humanidad.

La Presidenta de Argentina, Cristina Fernández de Kirchner, lo entendió y ha creado un polo Industrial y de Producción de Contenidos Audiovisuales –cine y televisión- para transmitir los valores, ideales y cultura Argentina.

La Revolución Bolivariana debe acelerar la producción de contenidos audiovisuales del imaginario socialista: grandes y pequeños contenidos, de contrastes, afirmación y reconocimiento de la identidad nacional; de cambios y rupturas, en fin, un proceso de descolonización cultural y mental.

Un proceso de descolonización cultural y mental, que desmonte sin privilegios todo el andamiaje de dominación tangible e intangible.

En ese sentido he propuesto que el Estado regule, controle, produzca, adquiera y provea todos los contenidos de la TV en Venezuela (abierta, satélite, cable, etc.) en el horario correspondiente entre las 06 de la tarde y 10 de la noche.

Nuestra humilde propuesta dirige sus baterías a impactar lo mas profundamente (que sea objetivamente posible) a la televisión, el cine, que junto a la familia y la escuela nos “inoculan” desde temprana edad toda la carga cultural, ideológica, simbólica de sumisión ante la hegemonía y dominación capitalista.

Y en el contexto de las iniciativas regionales de integración, de las luchas internacionales por la mulltipolaridad, igualdad y horizontalidad de las relaciones y ante el proceso de globalización, no podemos olvidar que: hay países que globalizan -globalizadores- y países globalizados y en esa lucha dialéctica, los países del ALBA-TCP y UNASUR deben concertar un proceso de descolonización cultural crear su propio imaginario, es una cuestión de sobrevivencia. 

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¡El Socialismo se gana o se pierde en la cabeza de los Pueblos”     

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