Paralelismo entre dos productos mediáticos: capriles Radonski y Enrique Peña Nieto

El día primero de Julio el pueblo mexicano sufrió otro duro golpe en el proceso de conquistar su libertad al ver cómo el candidato de la derecha representando al partido PRI (Partido Revolucionario Institucional) amañaba los resultados de la contienda electoral para usurpar el puesto de la jefatura del gobierno mexicano. Innumerables denuncias de compra de votos con dinero en efectivo y con tarjetas para gastar en tiendas por departamento pesan sobre Enrique Peña Nieto, las cuales están siendo actualmente analizadas por el IFE (Instituto Federal Electoral) y consignadas por el PRD liderado por Andrés Manuel López Obrador (AMLO), el verdadero presidente de México al que ya le han robado las elecciones en par de oportunidades (2006 y 2012). Incluso se tienen evidencias de asaltos por grupos armados a mesas electorales donde secuestraron a jefes de mesa en distintas regiones del país, asesinando incluso a uno en pleno proceso electoral, intentos de “hackeo” del PREP (Programa de Resultados Electorales Preliminares), entre otras denuncias consignadas. AMLO que ha denominado su programa político en varias ocasiones como “La República del Amor” nuevamente ha sido despojado del mandato que le dio el pueblo a través de las elecciones y ahora le toca nuevamente batallar, ante las instituciones carcomidas del estado mexicano, su legitimidad como verdadero presidente de los mexicanos.

Enrique Peña Nieto es un producto confeccionado a la medida de poderes oligárquicos que mueven tras bastidores los hilos que controlan la “democracia” en México y que manejan, a su conveniencia y como verdaderos titiriteros, al ocupante del palacio Presidencial de México. Este candidato es apoyado abierta y descaradamente por Televisa, el emporio comunicacional más poderoso de México y por 20 familias que controlan aproximadamente el 7% del PIB en el país. Estas familias son dueñas de empresas como Bimbo, Cemex y con conexiones con el grupo Carlyle, éste últime presuntamente ligado a las guerras e invasiones que ha llevado a cabo el imperio norteamericano en la presente década. La difusión mediática que tuvo Peña Nieto antes y durante la campaña fue increíble, apoyado por el grupo Televisa. Su matrimonio con la conocida actriz de telenovelas Angélica Rivera representaba una excelente estrategia que el grupo Televisa intentaría capitalizar en el tablero político y que le daría ese “picante” necesario para explotar su campaña a la presidencia.

Esta última idea que he referido en el párrafo anterior es una treta utilizada por los poderes mediáticos y económicos para intentar darle plataforma a un personaje sin liderazgo y sin conexión con el pueblo. La estrategia de la inclusión del candidato al “show business” y ligarlo a una actriz de las telenovelas, tan importante industria en el país mexicano, resultaría ese envión artificial utilizado para intentar enamorar al pueblo y hacerlo suyo, ya que conocen las limitaciones, la ausencia de carisma y sobre todo de proyectos políticos del candidato.

Ahora hagamos el mismo ejercicio y sin necesidad de hacer abstracción alguna…no encontramos demasiados lugares comunes en el candidato de la derecha venezolana?. Un Henrique Capriles, candidato totalmente gris, sin ideas, controlado absolutamente por poderes económicos y mediáticos y que incluso fue explotada su relación sentimental con Erika de la Vega, así como sucedió con su par Leopoldo López que fue vinculado con la periodista y conductora de noticias Ana Vaccarella y que ahora se encuentra casado con otro personaje de la farándula. Son estrategias bien aprovechadas mediáticamente para intentar darle entrada en un terreno político donde carecen de ideas y sobre todo son profundamente impopulares y buscan el mundo de la farándula para intentar acercarlo a un pueblo, que si no está suficientemente despierto puede salir engañado en esta suerte de “pan y circo” a la vieja usanza imperial romana.

La diferencia entre el pueblo mexicano y el pueblo venezolano en este caso radica, en mi humilde opinión, en el gran salto cuántico que representa la mal llamada democracia, cuando es representativa y una democracia mas cercana en su esencia, que es la de carácter participativo. Las “democracias” representativas, que caracterizan a buena parte de nuestra América Latina, son esquemas donde los anhelos, sueños y necesidades de un pueblo se pierden en numerosos escaños o por así decirlo alcabalas politiqueras, pasando por varios tamices (líderes sociales, bases de los partidos políticos, sus dirigentes y por último hasta una asamblea o congreso). Es así como aquel que va a buscar agua y a falta de una totuma o ponchera solo le queda el uso de las manos: los anhelos y deseos de los pueblos, principal receptáculo de los beneficios democráticos, se va perdiendo entre tamices y ciernes hasta llegar como voces distantes a una asamblea o congreso que mantiene los curules calientes para seguir cobrando sus sueldos, porque su principal supervisor, que es el pueblo, está tan lejos de la cadena de mando, que poco le importa a los representantes del poder legislativo si cumple o no con sus funciones. La democracia participativa ejerce cada vez más el poder que reside en él y es el principal beneficiado en las políticas públicas.

Desde mi punto de vista, el pueblo mexicano está aún restregándose los ojos pero con las sábanas aún pegadas al cuerpo mientras que el pueblo venezolano no sólo se ha despertado y levantado de la cama, sino que se cepilló los dientes y comienza a disfrutar de su arepa y café mañaneros. México tiene un reto grande ante si: ejercer el poder que no sólo reside en el pueblo desde un punto de vista teórico sino que debe activarse en ese ejercicio del poder y así luchar por lo que le es justo. Resulta increíble ver cómo la historia de los pueblos nuestroamericanos son tan parecidas, razón tenían nuestros libertadores a lo largo y ancho de nuestro continente al darse cuenta de estas grandes similitudes que aún se mantienen en nuestra historia contemporánea.

Para finalizar, recomiendo ampliamente el documental que transmitió Venezolana de Televisión titulado “Los dueños de la democracia” donde se desarrollan los temas que yo aquí he reseñado muy brevemente con relación al proceso electoral mexicano del 2006.

Honor y gloria a los pueblos libres de América Latina,


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