Hasta que el destino nos alcance

DESDE CARACAS.- Cuando Teodoro Petkoff llegó al estacionamiento del Hotel Ávila, en San Bernardino, lo iba pensando dos veces. Todavía no creía que Miguel Henrique Otero lo hubiese invitado para un acto por la unidad. Sin embargo, le alegraba que Ramón Guillermo Aveledo, un excopeyano que después abandonó el partido y un día apareció como presidente de la liga de Béisbol Profesional, “vainas de la vida”, pensó el catire del Batey, estuviera allí.

El día antes, un periodista amigo lo llamó para decirle que “Miguel Henrique está invitando para el Hotel Ávila a un acto donde tú vas a estar con él, así que no vayas a llamarlo bobolongo, porque se viene abajo la vaina”.

Petkoff sonrió. Y le dijo que no se preocupara, que lo más importante era ganarle las elecciones el 26 de septiembre a Chávez.

Caminó lentamente hasta el local donde se iba a celebrar el acto, y vio que se le acercaba uno de los periodistas de Zurda Konducta, y Petkoff, pensó; “Ni de vaina, a este mejor no le paro bola, porque me voy a arrechar, y de repente echo a perder el acto. Seguro que este quiere provocarme con la vaina esa de que ahora bobolongos somos todos, como que si yo fuera pendejo”. Siguió rumbo al salón y no le paró al periodista. Hubo un tímido aplauso cuando hizo su entrada y fue directamente a saludar a María Corina Machado, quien había sido la primera en llegar; después saludó efusivamente a Ramón Guillermo Aveledo y esperó que Miguel Henrique Otero lo saludara a él, “que no piense ese bolsa que yo lo voy a saludar primero”.

Miguel Henrique Otero, sin ninguna vergüenza, se le fue encima y “qué hubo Teo, ¿cómo está la vaina?’ ¿Cómo te trata el dictador?”. Petkoff sonrío celebrando la salida del director de El Nacional y luego se sentó a esperar que lo llamaran para dar las palabras que le habían pedido.

Primero, habló Ramón Guillermo Aveledo y luego Miguel Henrique Otero, “y ahora lo que todos ustedes están esperando, el fracasado de siempre, perdón, el candidato de siempre, Teodoro Petkoff”. El hombre se paró frente al micrófono y se largó a decir que “ahora más que nunca el gobierno está mal, y la oposición está bien”. En fin, su mismo discurso y su mismo texto de los editoriales de su periódico. Y después del aplauso, se fue a sentar.

Una vez finalizado el acto, Miguel Henrique Otero se le acercó y le dijo, “Te ganaste la primera página de El Nacional para mañana, con ese discurso nos vamos a ganar unos cuantos votos”. Y Petkoff, le dijo: “Bueno, cuenta que mañana también te saco en primera página, para que la gente vea que estamos unidos y que aquella vaina de bobolongo se olvidó”. El editor de El Nacional volvió a tomar la palabra: “Lo importante es la unidad, tenemos que salir del autócrata, como dice tu amigo Pompeyo, y para eso hay que olvidar esas vainas, yo sé que tú dijiste esa vaina nada más que por joder”.

Petkoff estuvo a punto de decirle que lo había llamado así porque se lo merecía o porque en realidad lo consideraba un bobolongo, pero se aguantó.

Al día siguiente, El Nacional tituló: “Miguel Henrique Otero y Teodoro Petkoff convocan a apoyar la unidad”. Vamos a reír un poco.


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Roberto Malaver

Periodista y escritor. Niega ser humorista, a pesar de algunas evidencias que indican lo contrario. Co-moderador del popular programa "Los Robertos", al cual insisten en llamar "Como Ustedes Pueden Ver". Co-editor del suplemento comico-politico "El Especulador Precóz". "Co-algo" de muchos otros proyectos porque le gusta jugar en equipo.

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