Los
colombianos se unieron este jueves en una gran jornada nacional para
exigir la concreción de un acuerdo humanitario que permita el retorno a
sus hogares y con vida, de los 45 retenidos por las Fuerzas Armadas
Revolucionarias de Colombia (FARC), en una movilización que buscó hacer
un llamado de atención a las autoridades gubernamentales.
El coordinador de
la Red de Paz en Colombia, Eduin Uribe, dijo a TeleSUR que el llamando
de los marchistas es el del "sí al canje humanitario" y ratificar la
tajante negación "al rescate a sangre y fuego", refiréndose a la vía
militar.
"Hoy el clamor
desde las organizaciones sociales, desde las víctimas de secuestros y
sus familiares, es que se produzca un acuerdo humanitario que favorezca
el canje y esté a favor de la vida", acotó Uribe.
La jornada,
promovida por el gobernador del departamento del Valle del Cauca,
Angelino Garzón y a la que se fueron sumando otros mandatarios
regionales, sindicatos, empresarios, líderes religiosos y
organizaciones sociales, elevó una protesta al mundo por la muerte de los once diputados vallecaucanos.
"Es muy importante para Colombia el acuerdo humanitario y que se ponga fin a la práctica del secuestro", dijo Angelino Garzón.
El corresponsal
de TeleSUR en Colombia, Camilo Romero, reportó que la jornada de este
jueves se ve marcada por dos objetivos. Uno planteado desde los
sectores sociales que rechazan la vía militar para el rescate y abogan
por el canje humanitario; y el otro promovido desde el Gobierno por
Állvaro Uribe que exige la entrega de los cuerpos de los diputados
muertos y hace un llamado a los ciudadanos a no apoyar el despeje de
los municipios Florida y Pradera tal y como lo exigen las FARC.
En
Bogotá una gigante bandera de Colombia ondeada en la Plaza de Bolívar,
sitio que sirvió de punto de partida para la cadena humana de
solidaridad con los secuestrados, la cual se extendió por todos los
rincones de la ciudad y que estuvo encabezada por el presidente Álvaro Uribe.
Cientos de
trabajadores también se hicieron parte de la movilización, participando
activamente en las calles o desde sus puestos de trabajo. "El Gobierno
y las FARC deben declinar sus prepotencias. Estaremos en la protesta
porque rechazamos el secuestro y las desapariciones y exigimos los
acuerdos humanitarios", dijo el presidente de la Central Unitaria de
Trabajadores, Carlos Rodríguez.
La difusión el pasado 3 de julio, de un video de 7 retenidos
por las FARC en el que piden a Uribe concretar un acuerdo humanitario,
motivó a los colombianos a apoyar la petición de las víctimas y
rechazar el rescate por la vía armada, ordenado por el presidente Uribe.
"Ya que lo están
pidiendo tanto los retenidos como nosotros las familias le pedimos al
Gobierno y a las fuerzas militares que por favor se sienten y llamen a
la guerrilla para que se hable sobre el intercambio humanitario o la
libertad de nuestros secuestrados, ya son muchos años, mucho dolor",
expresó Magdalena Rivas, madre de Elkin Hernández, retenido por las
FARC.
Los organizadores
de la jornada insistieron en la necesidad de acceder a la principal
demanda del grupo insurgente que es el despeje de los municipios de
Florida y Pradera en el Valle del Cauca, para concretar un canje
humanitario.
Autoridades
gubernamentales, lideradas por Álvaro Uribe, participarán en la
actividad para exigir la liberación de los retenidos, el fin del
secuestro en ese país y la entrega de los cadáveres de los ex
congresistas.
El color blanco
fue escogido como símbolo de la jornada que partió desde distintos
puntos del país, como Cali y Bogotá, para hacer un llamado a la paz.
Pitos, pancartas, sirenas, cadenas humanas y hasta el silencio,
acompañaron la actividad pautada que paralizó las actividades por una
hora en el país andino.
Más allá de la
frontera colombiana, en Venezuela, Estados Unidos, España y otros
países, cientos de ciudadanos se unieron a la jornada y a las
actividades pautadas por las distintas sedes diplomáticas de Colombia.