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Papa Ratzinger | Credito: Go0gle |
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SAO PAULO (Reuters) - La estricta defensa de un catolicismo sin desvíos que hizo el Papa durante su primera visita a América Latina agradó a los conservadores, pero críticos dijeron que el Pontífice estuvo lejos de la realidad en una región donde la Iglesia pierde fieles e influencia.
Benedicto XVI, de 80 años, se pronunció contra el sexo premarital, el aborto y llamó a la Iglesia a enfrentar el crecimiento de las sectas, pidiendo a los fieles vivir los valores cristianos en forma absoluta, durante su visita de cinco días a Brasil, el país con la mayor población católica del mundo.
"El Papa me pareció muy radical, hoy nadie quiere eso de la castidad y si se es muy radical en eso los jóvenes van a salir de la religión. Las personas están más liberales, mis hijos por ejemplo, salen con sus novias," dijo el católico José Guedes, un chofer de autobús de 40 años en las afueras de Brasilia.
"Las cosas no son como antes," agregó.
El Papa indicó a los obispos que para recuperar la vitalidad de la Iglesia Católica deben retornar al proselitismo tradicional y resistir apoyar políticas izquierdistas en una región plagada de pobreza.
"La población católica (de América Latina) continuará discordando de esas normas católicas imposibles de ser cumplidas, como el no uso de condones, o la negación del sexo antes del casamiento," dijo Maria José Rosado-Nunes, profesora de Sociología de la Universidad Católica de Sao Paulo.
El viaje del Pontífice a Brasil fue considerado como un esfuerzo del Vaticano por contener la pérdida de fieles de la Iglesia Católica en un país de fuerte religiosidad y con 187 millones de habitantes, en el que tallan con fuerza los grupos pentecostales.
El Gobierno de Brasil entrega gratuitamente millones de preservativos cada año, en el marco de su elogiado programa de combate al sida. La Iglesia Católica dice a los jóvenes que deben practicar la abstinencia, en una posición que los críticos califican de peligrosa y fuera de la realidad.
"La posición del Vaticano es criminal en lo que concierne al uso de los preservativos," escribió por su parte el columnista Fernando de Barros e Silva, del diario Folha de S.Paulo.
Los esfuerzos del Papa para reforzar los valores tradicionales pueden empujar a más fieles a dejar la Iglesia en América Latina, donde vive casi la mitad de los católicos del mundo, pero los conservadores sostienen que el compromiso con las raíces de la Iglesia es más importante que el número de fieles.
"La coherencia de Benedicto XVI parece evidenciarse en el hecho de que él no expresa preocupación por un marketing que lleve al aumento cuantitativo de fieles, sino a un avance cualitativo y de fidelidad a los fundamentos de la Iglesia," dijo por su parte el diario O Estado de S.Paulo en un editorial.
La mayoría de los obispos dijeron que el Papa, que terminó su visita a Brasil en la noche del domingo, defendió correctamente las posiciones establecidas desde hace tiempo por la Iglesia y que su mensaje, aunque enérgico, era de paz y de amor.
"Nada de lo que habló (el Papa) puede interpretarse como un tirón de oreja y sí como un beso a América Latina," dijo el obispo Antonio Celso Queiroz, del estado de Sao Paulo.
El presidente de Brasil, Luiz Inácio Lula da Silva, quien se reunió con el Papa dos veces durante su estadía en el país, evitó discutir el sensible tema del aborto, pero gustó del mensaje del Pontífice sobre el combate a la pobreza.
"El tuvo la preocupación de conocer los problemas de cerca en Brasil, y hubo varios pronunciamientos en que el Papa hizo críticas profundas a las cuestiones de la criminalidad, la violencia, el abandono social a que están sometidos los pobres en el mundo," dijo Lula el lunes en su programa de radio.
"Entonces, creo que fue un comportamiento muy digno, un comportamiento, diría, benéfico para nosotros, el pueblo brasileño," agregó.