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El Papa Ratzinger en la ceremonia de apertura de la V Conferencia General del Episcopado Latinoamericano y del Caribe. | Credito: EFE |
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14.05.2007 - El Papa Benedicto XVI puso este domingo fin a su visita de cinco días a Brasil con un discurso ante obispos y cardenales latinoamericanos en el que expresó su preocupación por los "autoritarismos" que han resurgido en el continente.
El Papa expresó ante los 266 cardenales y obispos asistentes a la V Conferencia del Consejo Episcopal Latinoamericano y del Caribe (Celam), reunido en la ciudad de Aparecida, a 170 kilómetros de Sao Paulo, que "en América Latina, al igual que en otras regiones se ha evolucionado".
Esa evolución se ha producido, según el Pontífice, "aunque haya motivos de preocupación ante formas de gobiernos autoritarios o sujetos a ciertas ideologías que se creían superadas y que no corresponden con la visión cristiana del hombre".
Según los observadores vaticanos, el Papa Ratzinger al parecer aludía especialmente a Venezuela y Bolivia.
El Papa dijo condenar lo que él considera son los "errores destructivos" del marxismo y el
capitalismo y afirmó que tanto uno como otro "excluyeron de su horizonte
a Dios" y por eso no consiguieron alcanzar "estructuras justas" para
los pueblos.
Paradógicamente, insistió en que la Iglesia no se mezcle con la política. "Si
la Iglesia comenzara a transformarse directamente en sujeto político,
no haría más por los pobres, sino que haría menos porque perdería su
independencia y su autoridad moral", dijo.
"Solo independiente, puede enseñar los grandes criterios y los valores inderogables", afirmó el líder de una iglesia tradicionalmente aliada de reyes y dictadores.