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Credito: InSurGente |
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inSurGente (A.M.).- Los obispos españoles van a culminar la estrategia de identificación con la Iglesia del franquismo español, y con el nuevo neofascismo que lidera José María Aznar. Con fondos públicos entregados por el estado –los más frescos por el actual presidente del gobierno, Zapatero-, pretenden movilizar a dos millones de católicos radicales y desplazarlos hasta Roma para que asistan a la ceremonia de beatificación de casi medio millar de martires de la Cruzada que contra la II República capitaneó Francisco Franco. La Memoria del fascismo se está convirtiendo rápidamente en la Memoria de la Transición, y en la Memoria colectiva que impone la ideología de la oligarquía dominante.
WebIslam.- Los obispos españoles tuvieron que remover Roma con Santiago para conseguir que Benedicto XVI aceptase que la beatificación más masiva de la Historia se celebre en Roma, en contra de la praxis establecida por el propio Papa que remite tales ceremonias a los países de procedencia de los nuevos beatos. Los obispos españoles se comprometieron a poner en Roma a dos millones de peregrinos, una cifra que sería inusitada y que rompería todos los récords. Al final, el Papa dijo que sí, pero en los segundos escalones de la Curia todavía se muestran ciertas "resistencias" a la "excepción" española. De ahí que no se haya confirmado todavía la fecha exacta del evento.
Además, en un primer momento, Roma quiso "relegar" la ceremonia de beatificación de los mártires españoles a San Juan de Letrán o a San Pablo Extramuros, para no hacerla en la Plaza de San Pedro.
Al final, la Curia aceptó este último emplazamiento, porque los obispos españoles se comprometieron a poner en Roma a dos millones de peregrinos, una cifra que sería inusitada y que rompería todos los récords.
Para cumplir con esta condición, la maquinaria eclesiástica española ya se ha puesto en marcha. Y, en la misma nota, en la que se anuncia la beatificación de los 498 mártires, los obispos invitan encarecidamente a los fieles a desplazarse a Roma.
Este es el reto de la Iglesia española de aquí al próximo otoño: demostrar ante Roma y al Santo Padre que "España sigue siendo católica a pesar del laicismo beligerante del Gobierno socialista". Colocando 2 millones de personas en el corazón de la cristiandad.
Todas las diócesis están invitadas a participar y a mandar gente a Roma. Incluso se barajan ciertos baremos indicativos del número aproximado de personas que cada diócesis, en función de sus habitantes, debería colocar en la Ciudad Eterna. Y algunas agencias de viajes harán su agosto en otoño.