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Según especialistas de la nación neogranadina, Nariño representa un lugar estratégico para traficantes de drogas por su ubicación geográfica | Credito: efe |
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Una delegación de activistas colombianos se dirigió hasta el Capitolio Nacional, actual sede del Congreso en Bogotá con el fin de demandar una reformulación de los planes que se diseñan en Estados Unidos para ayudar a Colombia en temas como el Plan Colombia y la situación de los desplazados en el país.
Activistas por los derechos humanos y autoridades regionales colombianas instaron al Congreso estadounidense a revisar la segunda fase del Plan Colombia, y la situación de los desplazados en el país andino.
La delegación se trasladó hasta el Capitolio Nacional, actual sede del Congreso en Bogotá, para demandar una reformulación de los planes que se diseñan en Estados Unidos (EEUU) para ayudar a Colombia.
Además exigieron mayor atención en el desarrollo social de las comunidades de ese país.
El gobernador del sureño estado colombiano de Nariño, Eduardo Zuñiga, uno de los departamentos más afectados por el tráfico de drogas y desplazados consideró que " la forma como han estado combatiéndose los cultivos ilícitos en Colombia y de manera particular en Nariño, como ya dije, no han dado resultado, existe una necesidad de cambiar la política, creo que es necesario invertir menos en lo militar sin descuidarlo por supuesto, pero el énfasis tiene que hacerse en lo social".
Estudios presentados por la gobernación de Nariño revelan que cuatro millones de personas han sido desplazadas como consecuencia de la violencia.
Cifras del Gobierno indican que más del 90 por ciento de este masivo éxodo se produjo entre los años 2000 y 2006, justo el período en que ha estado vigente el Plan Colombia.
Según especialistas de la nación andina, Nariño representa un lugar estratégico para traficantes de drogas por su ubicación geográfica.
Nariño esta ubicado al sur del país, y comparte una zona limítrofe con Ecuador y con costas sobre el Océano Pacífico. Las autoridades colombianas estiman que en esa región hay al menos 30 mil hectáreas cultivadas con coca.
Entre tanto, la mayoría demócrata en el Congreso estadounidense aún estudia la eventual aprobación de ayuda al gobierno de Bogotá.