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Credito: Agencias |
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inSurGente (J.L) .- Mientras en los barrios pobres de Francia continúan las protestas, el elegido presidente, Nicolás Sarkozy, disfruta de unas vacaciones en un yate de lujo propiedad de un conocido empresario, en las aguas de Malta. Allí, recibió una llamada de un periodista canadiense que se hizo pasar por el primer ministro de Canadá, para invitarlo a una cena junto a Bush. El propio periodista dijo que se trataría de "una cena de idiotas".
CadenaSer/inSurGente.-
“Sarko Maltés” –en referencia al personaje de Hugo Prat- o incluso “pequeño Napoleón” –en alusión a la estancia que el futuro Emperador hizo en la isla de Malta tras la campaña de Egipto- son algunos de los apodos que hoy aparecen en la prensa francesa después de que se haya desvelado que el presidente electo de Francia descansa en un yate –con 12 habitaciones, un jacuzzi y cuatro pantallas de plasma- propiedad de un empresario, que también paga de su bolsillo el jet privado que le devolverá con su familia está noche a París.
En total, 200.000 euros que han puesto en bandeja a la izquierda la denuncia de la contradicción que existe entre estas vacaciones de lujo y la austeridad prometida por Sarkozy en campaña.
La polémica es tan importante que el propio Sarkozy ha tenido que salir al paso esta mañana con unas declaraciones mientras hacía 'footing' por la isla, en las que asegura que “no tiene nada que ocultar” y que “los franceses no se dejan engañar por polémicas politiqueras”.
El nuevo presidente francés asegura haber mantenido numeroso contactos telefónicos con dirigentes de todo el mundo. Incluidos dos humoristas que se han hecho pasar por el primer ministro de Canadá que le propone una cena a tres con George Bush porque siempre ha soñado con hacer “una cena de idiotas”.