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Los gemelos Kaczynski –Lech, el Presidente, y Jaroslaw, Primer Ministro reaccionarios que dirigen el país | Credito: Agencias |
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inSurGente (J.L.) .- La historia recuerda al período más oscuro del macartismo, en el Estados Unidos de comienzos de los ’50. Pero en realidad está ocurriendo hoy, en la Polonia integrante de la Unión Europea, donde el Gobierno ultraderechista de los gemelos Kaczynski –Lech, el Presidente, y Jaroslaw, Primer Ministro– ha emprendido una caza de brujas contra todo lo que huela a comunista. El instrumento para hacerlo es una norma recientemente aprobada –su nombre, aunque suene increíble, es Ley de Verificación de Biografías– que obliga a todos los políticos, profesores, periodistas y funcionarios públicos a confesar por escrito si alguna vez colaboraron con el gobierno en la época socialista.
Agencias/inSurGente.-La primera víctima es el ex canciller y actual eurodiputado Bronislaw Geremek, quien ha sido amenazado con la pérdida de su escaño en el Parlamento Europeo debido a que se ha negado a responder el infamante cuestionario.
Geremek, de 75 años y sobreviviente de la persecución nazi, militó en el PC hasta 1968, pero luego rompió con el partido y se transformó en una de las figuras más destacadas de la disidencia y consejero deLech Walesa en la dirección del sindicato Solidaridad.
Posteriormente estuvo 12 años en el Parlamento polaco y entre 1997 y 2000 ejerció como ministro de Relaciones Exteriores. Y fue esa misma dignidad que utilizó para combatir la dictadura la que le hizo rechazar la polémica ley, a la que calificó como un “escándalo jurídico”, y que lo ha convertido también en ácido crítico del régimen de los Kaczynski, al que ha acusado de convertir el país en algo parecido al “1984” de George Orwell.
Otro destacado político que se negó a someterse a la ley fue el ex Primer Ministro Tadeusz Mazowiecki, primer Jefe de Gobierno de la era poscomunista y quien, debido su “rebeldía”, fue expulsado del comité que otorga la más alta distinción del país, la Orden del Águila Blanca.
Los excesos del ultracatólico Gobierno de Varsovia, que hace un mes ya provocó la indignación de varios socios de la UE con un proyecto que busca perseguir a quienes se refieran a la homosexualidad en cualquier institución académica, han colmado incluso la paciencia de algunos países de la Unión. El Parlamento ya anunció que recurrirá a “todos los instrumentos jurídicos” para que Geremek mantenga su puesto, y el ministro de Relaciones Exteriores francés, Philippe Douste-Blazy, llamó a los miembros a que pidan oficialmente a Polonia que no lo sancione, al tiempo que calificó de “aterrador” el que se pueda sancionar así a un diputado electo democráticamente.