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El canciller boliviano condenó el hecho, pero se abstuvo de emitir conclusiones al respecto | Credito: TeleSur |
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Aunque Bolivia censuró la agresión que sufriera el jueves su sede diplomática en Venezuela, se abstuvo de hacer comentarios sobre la intención de los atacantes. El canciller David Choquehuanca, señaló que es prudente esperar por la información oficial que puedan ofrecer los cuerpos de seguridad venezolanos.
El gobierno boliviano no se pronunciará en torno al atentado perpetrado el día jueves en la embajada de ese país en Caracas, hasta tanto no reciba información oficial por parte de las autoridades venezolanas.
El anuncio fue hecho por el ministro de Exteriores del país altiplánico, David Choqueanca, quien precisó que "mientras no tengamos el informe oficial no vamos a entrar a especular".
Sin embargo, sostuvo que "en el transcurso del día tendremos más información de la investigación abierta en Venezuela".
La explosión que no causó víctimas, ni daños materiales, tuvo lugar el jueves frente a la embajada boliviana en la capital venezolana y fue atribuida en primera instancia a un abogado de 33 años que milita en la oposición de ese país suramericano.
El general Henry Rangel Silva, inspector general de la Dirección de Servicios de Inteligencia y Prevención (Disip) venezolana, informó el jueves, que capturaron al ciudadano Luís Rodríguez Villamizar, de profesión abogado. "Indudablemente, las evidencias que se consiguieron en su vehículo lo señalan como el autor material de la colocación del material explosivo".
El jefe policial precisó que el ciudadano pertenece al grupo terrorista autodenominado "Movimiento de Liberación Nacional Rómulo Gallegos", que el mismo jueves se adjudicó la responsabilidad de la detonación del artefacto explosivo.
El funcionario reveló que el grupo está vinculado a otras once explosiones que han ocurrido en la ciudad capital.
El ministro venezolano de Relaciones Exteriores de Venezuela, Nicolás Maduro, señaló que la explosión "forma parte de la estrategia de desestabilización" diseñada en Estados Unidos para debilitar al gobierno del presidente Hugo Chávez.
Asimismo, el encargado de negocios de la Embajada de Bolivia en Caracas, Jorge Alvarado, advirtió el hecho como un acto terrorista destinado a entorpecer las relaciones con Venezuela y expresó su confianza de que las autoridades locales esclarecerán el hecho.