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Redacción Central, 23 abr (PL) El presidente estadounidense, George W. Bush, puede dejar un campo minado al Partido Republicano, que pretende ganar por tercera ocasión consecutiva la primera magistratura del país.
Sólo una vez en los últimos 50 años el mismo partido logró la elección presidencial en tres comicios consecutivos. El republicano Ronald Reagan, dos veces (1980-1988) y George Bush, un mandato (1988-1992).
Tras los reiterados traspiés de Bush durante sus dos períodos presidenciales, el partido en el gobierno busca con desespero un candidato que le permita enfrentar la aspiración de los demócratas para noviembre de 2008.
Varios contendientes están en medio de una campaña encarnizada para llegar a las primarias internas con opciones de lidiar con éxito el reto opositor representado fundamentalmente, según las encuestas, en los senadores Hillary Clinton y Barack Obama.
Pero el esfuerzo del partido en el gobierno se ve eclipsado por su apoyo a la guerra en Iraq y el desastroso legado que deja Bush, para muchos uno de los peores, si no el peor, gobernantes que ha tenido el país.
Escándalos, corrupción, favoritismo con las grandes empresas y recortes a los programas sociales, son parte de esta etapa oscura en Estados Unidos.
A los tres posibles candidatos que disputan la preferencia de los votantes, Rudolph Giuliani, John McCain y Mitt Romey, se puede unir otro, que aún sin confirmar su aspiración, tentaría el voto conservador, Fred Dalton Thompson.
Giuliani es denominado "alcalde de América" por su gestión en Nueva York durante los atentados del 11 de septiembre de 2001, pero no convence a la derecha religiosa por sus varios matrimonios y su posición a favor del aborto.
McCain es el único senador que hizo ceder a Bush sobre las denuncias de tortura en Iraq, pero su aureola de invencible en el bando republicano se resquebrajó y, si su baja recaudación de fondos marca algo, ya puede despedirse de los comicios.
Romey, un astuto hombre de negocios, gobernó durante cuatro años el tradicional estado demócrata de Massachussets (nordeste). Es una figura popular por su éxito en la organización de los Juegos Olímpicos de Salt Lake City, en Utah (oeste).
Se perfila como un contendiente de cuidado. Sería el primer mormón en ocupar la presidencia de la nación, en una ronda donde aspiran también a buscar la presidencia un negro, una mujer y un hispano.
Un punto a su favor con la ultraderecha religiosa es que en temas sociales, tiene posturas ultraconservadoras y se opone a la legalización del aborto y al casamiento entre personas del mismo sexo.
Entre Giuliani, Romey y Thompson, puede estar la figura -aunque poco probable- que mantenga a la Casa Blanca por tercera ocasión en manos republicanas.
Stephen Hess, politólogo del Brookings Institution en Washington estima que con "George W. Bush y una guerra tan impopular, es un desafío difícil de emprender" para cualquiera de los aspirantes de ese partido.
Sin embargo, para muchos republicanos, el "gallo tapado" puede ser Thompson, a quien algunos ya llaman "el nuevo Ronald Reagan estadounidense".
El ex senador, abogado y actor pudiera acaparar el descontento y las muestras de insatisfacción de los electores republicanos con los actuales candidatos a ganar las primarias de esa agrupación.
Una reciente encuesta de opinión realizada por el diario Los Angeles Times y la agencia informativa Bloomberg mostró que ex actor desplazó a una tercera posición a uno de los favoritos, el senador John McCain.
La muestra nacional dio pie a que se comenzara a hablar del "factor Thompson" entre los estadounidenses.
El político aún no entró en la liza, pero dejó la puerta abierta tras obtener el apoyo del 15 por ciento de los electores, aún sin entrar en la contienda, sólo superado por el 29 por ciento de Giuliani.
Si decide unirse a la carrera electoral cuenta con buena experiencia, pues en el 2000 colaboró con la candidatura de McCain contra Bush y fue copresidente de su campaña. Finalmente apoyó al actual mandatario y fue valorado para ocupar la vicepresidencia.
El hecho de que posea una extensa carrera como actor puede servirle como al ya fallecido ex presidente Reagan para lograr una mayor proyección.
Entre los principales atributos que se le atribuyen para tentar a los electores están sus antecedentes conservadores, elogiados por pesos pesados dentro del partido como el ex líder de la mayoría del Senado Howard Baker y otros republicanos de Tennessee.
Destaca su oposición al matrimonio entre homosexuales, pero opina que los estados deben decidir en estos casos. Además apoya la decisión de Bush de enviar más tropas a Iraq.
Los resultados de las últimas encuestas y la sequía de candidatos que atraigan a la base conservadora del partido lo colocan en una posición favorable para lanzarse a la liza, y tratar de mantener a los republicanos en el poder.
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