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Las cifras de víctimas civiles de la violencia en Iraq serán excluidas en próximos reportes de la ONU sobre derechos humanos en ese país árabe, bajo ocupación militar de Estados Unidos, confirmaron hoy en esta sede. El anuncio de las inesperadas omisiones coincide con la conclusión esta semana de una conferencia internacional en Ginebra en la que agencias de la ONU alertaron sobre una "tragedia humanitaria" a la sombra de la violencia en ese país ocupado. Estimaciones de la ONU indican que unos 2 millones de personas han sido desplazadas de sus territorios por esa causa y ahora deambulan por el país, necesitados de alimentos y medicinas.
Otros 2 millones en iguales circunstancias han encontrado refugio en países vecinos, principalmente Siria y Jordania. asta el momento, la misión de la ONU en Bagdad publicaba reportes bimensuales sobre la situación de los derechos humanos en Iraq, con cifras de víctimas civiles tomadas de informes de hospitales y otras instituciones médicas en todo el país.
Esos informes eran recibidos por diplomáticos y periodistas como un indicador poco usual y confiable de los sufrimientos de la población iraquí. La Misión de la ONU en Bagdad reveló en su informe de enero último que 34.452 civiles fueron muertos durante 2006, de ellos 6.376 de noviembre a diciembre. En aquel momento, el gobierno iraquí refutó ese informe de la ONU por "inexacto y exagerado".
Después de las quejas expresadas por medio del gobierno iraquí, funcionarios de la ONU han indicado que los nuevos reportes serán publicados cada cuatro meses, sin cifras de víctimas civiles y centrados en temas específicos como abuso infantil.
Según un portavoz en esta sede, la decisión de cambiar el contenido y la frecuencia de publicación de esos reportes "no tiene nada que ver con presiones y la oposición del gobierno iraquí". La censura a las informaciones de ONU sobre el drama humanitario dejado al paso de la creciente violencia en Iraq coincide con aparentes indicios de desesperación en el mando estadounidense de ocupación.
Tras cuatro años sin poder sofocar la insurgencia interna ni posibilidades de estabilizar el país a causa de la ancestral pugna letal entre islámicos sunnitas y chiitas, lo único que se les ha ocurrido a los estrategas militares es dividir Bagdad. Para sorpresa de diplomáticos en esta sede, el mando norteamericano ha ordenado la construcción de un muro de 12 pies de alto y tres millas de largo para separar las barriadas sunnitas de las chiitas en la capital iraquí.
Previo a las informaciones sobre la edificación del muro de Bagad, la ACNUR había alertado a principios de esta semana que la violencia en Iraq pudiera crear un apartheid por el desplazamiento de millones de sunnitas y chiitas hacia territorios separados. "El llamado al gobierno iraquí y a todas las partes relevantes, y no es difícil entender quiénes son esas partes, es que no se permita que ese apartheid sea establecido", dijo el responsable de la ACNUR, el portugués Antonio Guterres.
Los atentados en Bagdad atribuidos a la cruenta pugna entre esas dos comunidades islámicas ocasionaron esta semana más de 200 muertos en la capital iraquí. La portavoz de ONU, Michele Montas, se abstuvo de señalar si las masacres en Bagdad eran responsabilidad del gobierno iraquí o de las fuerzas de ocupación. "Yo no puedo responder a esa pregunta", dijo.