El video no aporta mucho que las autoridades no sabían ya, declaró este jueves el coronel de la policía Steve Flaherty, añadiendo que estaba decepcionado que el canal NBC decidió transmitirlo.
"No me gusta, porque hay mucha gente que no está acostumbrada a ver ese tipo de cosas tuvieron que verlo" declaró.
Los estadounidenses reaccionaron el jueves con asombro e indignación al ver el video, en que el autor de la masacre lanza una diatriba incoherente.
Entre el primero y el segundo tiroteo que perpetró, el estudiante de origen surcoreano Cho Seung-Hui envió por correo un paquete al noticiero de la televisora NBC, el cual contenía imágenes de él empuñando armas y pronunciando una arenga furiosa y llena de obscenidades sobre los ricos "consentidos" y sus "necesidades hedonistas".
Cho intentó también vincular su matanza con una anterior muy famosa, la ocurrida en el colegio secundario de Columbine, pues en su mensaje aludió a "mártires como Eric y Dylan", los adolescentes responsables por esa masacre.
En el programa periodístico "Today", de la red NBC, su anfitriona, Meredith Vieira, dijo que la decisión de divulgar la información "no fue tomada a la ligera". Algunos familiares de las víctimas cancelaron sus planes de hablar con NBC debido a que se sintieron indignados de la propalación de las imágenes y del mensaje de Cho, reconoció Vieira.
Tanto el video casero como las fotos de Cho apuntando con sus armas de fuego a las cámaras en el remedo de un afiche de película de acción, fueron enviados a la emisora NBC en la mañana de la matanza en la universidad Virginia Tech.
El paquete, que llegó a la sede de la NBC en Nueva York dos días después que Cho mató a 32 personas y se suicidó en la mayor matanza con armas cortas perpetrada por una sola persona en la historia moderna de Estados Unidos, llevaba un matasellos que indicaba que había sido enviado desde una oficina de correos en Virginia a las 9.01 del lunes, una hora y 45 minutos después que Cho abrió fuego por primera vez.
Eso explicaría uno de los mayores misterios de la masacre: dónde estaba el pistolero y qué hizo durante el lapso de dos horas entre los primeros disparos, en un edificio de alojamiento, y el segundo, en un edificio de aulas.
"Sus Mercedes no les bastaban, consentidos", dice, aparentemente leyendo un texto. "Sus collares de oro no eran suficientes, presumidos. Sus fondos en el banco no les bastaban. Su vodka y su coñac no les bastaban. Nada era suficiente para satisfacer sus necesidades hedonistas. Tenían de todo".
En algunas fotos, Cho aparece sonriendo. En otras sostiene una pistola en cada mano, y en otra blande un martillo.
Los detalles que surgieron el miércoles -que Cho había sido acusado de acechar a dos alumnas y que fue trasladado a una instalación de salud mental debido a que se temía que se suicidara- incrementaron la creciente lista de señales de advertencia que aparecieron con bastante anticipación al día en que el joven causó la matanza.
Entre otras cosas, los escritos desequilibrados y llenos de violencia de Cho, y su actitud hosca y con la mirada huidiza habían preocupado tanto a los profesores y estudiantes que fue retirado de una clase de inglés y en repetidas ocasiones se le insistió que debía recibir ayuda psicológica.
El joven había sido llevado a una clínica psiquiátrica en el 2005, pero nunca fue acusado formalmente del acecho a las jóvenes, informó el miércoles la policía.
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