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Credito: El Roto |
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nSurGente (J.L.).- Estar cerca de los pobres y de las personas marginadas, parecen ser las razones fundamentales para que el Arzobispado de Madrid cierre una parroquia.
Los afectados del barrio obrero de Entrevías, denuncian el cerrojazo con una pregunta: "¿Por qué el obispo no cree en nuestra fe?". Y señala que "esa es la fe que hemos descubierto y la que queremos seguir viviendo". En dicho comunicado la emblemática parroquia advierte que "la asamblea ha decidido seguir adelante".
El Arzobispado dice que "esta parroquia es un nido de herejías, que imparten la absolución colectiva y comulgan con rosquillas o turrón, en el colmo de los despropósitos litúrgicos y sacramentales". Y para rematar, se dedican a defender a inmigrantes "sin papeles".
Agencias/ inSurGente.- Se ha sabido que el pasado martes, el obispo auxiliar de Madrid, Fidel Herráez, llamó a su despacho a los tres sacerdotes que atienden la parroquia, Javier Baeza, José Díaz y Enrique de Castro para comunicarles la decisión del arzobispado y solicitarles que se quedaran para seguir trabajando por y para los pobres.
La parroquia se moviliza y pide explicaciones
La asamblea es la gente de la parroquia, la que se ha sumado a reuniones en los cuatro últimos días y los centeneras de correos y llamadas de grupos sociales y de base. La asamblea son también los teólogos de la Asociación Juan XXIII que en la noche de este viernes se citaron en el centro.
La movilización está en marcha y arranca con la exigencia de una explicación el lunes al arzobispo de Madrid y una rueda de prensa prevista para el martes.
El Arzobispado guarda silencio
El arzobispado dice que "la lucha entre De Castro y monseñor Rouco viene de lejos. Esa parroquia es un nido de herejías. Imparten la absolución colectiva y comulgan con rosquillas o turrón, en el colmo de los despropósitos litúrgicos y sacramentales. La paciencia del cardenal se ha agotado y ha decidido poner coto a tantos desmanes".
Espacio de refugio y lucha por los marginados
San Carlos Borromeo es un lugar atípico. Hace casi 30 años que de lunes a sábado sus locales han sido un techo para los "sin techo", insumisos, cristianos, ateos, agnósticos, musulmanes, toxicómanos, jueces, "sin papeles", madres, políticos, ex presos...
De su actividad han nacido grupos como Madres contra la Droga, Traperos de Emaús, Coordinadora de Barrios, Fundación Raíces o Escuela sobre Marginación. Su historia de pacto con los excluidos, de "opción preferencial por el pobre" de la que habla la Teología de la Liberación, incluye encierros de inmigrantes u "ocupas", defensa legal de presos o "sin papeles" y asunción de reivindicaciones vecinales.