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Lula, cultiva una relación con Washington, que el canciller brasileño, Celso Amorim, calificó de "íntima" | Credito: Archivo |
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RIO DE JANEIRO . - El presidente de Brasil, Luiz Inacio Lula da Silva, se reencuentra el sábado con el presidente estadounidense George W. Bush quien por primera vez recibe en su residencia de descanso de Camp David a un mandatario latinoamericano.
El viaje de Lula apunta a profundizar los entendimientos alcanzados entre ambos el 9 de marzo en Sao Paulo para realizar emprendimientos energéticos conjuntos en América Central, buscar formas de ayuda a Africa e intentar la reanudación de la Ronda de Doha para la liberalización del comercio mundial, según fuentes de la cancillería brasileña.
Son contados los presidentes latinoamericanos que visitaron Camp David en los últimos 16 años. En 1991 el presidente George Bush padre recibió allí al de México, Carlos Salinas, y en 1998, Bill Clinton al presidente brasileño Fernando Henrique Cardoso que realizaba una visita privada a Estados Unidos.
El gobierno de Lula, líder histórico de la izquierda brasileña, cultiva una relación con Washington, que el canciller brasileño, Celso Amorim, calificó de "íntima".
Lula prefiere decir que aspira a una "alianza estratégica" con Estados Unidos que es el principal inversor en Brasil y el mayor comprador de sus productos.
Lula y Bush, en Sao Paulo, sumaron fuerzas para fomentar el etanol, una alternativa a la gasolina que Brasil fabrica con caña de azúcar y Estados Unidos con maíz. Los dos países son los mayores productores mundiales de etanol y quieren extender los biocombutibles en países más pobres; particularmente en América Central y el Caribe.
También, Bush y Lula dijeron querer buscar la reanudación de la Ronda de Doha suspendida el año pasado por la falta de acuerdos entre ricos y pobres para liberalizar el comercio de productos agrícolas.
La deferencia de Bush de abrirle a Lula las puertas de Camp David, ha sido interpretada como una opción preferencial por un líder capaz de contrarrestar la creciente influencia del presidente venezolano Hugo Chávez, un estruendoso enemigo de Washington.
"Dada la naturaleza ideológica del gobierno de Lula, lo que está haciendo Bush es mimar al gobierno de Lula, porque en el contexto de América Latina es un gobierno más confiable", dijo el politólogo Luciano Mattos Dias, analista del Instituto Brasileño de Estudios Políticos.
Brasil "procura estabilizar conflictos, no generarlos y eso para Estados Unidos es muy importante, porque Washington no quiere tener más problemas internacionales de los que ya tiene y mucho menos cerca suyo", añadió.
El etanol es para Brasil y Estados Unidos un factor clave de su relación. Lula quiere convertir a Brasil en una potencia energética a partir de los biocombustibles. Bush, en tanto, apuesta a ellos para reducir su dependencia del crudo de países hostiles como Venezuela.
Brasil, a su vez, está viendo desafiada su influencia regional por el peso de Chávez y sus petrodólares aunque ha evitado terciar en la confrontación Caracas-Washington.
"Una buena relación entre Brasil y Estados Unidos refuerza la posibilidad de una buena relación entre el conjunto de América del Sur y Estados Unidos", ha afirmado Amorim.