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    Mundo en revolución

Bush se ahogó en sus palabras: la invasión a Irak se convirtió en un arma de destrucción masiva
Por: Juan Pablo Crespo / Panorama
Fecha de publicación: 18/03/07
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La marcha fue comparada por sus organizadores con la que tuvo lugar en 1967 contra la guerra en Vietnam
Credito: TeleSur
Más de 650.000 mil civiles iraquíes han perdido la vida desde el 2003. El conflicto en el país árabe se convertirá en el segundo más largo para EE UU, luego de Vietnam. El Gobierno de Washington cometió el error de “imaginarse que serían visto como los salvadores del país”, dijo el analista Alejandro Anaya, desde México.

“Norteamérica entra con renuencia en el conflicto, pero con el propósito de no vivir a merced de un régimen que posee armas de destrucción (masiva)”.

“Los estadounidenses debemos estar preparados ante lo que esperamos será un conflicto preciso y corto en lo posible”.

Lapidarias fueron las palabras del presidente George W. Bush, pronunciadas el 20 de marzo de 2003, cuando más de 3.000 bombas cayeron sobre el territorio iraquí, marcando el sangriento inicio de la invasión (guerra) a Irak.

Balance

Cuatro años después: no se encontraron armas de destrucción masiva, la invasión tiene rostro de guerra civil, Bush reconoce que no se está ganando la guerra, la Casa Blanca admite que analiza un eventual fracaso de su estrategia, la autoridad de la ONU pende de un hilo y, lo peor: más de 650.000 civiles iraquíes han muerto víctima de la espiral de violencia y cerca de dos millones han tenido que dejar sus hogares.

La verdadera arma de destrucción masiva terminó siendo la propia invasión. La impopular guerra, que al entrar en su quinto año será el segundo conflicto más largo de la historia de Estados Unidos, después de la guerra de Vietnam, ha demandado, sólo por el lado del bolsillo de Washington, más de 350.000 millones de dólares, sin contar los 235.000 millones adicionales solicitados para financiar el conflicto entre el 2007 y el 2008.

Por la invasión a Irak, el partido republicano del presidente Bush perdió la mayoría en el Congreso, a la ONU se le resquebrajó la credibilidad al no poder hacer nada para evitar la acción militar, y el ex presidente iraquí, el dictador Saddam Hussein, terminó en la horca, pese al unísono rechazo de la comunidad internacional.

Por si fuera poco, no se ve luz al final del camino, aunque Bush se juega su última carta al lanzar (febrero) la nueva política de seguridad, que involucra el envío adicional de 21.000 soldados a territorio iraquí para neutralizar a los insurgentes.

Error de cálculo

Para el director del departamento de Estudios Internacionales de la Universidad Iberoamericana (México), Alejandro Anaya, el primer error que comitió Estados Unidos fue creer que dominaría a los sunitas.

Cometieron el error de “imaginarse que serían visto como los salvadores del país, que serían bien recibidos y que la mayoría chiíta dominaría a la minoría sunita”, dijo Anaya a PANORAMA, vía teléfónica, desde México.

Por su parte, el profesor del Instituto de Altos Estudios de Diplomado de la Cancillería (Caracas), Raymundo Kabchi, considera que la actual situación en Irak es contraria a los pronósticos que Washington trazó en el 2003.

“Nunca existieron las armas de destrucción masiva, los norteamericanos no fueron recibidos como libertadores; el pueblo iraquí no goza de ninguna seguridad, prosperidad o democracia (...), el odio y la división están incrustados en todos los rincones del Estado mesopotánico”.

“Irak está dividido, en la práctica, en tres subestados con características específicas que se inclinan por la autonomía y que ponen en peligro la estabilidad de toda la zona, ya de por sí álgida y que posee un 70% de las reservas probadas de petróleo del mundo”, explicó, vía correo electrónico.

Pero la ONU no ha sido la única víctima de la pérdida de credibilidad, pues el propio Estados Unidos ha tenido que enfrentar el repudio internacional al reconocer que en Irak no habían armas de destrucción masiva.

“La guerra ha sido una especie de bumerán contra Bush (...). Antes de invadir a Irak, Washington tenía un gran autoridad mundial, sobre todo luego de los atentados del 11 de septiembre (2001), ahora es impopular y dentro de su país Bush tiene cerca de un 80% de rechazo”, afirmó, desde Londres, el internacionalista Isaac Biggio.


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