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Marines con desarreglos mentales y matanzas colectivas ocultadas por el Pentágono. | Credito: IAR Noticias |
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Miércoles 14 de marzo
Informe
especial
Según un grupo de
veteranos, expertos en combate de contrainsurgencia, que asesoran al comandante
militar estadounidense en Irak, general David Petraeus, a EEUU le quedan seis
meses para "ganar la guerra" en Irak, de lo contrario deberá enfrentar un
colapso como el de Vietnam. Pero ese no es el único problema que enfrentan las
tropas ocupantes.
En la mirada
atenta de los expertos, al genocidio militar de la conquista de Irak se le suma
otra masacre -aún no estudiada- y cuyas consecuencias ya están a la vista-
conformada por los emergentes psicológicos de la ocupación imperialista
en los propios soldados que la
ejecutan. Un cuarto (25%)
de los militares veteranos estadounidenses bajo tratamiento médico cuando
vuelven de Irak y Afganistán sufren algún tipo de problema de salud mental,
según investigaciones del Gobierno estadounidense citadas por la
BBC. El estudio, publicado en Archives of Internal Medicine, se
realizó a partir de una muestra de 103.788 militares ingresados en
centros de salud para veteranos entre 2001 y 2005. El diagnóstico más
frecuente era el de desorden de estrés postraumático, aunque también se
detectaron problemas de ansiedad, depresión y consumo de drogas o
medicamentos. Los soldados con más riesgo de sufrir algún trastorno son los
que tienen entre 18 y 24 años, lo que puede explicarse porque son los que más
posibilidades tienen de estar en primera línea. El estudio, como señala el
medio británico, se realizó sobre personas que ya estaban bajo tratamiento, y
por tanto no son extrapolables al Ejército en general. De los soldados que
regresan del frente, sólo un de cada tres hace uso de los servicios médicos a
los que tienen derecho por su condición de militar.
Síndrome
Vietnam
La
locura sangrienta que azota a Irak (un "manicomio en el infierno", como dicen
algunos corresponsales) no es un fenómeno únicamente atribuible al espectáculo
de la muerte diaria con ataques y atentados, sino que tiene otra expresión más
oculta en el desarreglo mental de los soldados ocupantes que cada vez más
frecuentemente protagonizan masacres de civiles que son silenciadas por el
Pentágono.
Medios,
políticos y analistas estadounidenses comienzan a parangonar las matanzas y
violaciones de los derechos humanos de los actuales marines en Irak , con lo
sucedido en Vietnam, en la década del setenta, donde el ejército
norteamericano, derrotado, decadente, y con sus soldados afectados por la
corrupción, la locura y las drogas, debió retirarse vergonzosamente del país
ocupado.
Sumados a la
matanza de Haditha, donde los marines masacraron a 24 civiles -entre ellos
niños y mujeres- luego de la mmuerte de un compañero, otros casos denunciados en
los últimos dos años sacuden a la Casa Blanca y la ponen ante un nuevo
escándalo, que, según un senador norteamericano, podría superar al caso de
abusos a prisioneros en la cárcel de Abu
Ghraib.
Según el diario The New York Times, como
en Vietnam muchos marines sufren profundas enfermedades
psiquiátricas después de servir en Irak, según un documento de la Marina de
EEUU obtenido por la Unión Americana de Libertades Civiles. El documento
señala que algunos marines relataron cómo habían matado a soldados iraquíes en
combate o habían apuñalado a iraquíes que se hallaban en el suelo, con el fin de
asegurarse de que estaban muertos. Algunos de ellos fueron apuñalados hasta 28
veces. El estudio demuestra que “uno de cada seis soldados
norteamericanos tiene síntomas de aguda ansiedad, fuerte depresión o desorden de
estrés postraumático, una proporción que, según algunos expertos, podría
aumentar eventualmente hasta uno de cada tres, la tasa que fue hallada entre los
veteranos del Vietnam. Estos problemas psicológicos han incrementado la
tasa de suicidios entre los marines norteamericanos, que ha alcanzado su
nivel más alto de los pasados cinco años. A la
carnicería de Haditha, y otras matanzas indiscriminadas de civiles en Irak por
parte de los marines, que se fueron sumando, está levantando una ola de
indignación social y política en EEUU y pone nuevamente a la administración de
George W, Bush frente al tan temido -y anunciado- "síndrome Vietnam".
El documento señala que algunos
marines relataron cómo habían matado a soldados iraquíes en combate o habían
apuñalado a iraquíes que se hallaban en el suelo, con el fin de asegurarse de
que estaban muertos. Algunos de ellos fueron apuñalados hasta 28 veces.
Según The
New York Times, el estudio demuestra que “uno de cada seis soldados
norteamericanos tiene síntomas de aguda ansiedad, fuerte depresión o desorden de
estrés postraumático, una proporción que, según algunos expertos, podría
aumentar eventualmente hasta uno de cada tres, la tasa que fue hallada entre los
veteranos del
Vietnam”.
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