MADRID.-
En pleno debate sobre el futuro proyecto de ley del derecho a la vivienda
de la Generalitat, el Ayuntamiento de Barcelona llevará a cabo, antes
de su aprobación, uno de sus puntos más polémicos: la expropiación
de los pisos vacíos e incluso algunos con inquilinos. En total, el
Consistorio embargará tres solares y siete edificios en el barrio Ciutat
Vella para dedicarlos a la construcción de viviendas sociales.
La Comisión de Gobierno barcelonés
dio luz verde a la modificación del Plan General Metropolitano (PGM)
para impulsar más de 350 pisos públicos en Ciutat Vella. Este proyecto
urbanístico prevé el levantamiento de las casas en fincas de propiedad
municipal, fincas traspasadas a cooperativas u otros promotores públicos
y fincas privadas
que han sido necesario expropiar.
Punto este último donde hay un resquicio a la polémica.
"Se ha cambiado la calificación
de estas superficies y bloques de tal modo que el Ayuntamiento puede
ampararse en la ley", indican fuentes oficiales desde donde también
se apunta que aún hay algunos inquilinos viviendo en estos pisos.
"Se les realojará en viviendas de mejores condiciones y siempre
respetándoles sus contratos de alquiler". Cabe hasta la posibilidad
de que en un futuro a largo plaza regresen a las nuevas construcciones
que ocuparán, aún no se sabe cuándo, sus actuales hogares.
Desde el distrito afectado por el embargo
de las fincas y edificios se afirma que el Consistorio se escuda para
efectuar la acción en una "normativa que está en vigor desde
hace años y por la que tiene derecho a ejecutar la expropiación".
En concreto, se ha tratado de tres solares que están abandonados desde
hace años y siete construcciones degradadas. Cuatro de ellas con serios
problemas de conservación. Además, de los siete bloques abandonados
dos están catalogados como 'Bien cultural de interés local', por
lo que deberán conservar la fachada original tras su rehabilitación.


Sus propietarios no han dado señales
de vida en más dos años, justo desde que se les aconsejó adecuar
las superficies requisadas. "Estos espacios crean situaciones de
inseguridad y actividades marginales", se afirma desde el Ayuntamiento.
Su portavoz, Juan Ignacio Cuervo advierte que esta situación jurídica,
sin precedentes, tiene que "servir de ejemplo a otros distritos".
Desde CiU, su portavoz municipal
en materia de vivienda, Eduardo García, cree que esta acción no es
nada más que otro "acto para colgarse medallas" de
cara a las próximas elecciones locales. "Además, lo han hecho
muy bien porque los propietarios del edificio que se encuentra en el
número 1 de la calle Caputxins, uno las construcciones emblemáticas
afectadas y que está situado junto a la Iglesia Santa María del Mar,
llevan solicitando permiso para su rehabilitación desde 2005 y el Consistorio
no se lo ha concedido", declara García, que no entiende muy bien
que se vayan a levantar pisos públicos en esa zona de la ciudad.
Eduardo García, de CiU, califica
la acción como un simple acto para 'ponerse medallas'
En fin último de esta actuación no
es otro que levantar 74 hogares protegidos en las mencionadas ubicaciones
que los dueños tenían abandonadas en su inmensa mayoría. Según Cuervo,
"se trata de herencias intestadas, de propietarios que viven
fuera de Cataluña que no son conscientes de su posesión". Esto
es sólo una parte de las intervenciones que se van a realizar en Ciutat
Vella hasta la obtención de 350 pisos sociales. Una decisión que llega
en pleno debate de la nueva ley de la vivienda y que prevé la
expropiación de los pisos que lleven vacíos dos años.