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Washington, 9 mar (PL) El presidente estadounidense, George W. Bush, insiste hoy en que otro apague el fuego que su gobierno encendió en Iraq con la invasión lanzada en marzo de 2003.
Al iniciar una gira por cinco naciones latinoamericanas, el mandatario fue categórico al manifestar que vetará una propuesta de ley de la oposición demócrata para retirar las tropas a fines de 2008.
Bush cesa al frente del gobierno después de los comicios presidenciales de noviembre de 2008, en los que se pronostica que un demócrata ocupará la oficina oval.
"Obviamente el gobierno se opondría vehementemente y en definitiva vetaría cualquier legislación que se pareciera a la que fue descripta hoy", declaró el asesor presidencial, Dan Bartlett.
La mayoría opositora en la Cámara de Representantes presentó la víspera una iniciativa para que las tropas vuelvan a casa a más tardar en octubre de 2008, lo que fue calificado por analista de un abierto desafío a los planes de la Casa Blanca.
El plan demócrata condiciona que el gobierno iraquí realice avances significativos antes del primero de octubre.
En caso contrario, subraya, las tropas deben inmediatamente comenzar a replegarse.
El Pentágono debe comenzar a retirar los militares estadounidenses antes del 1 de marzo de 2008, y cumplir con este retiro en seis meses", plantean los demócratas.
Una encuesta citada por la cadena CNN plantea que en las filas demócratas, un 30 por ciento apoya el retiro inmediato y un 46 por ciento en el plazo de un año.
Se espera un arduo debate en el legislativo, pues la medida iría incluida como una exigencia para aprobar el presupuesto para el financiamiento de la guerra en Iraq y Afganistán para 2007.
Pero Bush no parece dispuesto a abandonar su llamada nueva estrategia de guerra en la nación árabe, donde la violencia se incrementa por día y el número de soldados estadounidenses y civiles iraquíes muertos alarma a los expertos.
A pesar de esta situación y la repulsa de la opinión pública, el Pentágono anunció que enviará más soldados a territorio iraquí, lo que se sumarían al incremento aprobado en enero último.
Aunque el alto mando da estimados inferiores, el número dos del Pentágono, Gordon England, dijo esta semana que hacen falta entre cuatro mil y siete mil soldados de apoyo para acompañar a las tropas de combate.
Según expertos el número de militares en la nación del Golfo Pérsico pudiera llegar a 160 mil con las nuevas adiciones previstas por el gobierno.
Una encuesta de la cadena NBC y el Wall Street Journal dada a conocer el jueves muestra que el 72 por ciento de los norteamericanos, incluyendo el 50 por ciento de los republicanos, se oponen al envío de más efectivos.
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