Prensa Latina/ inSurGente (A.M.).- Fuerzas rebeldes asaltaron e incendiaron hoy dos comisarías de la policía en la norteña provincia de Salahedin, mientras otras regiones del país, incluida la capital, fueron sacudidas por ataques y explosiones con bombas. Unos 60 efectivos de la resistencia iraquí llegaron en decenas de vehículos a las comisarías en Duluiya, las tomaron, ocuparon las armas y prendieron fuego a los autos policiales estacionados, describieron fuentes de seguridad. La operación del ejército estadounidense, apoyado por las milicias uniformadas de Miliki y los casi 100.000 contratistas civiles, no puede imponerse en la capital ni recuperar la iniciativa. Hoy el ejército insurgente ha bombardeado con morteros el aeropuerto, uno de los lugares más vigilados de la capital.
En el momento de retirarse dos de los uniformados fueron secuestrados por los insurgentes, comentaron testigos.
Estos sucesos tienen lugar apenas 48 horas después de que rebeldes atacaron y tomaran por breve tiempo una prisión en la ciudad de Mosul, en el norte de Iraq, de donde liberaron a unos 140 detenidos.
El proceder de hoy fue similar al anterior: decenas de hombres armados con fusiles de asalto llegaron en vehículos a la cárcel de Badouh y, sin mucha resistencia de los guardias, pusieron en libertad a 140 de los 150 reos, informó la policía.
Estos acontecimientos ocurren cuando el gobierno iraquí intensifica las medidas de control en la capital y otras partes del país con la participación de cientos de miles de soldados y policías iraquíes, y efectivos del ejército de Estados Unidos.
Las operaciones entraron en vigor el pasado 14 de febrero y comprenden allanamientos, redadas y captura de presuntos instigadores de violencia, con el fin de disminuir el caos y la ingobernabilidad, pero hasta ahora con pobres resultados.
Tal situación la confirma también el ataque a morterazos a instalaciones del aeropuerto internacional de Bagdad, que reedita agresiones similares de meses atrás.
Autoridades dijeron que los obuses impactaron próximo a las oficinas de la aerolínea Iraqí Airways, cuyas paredes y ventanales fueron destrozados.
En Mosul, al norte, cuatro policías perecieron al explosionar un carro bomba dirigido contra esas fuerzas, en la cual resultaron heridos, además, otras ocho personas.
El vehículo fue conducido por un atacante suicida que lo hizo estallar cerca de un hotel, indicó una fuente del cuerpo armado.
Entretanto, el nuevo comandante de las fuerzas norteamericanas en Iraq, general David Petraeus, realizó su primera conferencia de prensa después que ocupó el cargo y valoró de alentadoras la marcha de los acontecimientos, con la entrada en vigor del plan de seguridad.
Explicó que el problema iraquí no podrá resolverse sin una acción política del gobierno iraquí y la reconciliación de los grupos, lo que fue interpretado como incapacidad del ejército de resolver el problema por la vía de las armas.